

Anacarsis Klooth
Pero la verdadera mancha del lenguaje argentino es el voseo. La frase rioplatense está como salpicada de viruelas con esa ignominiosa fealdad. Es de veras extraño que un pueblo tan hermosamente orgulloso de su personalidad como el nuestro haya venido a singularizarse con tan calamitoso rasgo. Porque, ¡ay!, es demasiado pintoresco el voseo argentino como para fundar en él una satisfacción patriótica... Ese mazacote del pronombre vos entreverado con los enclíticos y posesivos del tú (Callate vos... Venite aquí con tu libro... A vos te hablo... Ite, que me incomodás...), constituye de por sí un atentado contra la lógica. Ni habla bien el que piensa mal ni piensa bien en que más habla. Hablar así es verdaderamente una caída en el caos. El pensamiento no puede salir incólume, a la postre. Dejar de hablar así es, al contrario, una adquisición luminosa. Bien lo sé yo. Cuando por el cariño de una venerada memoria yo adopté el tú, siendo todavía muchacho, sentí como que se aclaraba mi espíritu. Las ideas cobraban con esto sólo una mayor cohesión. El pensamiento se fortalecía y se limpiaba. Callate vos... Venite aquí con tu libro... A vos te hablo.... Ite, que me incomodás..., vinieron a ser fórmulas insensatas, ya para siempre inaguantables. Me avergonzaba de haber podido hablar así alguna vez, como hoy me avergüenza oir hablar de ese modo a mis compatriotas.
Cosa rara. Si por no caer en plebeya ruindad la gente culta de España hubo de rechazar el voseo, aquel voseo tan sonoro de los clásicos, ¿cómo es que hubimos de conservarlo en nuestra Argentina, mezclado a la más desatinada conjugación que se conozca? El nuestro fué pueblo pobre: pueblo de pastores en que hasta los amos tenían algo de pastores. Viejos nombres que ahora mismo damos a prendas nuevas del indumento denotan que las modas se demoraban mucho en llegar por aquí. Por eso llamamos media al calcetín, pollera a la falda, saco a la americana. El voseo -ese arcaísmo- es una antigualla parecida, que de puro pobres no supimos sustituir a tiempo.
Fuera de esto, ¿cómo hablaba en nuestra América, Fernández de Oviedo, por ejemplo? Pues veréis: "Martín de Muza, dicho me han que os quejáis de mí e no tenés razón. Por vuestra vida, que no murmurés de mí." Donde vemos un tenés y un murmurés de todo punto rioplatenses. Y peor que él hablaría de seguro la masa de los conquistadores. Por otra parte, podemos convencernos de que hay una época en que las formas singulares del tú y los plurales del vos se compenetran a causa de la coexistencia de ambos tratamientos. Hemos hallado, nada menos que en Covarrubias, este gazapo de conjugación: "Acomodándonos con el uso de la lengua latina, decimos tú al mismo Dios y señor nuestro dizendo: Tú, Señor, aved piedad de mí..." esto por 1610.
A comienzos del siglo XX, Argentina se contaba entre las 9 naciones más desarrolladas del planeta y alimentaba un futuro de orgullo que acrecentó la ilusión de hacer la Europa en Sudamérica. Soberbia y petulante frente a su verdadera historia y a los pardos, Argentina, sin embargo, fue empequeñeciéndose hasta dar su verdadera medida en la crisis del 2001, no más allá del tercer mundo. Mientras, por doquier los argentinos insistieron en rogar el milagro laico de sus mayores dioses o demiurgos: Evita y Maradona. Nunca se reveló la maravilla y hoy, los del Plata siguen en el papel del nº 10 que está solo frente al arco desguarnecido y manda la pelota a las tribunas. Por eso insisten en el Maradona entrenador y en la dinastía Kirchner. Por eso, tampoco han tomado en cuenta al eminente Ingenieros que dijo más o menos lo siguiente: cuando el hombre desespera de hacer cosas mejores, comienza a vivir de su pasado, como las naciones decadentes, como los templos sin fieles... A continuación, cinco textos referidos a la Argentina, los argentinos y la argentinidad.
