lunes, 3 de septiembre de 2012

Maestros y educación

Ahora que en varios países iberoamericanos (Chile, España, Perú) el rol del maestro está siendo cuestionado y se le culpabiliza del fracaso educativo de las últimas décadas, es pertinente reflexionar sobre las palabras del educador peruano Luis Jaime Cisneros, entrevistado por la revista Bajo la Lupa en el año 2010.



Bajo la Lupa (BLL): Hay quienes llaman a la educación pública en nuestro país "la gran estafa".  Padres y madres de familia se sienten estafados porque invierten recursos importantes para enviar a sus hijos al colegio pero la educación que reciben no les permite desplegar todas sus capacidades, apenas consiguen bajísimos dominios en habilidades básicas como la lectura, escritura y matemáticas. ¿Qué sería lo fundamental que tendríamos que cambiar en el sistema educativo para asegurar a las nuevas generaciones una educación humanista, útil para la vida, enriquecedora, que amplíe las opcios y libertades de las personas?

Luis Jaime Cisneros (LJC): Lo que necesitamos es tener una idea clara del país que integramos; de lo que en este país hemos generado y de lo que esperamos para el futuro.  Todo ha fracasado, porque nunca se tuvo en cuenta que el progreso implicaba cambios en el sistema educativo, dado que los ideales que debía infundir la escuela no siempre eran los mismos.  Muchos aspectos educativos estaban anclados en el siglo XIX.  Somos una sociedad anclada en un mundo en que se han deteriorado muchos valores y el dinero ha alcanzado prestigio inusitado. En esta sociedad se mueven los estudiantes.  Debemos trabajar para corregir muchas cosas, para asegurar los valores sin cuya vigencia la escuela carece de sentido educativo.  Fundamentalmente, el trabajo escolar debe ayudar al alumno a ser (y considerarse persona).

BLL: El Ministerio de Educación afirma que habría mejorado en algo la comprensión lectora y la habilidades matemáticas en las escuelas públicas.  Pero las brechas entre educación urbana y rural y entre educación privada y estatal no se están reduciendo.  ¿Qué opina de la permanencia de esta brecha? ¿Qué implica para la construcción de un país integrado en el que todos encuentren su espacio para vivir y progresar en un ambiente de paz?



LJC: Una seria actitud crítica para evaluar el sistema educativo vigente no puede tener en cuenta declaraciones ni discursos, todos ellos ocasionales.  Lo que se mide y lo que cuenta son los resultados. Y basta que la autoridad reconozca resultados deficientes para echarse a investigar qué ocurre: si se trata de los métodos, de los temas, de las lecturas. Muchos opinan sobre estos asuntos, pero las opiniones delata la pobre informació científica que la respalda. La escuela urbana constituye una realidad distinta de la escuela rural.  Esas realidades deben ser enfocadas desde la zona interesada.  Hoy hay zonas rurales que ha desarrollado sistemas que merecen atención.  Hay que aceptar la realidad: los problemas educativos del mundo rural los deben resolver los expertos del mundo rural: son asuntos de orden sociológico y no administrativo.  Cada zona del país debe recibir la educación que necesita.

BLL: Nos preocupa la situación de los maestros.  Los países con mejores desempeños educativos tienen en común haber privilegiado el factor docente para establecer la mejor relación maestro-alumno.  Selección, formación, salario, acompañamieto, han sido clave para el éxito.  En el Perú, por el contrario, vemos maltrato a los docentes, se los culpabiliza de lo mal que está la educación y les bajan la autoestima.  En su opinión: ¿Qué incidencia tiene la relación del maestro con sus alumnos sobre la calidad educativa? ¿Qué tendría que cambiar en esa relación para asegurar una educación de calidad a nuestros estudiantes? Y ¿por dónde empezar el cambio?

LJC: Necesitamos abrir espacio para la vocación magisterial. Si al maestro no lo respalda una auténtica vocación, no hay maestro ni hay por qué hablar de educación.  Y la vocación no se encuentra necesariamente vinculada con una disciplina determinada.  Tiene que ver con el estudiante, que es un previo desconocido.  Enseñar sabiendo que no todos los muchachos tienen el mismo grado de atención, ni el mismo tipo de interés por el estudio, ni el mismo grado de inteligencia.  Si a uno no le interesa realmente estos requisitos, no hay vocación que respalde la enseñanza.  Hay que estar en condiciones de trabajar con muchachos que no tienen confianza asegurada en su propio ritmo intelectual.  Necesitamos que el alumno pueda recibir el conocimiento con alegría.  Necesitamos ayudarlo a que se cosidere "persona"; a valorar su opinión.  Muchos de esos logros son fruto de conversaciones con el alumno, y no de clases sobre una determinada disciplina.  Para ofrecer enseñanza de calidad, el maestro necesita conocer al alumno.

Bajo la lupa (Lima-Perú), mayo de 2010. "Si no hay auténtica vocación, no hay maestro ni hay educación".
Imágenes: educacion.laguia2000.com, napa.com.pe

viernes, 31 de agosto de 2012

Darwinismo VII (final)

La evolución y la genética



Los avances de la genética no solo han servido para confirmar las teorías de Darwin, sino también para corregir sus errores.

En varias ocasiones hemos tratado en esta página el tema de la evolución.  Hemos insistido en que ya no se trata de una teoría, sino de un proceso comprobado que ha dado lugar a una rama de la biología en constante expansión.  A partir del descubrimiento de la estructura del código genético por Watson y Crick en 1953, la ciencia de la evolución ha tomado una nueva dimensión.

Muchas de las cosas que propuso Darwin por intuición fueron comprobadas.  Los conocimientos se fueron acumulando.  Después de Darwin, Mendel estableció matemáticamente la manera en que se transmite la herencia.  Hasta el descubrimiento del ADN no se sabía cómo las características físicas de los padres se transmiten a los hijos.  Tras el descubrimiento del ADN, las herramientas de la genética han permitido revisar los postulados de Darwin y de Mendel, y establecer cómo los genes determinan la herencia.

La acumulación de estos conocimientos ha servido para confirmar un postulado que Darwin planteó instintivamente: el origen común de todos los seres vivientes.  Hoy sabemos que tenemos el mismo número de genes que un ratón y que la mayoría de ellos no son comunes.  También sabemos que no necesitamos genes nuevos para crear una especie: lo que causa la variación es la manera en que se activan.  El mecanismo de esta activación es la clave de las diferencias.


Errores de Darwin

Es asombroso cómo Darwin intuyó los procesos de la evolución; pero al no conocer los mecanismos, cometió errores.  Entre otras cosas creyó que era posible transmitir características adquiridas durante la vida.  También pensó que la herencia era el producto de una "mezcla de características".  Gregor Mendel (1822-1884) demostró que la herencia es una combinación de características individuales provenientes de padres y abuelos.  El mecanismo de la transmisión de estas unidades "discretas" de información era imposible de explicar antes de descifrar el código genético.