"¿Argentinos? Desde cuándo
y hasta dónde; bueno es darse
cuenta de ello".
Sarmiento
Argentinos I
La libertad hispanoamericana y la constitución de nuestras nacionalidades no fue cuestión de razas, en el sentido estricto de este vocablo. Fincó en la tierra y el ideal indianos; por eso fraternizaron en la obra todos los nativos, ya fuesen blancos de origen europeo como Alvear, semitas africanos como Falucho, o cobrizos indígenas como los aliados del ejército de Buenos Aires en el Alto Perú. Si hubiera sido cuestión de raza, los hidalgos criollos que teorizaron y propagaron la revolución habrían estado con los españoles, de quienes descendían, pues casi todos ellos mostraban ejecutoria de nobleza o prueba de sangre. Españoles eran, además, no sólo por la genealogía y el nombre, sino por el tipo, la lengua, la religión, el vestido, las costumbres y hasta las Universidades donde habían estudiado. Eran indianos sólo por la cuna y muchos lo eran en primera generación; pero eso bastó para contrarrestar, por la caracterización del ambiente o la atracción del suelo nativo, todas las influencias atávicas. Patriota como el doctor don Francisco Guruchaga, diputado por el cabildo de Salta a la Junta de 1810, era no sólo vástago de pura cepa española, sino vástago de noble alcurnia, arrancado a su tierra natal durante la infancia y llevado a España, donde estudió y vivió en el medio de las altas clases hasta 1808. En caso análogo se encontraban San Martín, Alvear y Belgrano, y casi todos los hombres célebres de la revolución. Pero convino a la política de aquel instante y a la obra docente de los publicistas que narraron su historia explotar todas las pasiones que pudieran coadyuvar a la guerra, incluso el odio al español que bullía en el ánimo del gaucho despojado por el abuso de alcaldes y corregidores, del indio explotado en la servidumbre feudal de las estancias, del mulato injuriado por el blanco, del esclavo vendido por su amo, del cholo excluido de la sociedad; y aunque muchas veces fuera ese hidalgo criollo el enemigo del gaucho en el estrado judicial, del indio en el latifundio, del mulato en la ciudad, del esclavo en la merca, del cholo en el salón -llegado el instante de la guerra se unió con ellos, en nombre de la cuna común y de la libertad indianas. Correligionarios de los liberales de América fueron los liberales de Cádiz.
La emancipación vino, al término de tres siglos, como una fatalidad geográfica, y la nueva sociedad de las Indias vio germinar aquí ideas sembradas desde los tiempos de Carlos III, mientras allá se malograron por la inepcia de Carlos IV, por el despotismo napoleónico y por la restauración de Fernando VII, a favor de todas las monarquías coligadas.
Seguir la historia de las naciones tan sólo por sus peripecias dramáticas, lleva al error en que nosotros hemos sido educados: el creer que las sociedades cambian sustancialmente apenas cambian sus instituciones políticas. Pero si buscamos la continuidad de la historia en la vida pacífica de los hogares y las almas, veréis que después de 1810 seguimos siendo tan españoles por nuestra civilización, como antes de 1810 éramos ya argentinos por nuestro territorio.
La obra de los conquistadores ha sobrevivido para nosotros en tres elementos fundamentales de nuestra constitución espiritual: el honor, que es el régimen de nuestra moral doméstica y sólida base de nuestra familia; el cristianismo, que es la norma sentimental de nuestra vida pública y base de nuestras instituciones democráticas; el castellano, que es el idioma de nuestros pensamientos y el signo intelectual de nuestras nacionalidades y su cultura. (...)
Hablo aquí de una cosa antes no dilucidada en nuestro país: la constitución espiritual del pueblo argentino.
Se equivocan asaz quieren crean que nuestro pueblo modificará su íntima constitución espiritual, porque después de 1810, España haya dejado de enviar a Buenos Aires sus virreyes, y porque después de 1910 Italia siga enviándonos su inmigración e Inglaterra sus capitales. Inmigrantes y capitales, todo será absorbido por la tierra indiana, como lo fueron antes de la Revolución las cosas y los hombres que los virreyes regían. La constitución espiritual de un pueblo -o sea su efigie interna; la fuerza inmanente de su alma colectiva; la imagen de él que le preexiste y le subsiste; aquello de que sus instituciones, sus riquezas, sus ideas, sus obras todas, no son sino transitorias encarnaciones- eso se ha detenido ya en nuestro país; y como nada se malogra en la historia, la eternidad de nuestro pasado está ya en ella, preñada de futura eternidad.