El ADN


Hoy sabemos que el código genético es el que lleva las instrucciones: más de 3200 millones de ellas. Estas instrucciones están, como en el código morse, en forma lineal en base a cuatro letras AGCT (adenina, guanina, citosina y timina) que dan las instrucciones para construir las proteínas con las cuales se arma el ser viviente.  Darwin no lo sabía, por lo que no pudo intuir la forma "discreta", por secciones específicas del organismo, en que se transmite la herencia, que descubrió Mendel.

Sin embargo, la propuesta de Darwin es válida, y las variaciones dieron lugar a la selección natural, que es la base de la evolución.  El término "la superviviencia del más apto", aunque no es de Darwin sino de Herbert Spencer, describe bien el proceso de la evolución.  La parte que no pudieron saber Darwin, Mendel o Spencer antes de descifrar el código genético es el proceso que hace posible la evolución.


Picos y canciones



Cuando Darwin visitó las islas Galápagos observó que los pinzones habían desarrollado picos adecuados al tipo de alimento que tenían.  Sus picos varían de acuerdo con el alimento.  Los picos gruesos, cortos y fuertes para romper semillas duras, los largos para extraer semillas pequeñas.  La genética ha demostrado que el gen que determina la forma del pico en los pinzones es común a otras especies y que, en cierto tipo de peces cuya mandíbula varía según el alimento, el responsable de la variación es el mismo gen.

También se ha descubierto que el gen que determina la habilidad de ciertas aves para aprender el canto es el mismo que controla en los humanos la habilidad de adquirir el habla.  El factor clave no resulta ser el gen sino el grado en el cual es activado.  Haciendo una comparación con el automóvil, la adherencia siempre la da el neumático, pero el grado de ahderencia lo da su tamaño, forma, presión y composición de su banda de rodamiento.  No es que la jirafa tenga un gen especial para tener el cuello largo, es el mismo gen que controla la longitud del cuello en otras especies, solo que está más activado.

En la época de Darwin era imposible observar esta relación de causa y efecto, que se pudo descubrir solo cuando fueron secuenciados los códigos genéticos de diversos organismos.  Recién en las últimas décadas se ha descubierto que genes específicos actúan sobre partes específicas de los organismos y que la diferencia está en el nivel de activación de las instrucciones que llevan.


Ojos azules



Un ejemplo de la evolución por adaptación al medio ambiente que sorprenderá a muchos es el de los pigmentos.  En especial el color de los ojos, que es muy reciente y es consecuencia de circunstancias geográficas y climáticas.  Los genetistas han descubierto que la aparición de los ojos azules es una mutación que surgió recién hace unos 10000 años.  El color de los ojos lo determina solo una letra del código que está dentro del gen llamado OK2, que maneja los pigmentos, y se encuentra en el cromosoma 15.

El cambio genético que dio lugar a esta mutación se debió al clima.  Cuando los primeros humanos llegaron a las regiones nórdicas de Europa, por falta de sol sufrían de deficiencia de vitamina D, que podía ser compensada recibiendo una mayor radiación ultravioleta proveniente del sol.  Para recibir más luz solar había que disminuir el pigmento de la piel, que de paso reducía el pigmento de los ojos.  Sobrevivieron aquellos que tuvieron menos pigmento, los más blancos, y de paso se ganaron los ojos azules.  Como signo de una mayor probabilidad de superviviencia, los ojos azules resultaron ser un atractivo en la selección sexual, porque iban acompañados por características que permitían absorber mayor vitamina D, favorable en latitudes de poco sol.


Darwin hoy

A pesar de la oposición de los fundamentalistas religiosos a la evolución, esta ha dejado de ser una teoría para convertirse en una rama de la biología.  Hoy sabemos lo que Darwin intuyó: todos descendemos de un solo organismo primitivo; pero sabemos mucho más.  Tenemos genes comunes en todas las especies, que determinan características que son comunes en todas ellas.

Experimentos hechos con genes de peces, mantarrayas, han demostrado que sus aletas están gobernadas por los mismos genes que determinan la forma de los brazos y las manos en los humanos, las patas de los ratones y las alas de los murciélagos.  Los genes determinan la parte del organismo cuyas instrucciones llevan, mientras minúsculos detalles determinan  el grado en que son activadas determinadas características.

Es asombroso que Darwin intuyera el proceso de la evolución, pero tuvieron que pasar más de 100 años hasta que supiéramos qué mecanismos la hacen posible.

Unger, T.  "La evolución y la genética".  En El Comercio (Lima-Perú), 29.11.11
 Imágenes: vidasana.lapipadelindio.com, equilibrocosmico.blogspot.com, revistadeletras.net, lacienciaysusdemonios.com

miércoles, 15 de agosto de 2012

Darwinismo VI

Factores evolutivos

Según la teoría sintética de la evolución, la vida se desarrolla y varía sin dirección o propósito, por el efecto aleatorio de los factores evolutivos.  Dentro de estos factores, la selección y la deriva genética son considerados por los científicos como los más importantes.
 


Selección natural

En una población animal, los individuos con mayor probabilidad de reproducirse son los que, por sus características, están mejor adaptados a los llamados factores de selección que existen en un hábitat determinado.  Estos factores pueden ser de carácter abiótico -en función de la humedad o la temperatura- o biótico -relacionados con otros seres vivos, como predadores y parásitos-.  La capacidad de un individuo para contribuir a la reserva genética de la próxima generación se conoce como aptitud, mientras que la influencia de los factores de selección en una población se denomina presión evolutiva.  La selección estabilizante ocurre cuando una población está tan bien adaptada a su medio ambiente que los mutantes son constantemente eliminados.  La selección transformadora se produce cuando, debido a las cambiantes condiciones del medio ambiente, la presión evolutiva favorece a los individuos con ciertos alelos, aumentando su proporción en la población.  En el caso de la selección disruptiva, simultáneamente se favorecen los dos extremos de la distribución de un carácter biológico -por ejemplo, se benefician por igual los individuos pequeños y grandes por sobre los de tamaño medio-.  Esta situación puede llevar a una división de la población en dos especies distintas.


Deriva genética

El término "deriva genética" se refiere a un cambio aleatorio en la diversidad genética de una población.  Esto ocurre, por ejemplo, cuando sólo unos pocos individuos de una población grande migran a una nueva área.  Estos "individuos fundadores" representan una selección aleatoria de genotipos.  Por lo tanto, se hace más probable un cambio aleatorio de la reserva genética cuanto más pequeña es la población.  La deriva genética también puede ocurrir cuando parte de una población es destruida de pronto.  Por ejemplo, durante una catástrofe natural pueden morir una gran cantidad de miembros, sin importar lo bien o mal adaptados que estuvieran.  Las características genéticas de los individuos supervivientes será azarosa, por lo que la reserva genética derivará de igual modo.


 National Geographic (2010).  Gran Enciclopedia del Saber.  La Evolución. Lima: El Comercio.
Imágenes: fisicazone.com


jueves, 2 de agosto de 2012

Darwinismo V

El azar es la melodía de la evolución. De qué manera una mutación altera el ADN es una cuestión fortuita.  Qué características de un par de progenitores aparecerán en sus descendientes como consecuencia de la mezcla sexual de su ADN es una cuestión aleatoria.  El encuentro de los individuos que se aparean es cuestión de azar, del mismo modo que queda en manos del azar qué ambiente seleccionará los organismos cambiados. Por tanto, las raíces de la vida están profundamente enterradas en el azar.


Mariposas



Hace algunos años, ciertas polillas o mariposas nocturnas prosperaban en los alrededores de Birmingham, Inglaterra.
Medraban en los troncos de los abedules sobre cuya corteza eran casi invisibles, en especial para las aves que se alimentan de ellas.
Con el paso del tiempo, creció en gran manera la industria de Birmingham, y el hollín suspendido en la atmósfera fue oscureciendo los árboles y haciendo patentes, en consecuencia, a las mariposas. Sobre las ahora oscuras cortezas, resultaban muy visibles para las aves. En vista de ello, la población de polillas, con el transcurso de las generaciones, disminuyó hasta casi la extinción.
Durante este periodo se observó una ocasional polilla oscura, variedad que pasaba inadvertida sobre la oscura corteza de los árboles.
Su número creció rápidamente y, al fin, estas nuevas polillas llegaron a ser abundantes en la región.
Esta verídica historia pone de manifiesto la relación existente entre los organismos y el ambiente. Las cortezas oscuras y los pájaros predadores constituyen un ambiente que ha actuado en contra de las polillas claras causando la disminución de sus poblaciones.  Una mutación fortuita ocurrida en este lapso de tiempo produjo una polilla oscura. Al principio, cuando los árboles eran claros, esta mutación debió ser desfavorable, pero ahora resultaba beneficiosa para dichas polillas oscuras, que podían aparearse y tener descendencia, de modo que tanto ellas como sus descendientes prosperaron. El efecto conjunto de un ambiente cambiante y unas mutaciones fortuitas produjeron el cambio completo del carácter de una población.


Las bacterias también


Las bacterias son excelentes modelos experimentales para estudiar los cambios que jalonan la evolución, es decir, de la selección natural. Constituyen líneas puras, o sea, todos los individuos de una población son idénticos porque proceden de una célula única y, por otro lado, cada quince minutos se origina una nueva generación, de modo que es posible observar poblaciones durante muchas generaciones en un tiempo razonable.
Se coloca una población pura de bacterias en un matraz, en unas condiciones de laboratorio semejantes a las que Birmingham deparó a sus polillas, o sea, créandoles un ambiente desfavorable. Para ello se añade una gota del antibiótico estreptomicina al caldo de cultivo.
Ello supone una catástrofe para las bacterias, ya que dicho medicamento las mata. El crecimiento se detiene en seguida y las células comienzan a morir. Al cabo de pocas horas parece que todas las células han muerto.
Cabría realizar determinada prueba para averiguar si alguna célula continúa viva y en tal caso se encontrarían unas pocas células con vida (cerca de 10, por ejemplo) entre los millones de células muertas. Se podría demostrar, además, que cada una de dichas raras células vivas es capaz de multiplicarse bastante bien en presencia de la estreptomicina.
El medicamento ya no causa daño alguno y este carácter de resistente a la estreptomicina se hereda: todas las generaciones descendientes de aquellos pocos supervivientes heredan la resistencia al fármaco.
¿A qué se debe este fenómeno? En estas poblaciones tan grandes de bacterias (muchos millones de células) existe una considerable posibilidad -quizá de una entre diez millones- de que las células sufran una mutación que las haga resistentes a la estreptomicina. Lógicamente, tal mutación ocurrirá tanto si la estreptomicina está presente como si no la hay. Si no hubiera estreptomicina, no se sabría que ha ocurrido dicha mutación. Pero en presencia de estreptomicina, prevalecen los organismos resistentes porque tienen una ventaja selectiva y, por tanto, dichas células resistentes a la estreptomicina pueden dividirse hasta llegar a ser dominantes en la población; en cambio, las bacterias originales mueren porque no están preparadas para sobrevivir en aquel ambiente particular. Esta historia es en esencia idéntica a la de las polillas.
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La evolución de la naturaleza


Los ejemplos considerados pueden catalogarse de evolución domesticada. Hay una clara relación entre un simple cambio en una población y la selección a favor o en contra de dicho cambio.  Las criaturas que se utilizan en el laboratorio son, esencialmente, cepas puras, al menos hasta la introducción de una mutación.
En el mundo natural, aunque son aplicables los mismos principios, la situación es más complicada. Raramente se encuentras líneas puras en la naturaleza. De hecho, lo que ya sorprendió a Darwin, y lo que debería sorprender a toda persona cuando contempla la naturaleza, es la gran variedad de formas vivientes. Pero no solo la variedad de los distintos tipos, especies o criaturas sino también la variedad dentro de las especies. Casi todos los caracteres que son susceptibles de medirse en una especie muestran gran variación. Incuslo en la especie humana ocurre esto: aunque todos los hombres son humanos, varían muchísimo de unos a otros; y en otros animales sucede lo mismo: el espesor del pelo, la velocidad de la carrera o el salto, la forma y el tamaño de la dentadura, la altura y el peso, la fuerza, el sentido de la vista y el olfato, la atracción por el sexo opuesto, todo varía dentro de un amplio margen.
Si se midiera uno de estos caractres en una cepa pura de ratones de laboratorio, no se encontraría diferencia, todos los animales resultarían idénticos.
La variedad permite trabajar a la evolución. Aunque Darwin y Wallace desconocían la causa de la variación -la mutación y la mezcla sexual del ADN- valoraron su importancia y desarrollaron, a partir de ella, su teoría.
Ahora es posible fundamentar la idea de que determinada población en un momento de la historia de su desarrollo lleva en su ADN gran número de cambios acumulados.
La población es el receptáculo de todos los cambios pasados y de todas las selecciones efectuadas por el ambiente, lo cual explica la gran variedad de los individuos dentro de una población y sobre esta variación actúa la selección en el posterior desarrollo de aquella.
Considérese, por ejemplo, únicamente una variable: la capacidad para la carrera. Entre los grandes rebaños que pastan en una pradera habrá gran variedad de velocidades extremas. Con gran número de leones acechando desde los márgenes, los corredores más veloces tendrán mayor probabilidad de sobrevivir y de reproducir su clase, de modo que, a lo largo de muchas generaciones, y suponiendo el ambiente estable, el rebaño se habrá enriquecido relativamente en animales más veloces, con lo cual aumentará, además, la velocidad media del rebaño.
Cabe asimismo, examinar las fuerzas subyacente a la aparición de otros caracteres:

Cambio ambiental                                      La selección favorece


De selva a pradera abierta                             Patas aptas para correr
De pradera a pradera con predadores                Patas más aptas para correr
De suelo de la selva a copa de los árboles        Extremidades más ágiles para colgarse de las ramas
De tierra al aire                                           Huesos más ligeros; extremidades más largas y plumas
Del calor al frío                                           Pelaje más robusto
De comer carne a comer hierba                       Dientes más cortos y planos



¿Tiene un propósito la evolución?