Reposa la psicología del pueblo argentino ante todo en su poderoso instinto territorial. Este es un elemento común a todos los pueblos, y es algo así como el nexo que une el suelo con la verdadera constitución espiritual del pueblo que lo habita. Por consiguiente, no podrá esclarecerse dicho instinto sino estudiando las diversas formas en que la conciencia de la propia tierra se manifestara en sus habitantes anteriores, y estudiándola a aquélla tal com hoy la poseemos. Lo primero nos liga directamente a los primitivos indígenas y hace de ellos nuestros antepasados espirituales, cualquiera que sea nuestro abolengo de sangre individual y nuestro nombre de familia. Lo segundo explicará ciertos caracteres secundarios de su psicología: así para nosotros, brotan de nuestro suelo: el valor indomable en la guerra y el optimismo generosa en la paz. Sobre ese instinto fundamental que liga un pueblo a su territorio, los siglos concluyen por definir su espíritu, como la dominación española hízolo con nosotros, dejándonos el sentido caballeresco en la familia, el sentido humanitarioi en la sociedad, y el sentido idiomático que une por la expresión lo que hay de todo ello en cada uno de nosotros, haciendo la gran alma colectiva con hálitos de nuestras almas.
Por debajo de todos ellos y de las alternativas históricas, la fuerza del indianismo, el influjo de las tierras americanas, está oculto y presente como un instinto colectivo. Por eso cuando el hidalgo criollo proclamó la emancipación en nombre de la libertad -dogma de origen europeo-, todas las muchedumbres nativas le apoyaron, porque ese dogma favorecía aquel instinto. Mas cuando casi todos los hidalgos criollos, acordándose del color de su piel y de alcurnia de sus linajes personales, quisieron apartarse de las muchedumbres nativas y usufructuar en beneficio propio la conquista amasad con la sangre del pueblo -entonces la legión gloriosa se trocó en montonera, y atropelló contra los que auspiciaban el unitarismo, o contra los que auspiciaban el "localismo" porteño en contra de la unidad argentina: Moreno contra Liniers, Dorrego contra Rivadavia, Avellaneda contra Tejedor: - fácilmente percibiréis en esas perentorias personificaciones, cuáles fueron movidas por el indianismo territorial, durante los tres periodos en que tales héroes actuaron.
Esa alma argentina brotada de nuestro territorio, cuando ya fué consciente de sí misma, consciente de su suelo, consciente de la humanidad, -llegó a pedir su sitio entre los pueblos libres agitada por un bello movimiento dramático. Los grandes actos épicos parecían hasta entonces propios de los pueblos que ya hubieran conquistado su personalidad, pero el nuestro la conquistó entre el tumulto y el brillo de sus actos heroicos; llegó flameando al viento una bandera de victorias nunca hasta entonces vista y cantando a sus huestes un himno de libertad nunca oído hasta entonces. Comenzó la jornada guerrera proclamando la igualdad de los hombres en las ruinas de Tiahuanaco, y terminóla ofreciendo a los desheredados del mundo el refugio de su tierra y el amparo de su fraternidad.
Rojas, Ricardo (1954). Blasón de plata. Buenos Aires: Losada
Sabemos para qué lo tenemos y conocemos algo sobre su anatomía. Sin embargo, ¿llegará el día en que sabremos realmente todo sobre su funcionamiento?
En ciencia tratamos de responder el cómo y el por qué del mundo que nos rodea. Cuando añadimos la pregunta para qué, nos limitamos a la biología, a aquello que tiene vida. Hoy sabemos cómo se originó la Cordillera de los Andes (tectónica de placas) y por qué (la dinámica de la Tierra), pero si preguntamos para qué, salimos del campo de la ciencia.