Uno de los problemas que se presenta al intentar comprender la evolución proviene de que parece que los cambios observados obedecen a un propósito o son intencionados cuando, en realidad, los únicos mecanismos desencadenantes son los acontecimientos fortuitos. Por ejemplo, si los animales de un medio, donde además abundan otros animales más pequeños, desarrollan gradualmente dientes para comer carne, el cambio tiene un sentido: sus descendientes podrán devorar a los otros animales porque se lo permitirá una dentición carnívora. Esto parece tener un propósito, como si el medio dirigiera a los animales a aprovecharse del cambio. En realidad, esta manera equivocada de pensar llevó a T.D. Lysenko, Stalin, Kruschov y a toda la Unión Soviética a interpretar un sainete científico que duró casi treinta años. Puesto que no se concibe como un ambiente puede incitar al cambio a determinada población animal es razonable esperar que así ocurra. Más bien hay que pensar que una población posee gran variedad de formas y tamaños de dientes en virtud de la acumulación de cambios fortuitos. A cada vuelta de la rueda generacional, los animales con más adecuada estructura dental para matar animales y devorar su carne tendrán mayor oportunidad de sobrevivir y dejar descendencia. De forma gradual, con el transcurso de la selección durante muchas y muchas generaciones, aparecerá una especie animal carnívora. Este proceso carece por completo de propósito.
La palabra "selección" resulta quizá engañosa ya que connota precisamente propósito. El ambiente es totalmente pasivo, pues no causa la aparición de los cambios favorables o desfavorables. Los cambios ocurren de forma espontánea (mutación y mezcla sexual), y una vez producidos pueden contribuir a que el animal utilice mejor su ambiente.
Volviendo, por un momento, a las polillas, entre una gran población de polillas blancas la aparición ocasional de una polilla oscura fue un suceso puramente fortuito, no relacionado con "necesidad" alguna. Dicho acontecimiento pudo ocurrir con la misma probabilidad durante el periodo de árboles blancos que en el subsiguientes periodo de árboles oscuros. Los árboles no dirigieron la aparición de la mutación oscura, pero, si por azar, la polilla variante apareción durante el periodo de árboles oscuros, tuvo muchas más probabilidades de sobrevivir y de producir descendencia oscura.

Hoagland, M. (1985). Las raíces de la vida. Barcelona: Salvat.
 Imágenes: filatelissimo.com, extension.org, ciencialimada.org.ar, fotonatura, org
 

jueves, 12 de julio de 2012

Darwinismo IV

Darwin y la modernidad




Nunca escuché, en mi época de estudiante, nada sobre Darwin en la universidad y siempre me he preguntado por qué este desinterés, ya que El origen de las especies es un libro tan fascinante como seguramente lo son Órbitas celestes de Copérnico y El capital de Marx, que desestabilizaron o desmoronaron los discursos dominantes de su tiempo.  Estos autores articularon ideas, algunas de discursos ya dichos, muy anteriores, de una manera coherente y orgánica hasta aparecer como los míticos fundadores de teorías que revolucionaron sus épocas.  Quizá Herbert Spencer, su contemporáneo, no le hizo ningún favor cuando formuló el "darwinismo social".

Pero nada le resta méritos a Charles Darwin, quien nació en Shrewsbury, un 12 de febrero de 1809, hace ya 200 años, y murió en Down, en 1882.  Estudió Medicina y Teología, como era usual, pero investigó en el estilo de la época, como Alexander von Humboldt, viajando por el mundo.  Participó en el fabuloso viaje del HMS Beagle, entre 1831 y 1836, recorriendo mares, islas, territorios, observando rocas, plantas y animales, tomando notas y dibujando.




Tenía escasos 22 años cuando inició el viaje.  Regresó muy transformado, como iluminado, con otro talante, tanto que su padre encontró que hasta la forma de su cabeza había cambiado.  Esta experiencia fue fundamental para sus investigaciones futuras, pero también lo es la manera como organizó su información, la procesó y progresivamente la difundió como construyendo su propio y delicado consenso social.  Vivió en una sociedad aristocrática, de religión anglicana, respetuosa de las reglas y de las verdades reveladas.  En 1838 lee a Robert Malthus, que lo ayuda a disipar sus dudas sobre su propia teoría.  En 1839 publica su Diario de viaje, luego sus observaciones geológicas, botánicas y zoológicas, hasta progresivamente presentar sus ideas como un nuevo discurso científico.

En 1842 escribió 32 páginas al respecto.  Luego, en el verano de 1844, las amplió a 230.  Pero, inmediatamente, volvió al ritmo mesurado de sus publicaciones científicas sobre el mundo mineral, vegetal y animal.  Hasta que en 1858 la situación se volvió propicia, ya que el meollo fundamental de su teoría -la selección natural- fue formulada por un joven naturalista, Alfred Russell Vallace, a partir de sus observaciones y estudio en la isla Ternate, en las Malucas.

Esto obligó a Darwin a dejar la discreción e iniciar así la difusión sistemática de sus ideas, que ya las había concebido 20 años atrás.  Los acontecimientos se precipitaron y termina escribiendo lo que consideraba un fragmento de su obra: "Mi trabajo está ahora (1859) casi terminado; pero, como todavìa me llevará varios años completarlo y como mi salud está lejos de ser fuerte, se me ha instado a publicar este fragmento".  Fragmento llamaba a su libro sobre el origen de las especies por medio de la selección natural, que se puso a la venta el 24 de noviembre de 1859 y los 1250 ejemplares se vendieron el mismo día.  La segunda edición apareció días después.



¿Por qué esta sorprendente avidez por leer un libro científico tan bien construido y mejor escrito? Las razones son muy simples: el libro negaba la concepción clásica sobre el inmovilismo de la naturaleza, que nada había cambiado desde la creación, para mostrar contrariamente que todo había evolucionado. ¿Cómo es que se había dado este enorme salto del inmovilismo al evolucionismo moderno? El libro de Michel Foucault, Las palabras y las cosas, de 1966, a pesar de su desafiante hermetismo, muestra con claridad este tránsito.

Entre fines del siglo XVIII y las primeras décadas del XIX, las disciplinas clásicas como la Historia Natural, la Gramática y el Análisis de la Riqueza se convierten en Biología, Filología y Economía política.  Se pasaba así de un discurso dominado por la religión, las verdades reveladas, al discurso moderno.  En otras palabras, había nacido la modernidad, y el libro de Darwin era casi la consagración de ese gran paso hacia una sociedad secular, emancipada, abierta al uso de la ciencia, la tolerancia y el racionalismo.

No es que se haya pasado del inmovilismo al evolucionismo por la sola genialidad de un naturalista, sacrificado viajero, como Dawin.  Él mismo lo reconoció en una reseña que precedía a su libro: "Por lo que toca a la mera enunciación del principio de la selección natural, importa poco que el profesor Owen me haya o no precedido, porque a ambos se nos anticiparon hace tiempo, como lo muestra esta reseña histórica, el Dr. Wells y Mr. Matthews".  La dimensión histórica se había incorporado en el nuevo discurso científico, sea la Biología, la Filología o la Economía Política, que ahora buscaban sus explicaciones en los procesos de cambio, progreso, evolución y allí constatamos que Charles Darwin era un auténtico hombre de su tiempo.  Constructor y producto de la modernidad.


Burga, M. Darwin y la modernidad. En: La República (Lima-Perú), 19.02.2009
Imágenes: biografiasyvidas.com, historiageneral.com, taniguzman207.wordpress.com 

viernes, 11 de mayo de 2012

Darwinismo III


Los seres vivos y los mecanismos creados artificialmente sólo presentan semejanza entre sí cuando se los considera como acabados, sin pensar en su origen, pero en cuanto se plantea este problema, aparece con claridad una diferencia fundamental entre la máquina y el organismo, y resulta desde todo punto de vista evidente que se trata de dos sistemas que difieren cualitativamente entre sí.

Esta comprobación se explica por el hecho de que el origen de la vida y la aparición de las máquinas han tenido lugar históricamente en periodos de la evolución de la materia muy alejados uno del otro.

Podemos indicar las etapas esenciales de esa evolución de la formación de la tierra hasta nuestros días. Durante las primeras centenas de millones o miles de millones de años de su existencia, nuestro planeta era inanimado, y todos los procesos que se desarrollaban en él obedecían únicamente a las leyes físicas y químicas. Esa etapa de la evolución de la tierra puede ser llamada etapa inorgánica o abiogenética. Luego apareció la vida en la tierra y comenzó una nueva etapa, biológica, de la evolución. Entonces, a las antiguas leyes físicas y químicas se agregaron las biológicas, que adquirieron una importancia primordial en la evolución progresiva de los seres vivientes. En la cúspide de esa evolución se sitúa la aparición del hombre, que inauguró una tercera etapa, social, de evolución. Las leyes biológicas pasaron a segundo plano, y las de la evolución de la sociedad humana adquirieron un papel predominante.

Con el comienzo de cada nueva etapa, con cada nueva forma de movimiento de la materia, se aceleraron las cadencias de su evolución, y este hecho tiene una importancia muy particular. Si el periodo abiogenético de la existencia de la tierra se prolongó durante varios miles de millones de años, las modificaciones decisivas de la evolución biológica sólo necesitaron centenares, e inclusive decenas de millones de años. La evolución del hombre apenas ocupó un millón de años. Las transformacoines sociales, a su vez, ses efectuaron durante varios milenios o varios siglos solamente, pero en la época actual comprobamos, en pocos decenios, cambios esenciales en la sociedad humana.

No cabe duda de que el hombre no cambió mucho, en términos biológicos, desde Aristóteles, pero desde hace apenas un centenar de años adquirió un asombroso poder sobre la naturaleza. Puede desplazarse sobre la tierra con más velocidad que un ciervo, nadar mejor que pez alguno y volar a más velocidad y más lejos que ningún ave. Y ello no se debe al hecho de que haya obtenido alas, aletas natatorias y branquias durante ese periodo. El poder adquirido por el hombre es el resultado de una evolución social, no biológica. Las máquinas, en particular, que desmpeñan un papel especial en la domesticación de las fuerzas de la naturaleza por el hombre, son el fruto de esa evolución, pues el hombre sólo pudo crearlas asimilando la experiencia secular de las generaciones precedentes, y sólo sobre la base de la vida social.

Por lo tanto, las máquinas no son simplemente sistemas orgánicos que funcionan según las leyes físicas y químicas. Han surgido de la forma social del movimiento de la materia, superior a la forma biológica. Por eso no podemos entender su verdadera naturaleza si no estudiamos su origen.


Oparin, A. (1984). El origen y la evolución de la vida. México: Cartago 
Imágenes: nodo50.org, buddhachannel.tv

sábado, 3 de marzo de 2012

Darwinismo


Blanco favorito y obsesivo de conservadores, reaccionarios e iglesias protestantes, particularmente de "Los Testigos de Jehová", es la teoría de la evolución propuesta por el eminente Charles Darwin: uno de los tres o cuatro científicos que de veras han conmocionado la historia de la cultura, de la ciencia y del conocimiento humanos. Atacada desde diversos lados, incluso desde el "conservadurismo darwinista", las propuestas básicas de la teoría de la evolución se siguen abriendo paso para darnos una comprensión más profunda del desarrollo de la materia viva. A continuación, algunos textos sobre esta indispensable propuesta, que a la vez constituyen un homenaje.




Darwin (I)



La estructura de la teoría de la evolución



Se llama teoría a una serie sencilla de proposiciones que suministran un gran número de explicaciones. Einstein apuntaba que "una teoría es más impresionante cuanto mayor es la simplicidad de sus premisas, cuantas más clases distintas de cosas explica y cuanto más extenso es su ámbito de aplicación". Aunque no se estaba refiriendo a la teoría de la evolución, su afirmación no podía haberse explicado a ésta con mayor propiedad. Para todo lo que pretende explicar, la teoría de la evolución se basa en la interacción de cinco fenómenos básicos:
Herencia: Todos los organismos vivos (fenotipos) son producto de la interacción de su material génico (genotipos) con el medio ambiente en que se desarrollan (ontogénesis); este material génico (genes, cromosomas) suele permanecer inalterable de generación en generación. Sin herencia no puede haber cambios acumulativos.
Mutación: El material génico sufre cambios ocasionales que son heredables. Sin mutaciones no existiría una fuente continua de cambio (en las formas sin cultura).
Selección: Todas las líneas génicas no se reproducen por igual, y las causas de estas diferencias pueden ser constantes por largos períodos. Sin elección no habría direccionalidad en los cambios acumulativos.
Aislamiento: Por diversas razones intrínsecas y extrínsecas, no todas las líneas génicas tienen libertad de cruzarse y reamalgamar así continuamente sus diferencias. Por ejemplo, algunas poblaciones no se cruzan porque están separadas bien en el espacio, bien en el tiempo (razones extrínsecas); y otras son tan diferentes génicamente (intrínsecamente) como para impedir la hibridación. Sin aislamiento no habría más que una sola especie.
Deriva: El material génico se pierde a veces por accidentes, que, por definición, ocurren al azar, es decir, no son repetitivos. El principal efecto de la deriva génica es la reducción de la influencia de la selección, en particular en poblaciones muy pequeñas; la evolución, desde luego, también se produciría sin deriva.