En las últimas décadas, el avance espectacular de la tecnología nos ha permitido descubrir muchos de los mecanismos del cerebro. Hoy conocemos algunas de las regiones responsables de registrar y procesar sensaciones y controlar ciertas actividades. También sabemos algo de la física y química con que transmite la información y la velocidad a la que lo hace. Lo que no conocemos -para decirlo en términos informáticos- es su idioma, sus algoritmos ni sus protocolos. En otras palabras, no sabemos cómo lo hace.
La descripción anatómica del cerebro requeriría muchas páginas, pero algunas cifras pueden ayudar. La televisión nos ha familiarizado con la forma del cerebro, su aspecto de nuez de superficie corrugada y posición en el cráneo. Es un órgano que pesa aproximadamente 1,5 kilos y su volumen es de 1.600 cm3 (un poquito más que dos botellas de whisky de 750 cm3) y contiene cerca de un millón de millones (con 12 ceros) de células. En su mayoría son neuronas, que describiremos más abajo, conectadas entre sí. Se calcula que el total de estas interconexiones llega al trillón, una cifra con 18 ceros.
El cerebro consume entre un 20 a 25% de la energía de nuestro cuerpo. En un infante en crecimiento el consumo llega al 60% de la energía. Como dato interesante para los machistas, en promedio, el cerebro masculino tiene un 4% más de células y pesa 100 g más que el femenino.
Sin embargo, no será de gran consuelo, porque esta diferencia no se refleja en la inteligencia, como el tamaño y el peso de una computadora no refleja su capacidad de procesamiento. Son las conexiones y su eficiencia de comunicación lo que determina el nivel de eficacia del cerebro... o al menos eso creemos.
Los cientos de miles de millones de células nerviosas o neuronas forman la llamada materia gris. Cada neurona tiene forma globular y los órganos (núcleo, mitocondria, etc.) comunes a todas las células, pero además tiene una fibra larga (**), llamada axón, encargada de llevar las señales. El axón está forrado con una sustancia llamada mielina, que forma la masa blanca del cerebro. Además del axón, cada neurona tiene una serie de fibras que salen hacia el exterior, como las ramas de un árbol, llamadas dendritas. Estas ramificaciones se aproximan, sin llegar a tocar las otras neuronas.
El punto donde se encuentran dos dendritas se llama sinapsis y este minúsculo espacio, de dos cienmilésimas de milímetro, es el llamado sinapsis, por donde se comunican las neuronas. A través de los sinapsis se llevan a cabo todos los intercambios de información e instrucciones con las que el cerebro lleva a cabo sus funciones. Sentimos, pensamos y actuamos en función de las comunicaciones entre neuronas.
Las células del cerebro están rodeadas por agua salada, que también contienen en su interior. Esta agua, además de cloruro de sodio (sal común), tiene cloruro de potasio, de calcio y otras sales. Las moléculas de sales tienen carga eléctrica (están ionizadas) con diferente potencia entre el interior y el exterior de la célula. La membrana impermeable que rodea todas las células contiene millones de moléculas de proteínas que actúan como poros de diversas formas. A través de estos poros ciertas sustancias pueden ingresar a la célula o salir de ella.
El paso de iones a través de las membranas inicia el impulso a lo largo del axón de la neurona, pudiendo alcanzar hasta 800 impulsos por segundo. Estos impulsos emiten al extremos del axón sustancias conocidas como neurotransmisores. La dopamina, la acetilcolina y la noradrenalina son algunos de los neurotransmisores más conocidos, de los más de 20 identificados. Como su nombre lo indica, estas sustancias transmiten una señal a través del sinapsis a otra célula.
La velocidad de los impulsos y variedad de neurotransmisores y receptores (proteínas en la membrana de la célula) da una idea del número de posibles señales. Si añadimos la cantidad de conexiones, la complejidad es astronómica. Imaginemos a cada neurona como un frondoso árbol cuyos cientos de ramas apuntan al lado opuesto de las raíces. Imaginemos una habitación en la cual hay árboles creciendo en el piso, en el cielo raso y en todas las paredes, de modo que todas las copas coinciden en el centro. Las posibles conexiones entre en las ramas nos dan una idea de lo que es cada pequeño espacio del cerebro.