Estos cinco fenómenos han sido demostrados una y otra vez y pueden seguir demostrándose a voluntad, lo mismo que algunas de sus interacciones. Ninguna cosa viva ha demostrado carecer de ellos, o no se sospecha que pueda carecer de ellos. Por consiguiente, es posible describir tales fenómenos como base fáctica de la evolución.
Así, la teoría de la evolución es la proposición según la cual los efectos e interacciones de estos cinco fenómenos en la sucesión de ambientes en los que los organismos han vivido dan cuenta de las características e historia de todas las formas de vida. (...)
De los cinco componentes fundamentales del proceso evolutivo, la selección natural -o, dicho de otro modo, la reproducción diferencial de las variantes génicas- se acepta en general como su principal fuerza directriz. Las razones para tal aceptación, que no suelen discutirse, a mí me parece que son como mínimo tres. Primero, alterando las direcciones de la selección se alteran siempre las direcciones de cambio en los organismos, lo cual indica que la velocidad del cambio evolutivo no depende de la frecuencia de aparición de las mutaciones. Segundo, las causas de la mutación y las de la selección parecen ser independientes. Y tercero, sólo las causas de la selección son consistentemente direccionales durante largos períodos y, en consecuencia, sólo ellas pueden explicar los cambios direccionales a largo plazo.








Alexander, Richard (1987). Darwinismo y asuntos humanos. Barcelona: Salvat
Imágenes: laantropologiaencanoa.blogspot.com, mas-alla-de-somosaguas.blogspot.com, francisthemulenews.wordpress.com





Darwin (II)


Un genio de la biología


Los dos grandes genios creativos de la biología del siglo XX fueron dos mujeres. La segunda de ellas, Lynn Margulis, murió en noviembre a los 73 años, dispensando así a la Academia sueca del papelón de tener que darle el premio Nobel a los 81, como ya tuvo que hacer con la primera, Barbara McClintock. Margulis hizo la mayor contribución a la teoría de la evolución desde Darwin, y lo siento por quien crea que exagero: va a tener que seguir leyendo.
Darwin siempre supo que las discontinuidades eran la mayor objeción que cabía oponer a su teoría de la evolución. La selección natural --el mecanismo evolutivo descubierto por el naturalista-- era un proceso gradual y parsimonioso, como la geología de su mentor Charles Lyell, mientras que las especies suelen aparecer ante nosotros como entidades estables y discretas, tanto en el campo como en el registro fósil. La gran dificultad que le atormentó toda su vida hasta hacerle "tambalear" fue la mayor de las discontinuidades conocidas en su época, la explosión cámbrica, o aparición súbita (en las escalas de los geólogos) de la vida animal en toda su exuberante variedad. Pero eso es solo porque no llegó a conocer un salto todavía más profundo: el origen de la célula eucariota. Porque ésa sí que hubiera sido su gran pesadilla.
Y hubo que esperar 108 años desde la publicación de 'El origen de las especies' hasta que Lynn Margulis resolvió esta cuestión fundamental.
Durante sus primeros 2.000 millones de años, la Tierra solo estuvo poblada por bacterias y arqueas, que son células simples, y solo después apareció la célula eucariota de la que estamos hechos todos los animales y las plantas, y que es mucho más compleja que sus predecesoras: tiene el genoma organizado dentro de un núcleo y consta de distintos compartimentos con funciones especializadas, como las mitocondrias que procesan la energía en nuestras células, y los cloroplastos que la obtienen de la luz solar en las plantas. No hay formas intermedias entre las bacterias y las células eucariotas, ni evidencias de una transición gradual entre ambas. El que tal vez constituya el mayor acontecimiento evolutivo de la historia de la vida se había quedado, por tanto, huérfano de una explicación evolutiva.
Fue Lynn Margulis quien percibió con toda claridad que la célula eucariota se originó como una asociación de bacterias y arqueas. Y que todavía lo es. Las mitocondrias de nuestras células son antiguas bacterias de vida libre, que de hecho conservan aún su propio genoma. También los cloroplastos que permiten a las plantas vivir de la luz solar provienen de primitivas bacterias autónomas que ya sabían hacer eso 3.500 millones de años atrás, en los albores de la vida terráquea. Nuestro propio genoma nuclear es en sí mismo una sociedad, puesto que tiene partes de arquea y partes de bacteria, y cada una se dedica a una función singular. La teoría de Margulis explicó de un plumazo el misterio de la súbita aparición de la célula eucariota, la gran dificultad que --de haberla conocido-- hubiera atormentado a Darwin.
Como ocurre a menudo con los saltos conceptuales, Margulis tuvo que aguantar lo que no está escrito desde 1967, cuando logró publicar su teoría en una revista de biología teórica --disciplina que no existe, o no mucho--después de que lo rechazaran otras 15 revistas científicas. La teoría encajaba con los hechos, pero no con los prejuicios. El gradualismo darwiniano se había convertido en una especie de código de la circulación, y la calle por la que quería meterse Lynn estaba prohibida.
En ciencia, por ventura, las teorías correctas se acaban imponiendo bajo el peso abrumador de los hechos. Espero que Lynn se haya muerto sabiendo que tenía razón.








Sampedro, Javier (2012). Un genio de la biología. En: Blog Simetrías
Imágenes: issep.org, alasombradelasabina.blogspot.com

sábado, 4 de febrero de 2012

Los fantásticos libros voladores del señor Morris Lessmore

En este siglo, donde se ha instalado la estúpida pretensión de que se puede prescindir de los libros, pues resulta que ser "moderno" es no leer más de unas cuantas páginas y no escribir más de 140 caracteres, videos como The Fantastic Flying Books of Mr. Morris Lessmore nos recuerdan que el libro y la lectura no solo son recursos informativos (como argumentan quienes quieren acabar con ellos) sino, y sobre todo, fuente inagotable de conocimiento, de historia, de sabiduría, de humanidad y fantasía, todo aquello que hizo posible seres humanos creadores como Da Vinci, Balzac, Goethe, Einstein, Mozart, Beethoven, Alegría, Arguedas...

Ahora solo queda disfrutar y motivarse a seguir los pasos del señor Lessmore...








Post data





Los textos presentados hasta aquí, están referidos al Mundial de Fútbol (Soccer) 2006, realizado en Alemania, un año antes de que comience la Gran Crisis Mundial del Capitalismo, y que pasados ya cuatro años prosigue su marcha, castigando especialmente a las economías europeas. Hasta el mundial alemán se vivía la euforia de los grandes negocios y de las grandes ganancias en la estrambótica feria capitalista y, evidentemente, en el fútbol-soccer, el más grande negocio deportivo de todos los tiempos. En él, dinero y mercado pesan tanto o más que la calidad y capacidad deportiva.



Ya el campeonato mundial del 2010, realizado en Sudáfrica, no tuvo los oropeles ni fuegos artificiales del 2006. La desbocada codicia del capital financiero había mellado la euforia de los mercados y de los negocios. Ahora, avanzamos hacia la realización del mundial en Brasil (2014). El segundo que se realizará en este país, el más grande de Sudamérica. Motivados por tal repetición cerramos esta serie sobre el fútbol-soccer, con un texto referido al Mundial de 1950, donde el país más "futbolero" del mundo, sufrió la "tragedia del Maracanazo".




El 8 de abril de 2000 murió Moacyr Barbosa, primer portero negro de la selección brasileña. Unas 30 personas se acercaron a velar el ataúd cubierto por la bandera del desaparecido equipo Ypiranga. Poco antes de que el féretro fuera trasladado al cementerio, un directivo del Vasco da Gama llevó una bandera del club de la franja negra.



En un país donde los futbolistas alcanzan el rango de semidioses, Moacyr Barbosa fue despedido como un fantasma. Poco importó que el portero hubiera contribuido a darle cinco títulos de la liga de Río y un título de Sudamérica al Vasco da Gama. Su tragedia se cifró en un instante del que no podría recuperarse.






La escena ocurrió el 16 de julio de 1950. El recién inaugurado estadio Maracaná reunió a 200 mil fanáticos -cifra récord en la historia del fútbol- para la final de la Copa del Mundo entre Brasil y Uruguay. De acuerdo con el reglamento de entonces, al equipo sede le bastaba un empate para levantar el trofeo. Los periódicos de Brasil ya tenían listos los titulares del día siguiente con desaforados vítores para la oncena verde-amarilla. Por su parte, Jules Rimet, inventor de los mundiales, llevaba un discurso en el que elogiaba la destreza de los futbolistas cariocas y la calidez de su público. Aquellas palabras no abandonaron el bolsillo de Rimet.

Un lance de muerte decidió el partido: Ghiggia lanzó un tiro cruzado y Moacyr Barbosa, guardameta curtido ante las roscas más sofisticadas del planeta, viajó en pos del balón. La subjetividad del héroe no siempre tiene que ver con la realidad. El último hombre de Brasil tocó la pelota y se desplomó con alivio en el pasto sagrado de Maracaná. Estaba seguro de haber desviado el tiro de Uruguay. El silencio lo devolvió a un país de espanto donde lo observaban 200 mil espectadores mudos. La pelota estaba en las redes. Uruguay se había puesto 2 a 1.

En la película que narra la vida del Rey Pelé, este es el momento en que el joven león se lanza sobre el radio y lo golpea entre sollozos. Brasil perdía en su propia cancha, contra todos los pronósticos. La historia de Pelé iba a ser, en buena medida, la historia de una enmienda. Sus más de mil goles estarían destinados a corregir lo que no pudo detener Moacyr Barbosa.

El trágico portero de Maracaná siguió jugando hasta 1962, y aún obtuvo varios títulos con el Vasco da Gama. Los prejuiciosos que nunca faltan lo acusaron de carecer del temple de los jugadores blancos. El primer portero negro de la selección brasileña tuvo que sufrir la derrota y el desprestigio de su sangre.

Barbosa se jubiló con una pensión de 85 dólares mensuales que luego le mejoró el Vasco da Gama. Durante noches sin número soñó con el gol del desastre y padeció toda clase de humillaciones públicas. En una ocasión, una mujer lo señaló en la calle y le dijo a su pequeño hijo: "Ese es Barbosa, el hombre que hizo llorar a un país".




En 1993 la televisión inglesa rodó un documental para preparar el ambiente del Mundial de Estados Unidos. El equipo de grabación quiso que Barbosa visitara a la selección brasileña, pero el entrenador, Mario Lobo Zagallo, le negó la entrada para impedir que el embajador de la mala suerte contagiara su desgracia a sus muchachos. Cuando lo interrogaron acerca de este incidente, Barbosa miró a una cámara con ojos desolados y dijo que en Brasil la condena máxima por un crimen era de 30 años. En un país sin cadena perpetua sólo él estaba condenado de por vida.



Finalmente, a los 79 años, el guardameta cayó por última vez.
La primera muerte de aquel hombre había ocurrido medio siglo antes, en la soleada cancha de Maracaná.







Villoro, Juan. National Geographic en español, junio del 2006


Imágenes: kexual.blogspot.com, es.paperblog.com, pro-memoria-de-campinas-sp.blogspot.com

sábado, 21 de enero de 2012

Football, fútbol, soccer (VIII)

Pronósticos de Alemania 2006 dicen que Brasil será el campeón. Analista de Apoyo Consultoría elaboran modelo de probabilidades.




Y una vez conocidos los resultados (Italia campeón, Francia subcampeón, Alemania: tercer lugar, Portugal: cuarto lugar), ¿qué opina usted sobre este modelo matemático?






El fútbol no es una ciencia exacta. Pero con herramientas de la econometría, que utiliza técnicas de la estadística y de las matemáticas para la medición de fenómenos económicos, uno puede pronosticar partidos de fútbol. Ienzo Duarte, asociado al área de Asesoría Financiera de Apoyo Consultoría, y Guillermo Byrne, analista en Consultoría de Negocios de la misma empresa, han diseñado un modelo de probabilidades para explicar los resultados de los partidos de Alemania 2006 y dicen que la final la disputarán Brasil y Alemania. Resultado: los auriverdes serán campeones mundiales por sexta vez. Dicen que es un análisis hecho por economistas y no por hinchas.

Para comprobar la capacidad de predicción del modelo también lo aplicaron a los resultados de Francia 98 y Corea-Japón 2002 y coincidieron en el campeón, los finalistas y tres de los cuatro semifinalistas. El modelo se basa en cuatro variables que explican una mayor cantidad de aciertos: suma de individualidades, condición de local (aplicado solo a Alemania), efecto Brasil (la camiseta pesa, señores) y el tercer partido del grupo (aplicado a partidos donde uno de los rivales no se juegue nada por estar eliminado o ya clasificado). Utilizaron un modelo estadístico Probit para estimar las probabilidades de los equipos. Su posibilidad de acertar es de 72,7%

La condición de local es importante porque ocho de los 17 equipos anfitriones de los mundiales llegaron a la final. Brasil es una variable que el modelo acepta porque es parte de la historia de los mundiales, pues ha participado en todos los torneos, ha disputado las tres últimas finales y ha ganado dos de ellas. En las principales casas de apuestas del mundo, Brasil campeón paga 3,5 vecs lo apostado. Su probabilidad de ser campeón según las principales casas de apuestas del mundo es 24,1%. Le siguen Inglaterra (9,8%) y Alemania (9%). Pero el mayor peso entre las variables lo aporta el valor del equipo que toma en cuenta la suma de individualidades. Es decir, mientras más estrellas y jugadores tenga en ligas competitivas una selección, mayor será su opción de ganar. La selección con mayor valor de equipo es Brasil. Pero si se incluye sólo a los 11 titulares es Italia.



Los números de este modelo indican que el rendimiento de las selecciones depende del nivel de sus jugadores, y este se ha medido utilizando los puntos que realizan los clubes en los que ellos juegan -en sus ligas y en torneos como la Champions, la UEFA y la Libertadores- y tomándolos como un porcentaje de los puntos que obtiene el campeón de cada torneo. A este puntaje se le multiplicó el peso de la liga (obtenido en base a la Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol) y así se obtuvo la contribución de cada jugador. La suma de las contribuciones representa el valor del equipo.

Interés financiero
Muchos bancos de inversión en el mundo se animaron a dar sus pronósticos, basados en diferentes modelos estadísticos. En su informe Soccer and the Economy, el banco de inversión holandés ABN Amro pronostica que el campeón será Brasil en una final contra Francia. Mientras que el banco suizo UBS, apuesta que en una final contra el país de Ronaldo, Italia alzará la copa.

Pero no solo eso miden los economistas. Bancos como HSBC y Goldman Sachs calculan que ganar el campeonato podría redundar en un aumento extra del PBI de entre el 0,7% y el 1%, porque se produce una inyección de confianza en los consumidores e inversionistas.



El modelo de Byrne y Duarte se justifica en la teoría de que el mercado del fútbol es un mercado eficiente: los mejores jugadores ya están en los mejores equipos. ¿Hay manera de explicar las sorpresas? Si se incluye la variable "sorpresa", Ucrania podría llegar a cuartos de final y Costa de Marfil colarse en el cuarto puesto. Según los autores, "ambos equipos cumplen con el patrón observado en las sorpresas de las dos últimas ediciones". Hagan sus apuestas.



Escalante, Julio. Pronósticos de Alemania 2006 dicen que Brasil será campeón. En El Comercio (Lima-Perú), 09.06.2006


Imágenes: es.wikipedia.com, resultados-futbol.com












Coda: ¿Brasil alzará por sexta vez la copa del mundo?



Ienzo Duarte y Guillermo Byrne no son solo dos jóvenes economistas que reparten sus días entre números, análisis y proyecciones estadísticas. Hace cuatro años, ambos hallaron la fórmula para enlazar el trabajo con su otra pasión: el fútbol. A través de un modelo econométrico, ambos hicieron pronósticos para el desarrollo de las distintas fases del Mundial de Alemania 2006; esto es: qué equipo pasaría a octavos, cuartos y semifinales, etc.



Y aunque fallaron con el campeón (dijeron Brasil y no Italia), hoy aseguran haber perfeccionado el método, incluyendo más variables y ecuaciones. La predicción, sin embargo, se ha vuelto a repetir: la "verdeamarela", según sus cálculos, se llevará la Copa. Las matemáticas no mienten. Y ellos quieren meter un gol con la cabeza.



Y = f (PA, PD, ELO, HIST, LOC, TP). Así de simple y compleja es la fórmula que Duarte y Byrne usaron para fijar sus pronósticos. En el Mundial del 2006, ambos lograron predecir el 70% de los resultados de los partidos y acertaron en 14 de las 16 selecciones que pasaron a octavos de final. Ahora le han incluido a su fórmula nuevas variables.



PA y PD, por ejemplo, representan el poder de ataque y el poder de defensa de cada selección, traducida en las cualidades individuales de sus jugadores y los éxitos y derrotas que estos consiguen en sus carreras. Situándonos en el Perú, el valor de la blanquirroja provendría de su delantera (Pizarro haciéndola linda en la liga alemana) y sus debilidades estarían en el mediocampo y la defensa. Nuestro equipo, ergo, no tendría (ni tuvo, ya se sabe) mucha chance de llegar al área rival y, menos aún, de meter goles.



A estos factores hay que añadir las posiciones de los planteles en el ránking mundial (ELO), a través de su desempeño en los distintos torneos y la calidad de estos: el peso de la camiseta, cuya estimación es, no obstante, predecible: dos tercios de los 18 mundiales jugados antes de Sudáfrica los ganaron Brasil, Italia y Alemania.



Finalmente, pesan la localía (LOC): en la historia mundialista no ha habido anfitrión que no haya pasado al menos a la segunda ronda del torneo; y un factor curioso: el tercer partido (TP), en el cual las estrategias de los equipos que ya aseguraron su pase a la segunda fase pueden beneficiar a los que aún luchan por un lugar en la siguiente ronda. Un ejemplo es Colombia, que en Italia 90 empató 1-1 con una Alemania que jugó reposada, pues había ganado ya sus dos primeros partidos.



¿Podría la ausencia de jugadores claves en los equipos afectar su desempeño en el torneo? Para esta fórmula hecha con el cerebro y no con el corazón, sí. Según el estudio, el que Maradona no haya convocado a las estrellas del Inter Javier Zanetti y Esteban Cambiasso le ha restado importantes puntos de competitividad al plantel en su conjunto. De no haber sido así, los gauchos estarían en el tercer puesto y no en el séptimo que, finalmente, terminaron. Algo similar ocurre con Inglaterra, sin Rio Ferdinand; y Alemania, sin Michael Ballack.



La predicción de los economistas dista, además, de las estimaciones de las casas de apuestas del mundo, que dan a España como ganadora de la competencia; pero no difieren tanto de las de bancos como Goldman Sachs o UBS, que analizan el Mundial desde factores aparentemente sacados de los pelos como el PBI de cada nación, aunque también dan a Brasil como ganador.



Lea, compare y, si acaso no le cuadra, siga lo que le dicta su corazoncito. Quizá este tenga mejor puntería.








Villar, Alberto. El Mundial de las estadísticas. En El Comercio (Lima-Perú), 11.06.2010

Imágenes: vicolinker.net, eslatele.com