Hoy conocemos con bastante aproximación el sistema electroquímico de comunicación entre neuronas. También sabemos que hay neuronas de varias formas. Por el efecto de diferentes lesiones cerebrales, luego por los electroencefalogramas y tomografía por emisión de protones (PET) se ha identificado la función de ciertas regiones del cerebro. Por ejemplo, sabemos que es el "cortex visual" el que procesa lo que vemos y donde se procesa el lenguaje, o al menos parte de él. También conocemos las células que convierten estímulos externos (imagen, sonido, temperatura, presión, aceleración) en señales al cerebro.
Estos conocimientos han permitido hacer un mapa tentativo de ciertas regiones del cerebro y el tráfico entre ellas. Se ha diseñado ingeniosos experimentos para deducir cómo procesa el cerebro ciertas imágenes, al menos qué aspectos prioriza. Cada vez que se descubre algo sobre el funcionamiento del cerebro se abren nuevas interrogantes y se evidencia más su complejidad. Es posible que tengan razón quienes postulan la imposibilidad de descifrar el cerebro, aun juntando los mejores cerebros. Sin embargo, seguimos tratando y lo que se descubre en el camino muchas veces tiene aplicación en la medicina y algunas hasta en la informática.
** El axón puede alcanzar más de un metro de largo.
Qué sabemos del cerebro
El premio Nobel de Fisiología lo recibieron este año tres investigadores del cerebro. El Dr. Arvid Carson de Suecia descubrió que la dopamina es un neurotransmisor. Los doctores Paul Greengard y Eric Kandel, ambos de Nueva York, dieron pasos cruciales para el entendimiento de los sinapses y los procesos de aprendizaje y memoria. Gracias a ellos, y muchos otros, hoy el estudio del cerebro ha entrado en una nueva etapa.
Aunque hoy nos parezca evidente, recién en el siglo II el cerebro fue identificado -por Galeno- como el órgano del pensamiento. Pasaron 14 siglos hasta que Thomas Willis publico la "Anatomía del Cerebro", un tratado ilustrado por Christopher Wren, considero el primero de su índole. Casi 130 años más tarde, Luigi Galvani, experimentando con patas de rana, demostró la relación entre la electricidad y la acción de los nervios. A principios del siglo XIX se planteó que diversas regiones del cerebro desempeñan funciones específicas. En el año 1898, cerca de Vermont, en el noreste de los EE.UU., un joven capataz del ferrocarril, Phineas Gage, sufrió un accidente: una barra de acero le atravesó la cabeza perforándole el cerebro de lado a lado. La barra fue extraída y Gage sobrevivió, aparentemente ileso, pero cambió totalmente de personalidad. De ser una persona afable con gran sentido de responsabilidad, sin perder sus facultades intelectuales, se volvió irresponsable y violento. El caso de Gage fue estudiado por los científicos más eminentes de su época y dio lugar a una serie de especulaciones en cuanto a las funciones del cerebro.
No había duda de que el cerebro está íntimamente ligado a la conducta y al conocimiento, pero no había indicios sobre cómo funcionaba. Recién a principios de este siglo el genial anatomista español Santiago Ramón y Cajal abrió el camino al conocimiento del cerebro. Ramón y Cajal identificó células individuales del cerebro, que llamó neuronas, capaces de enviar mensajes a través de uniones llamadas sinapses, con lo que dio inicio a la neurología moderna.
También a principios de siglo se descubrió que las neuronas tienen potencial eléctrico, el que se altera por el paso de iones (átomos con carga eléctrica) de potasio, sodio y cloro. Esta serie de descubrimientos dieron a los neurólogos la esperanza de eventualmente entender cómo opera el cerebro a nivel celular. En los años 40 se pudo explicar el movimiento de los iones a través de las membranas celulares, pero la transmisión de mensajes entre neuronas también tiene un componente químico, lo que fue demostrado recién en los años 50. En las siguientes dos décadas los investigadores identificaron que son los neurotransmisores los responsables de los mensajes interneuronales. Durante esos años fueron identificados diversos aminoácidos y otras moléculas como transmisores químicos. Además de la acetilcolina, se descubrió la glicina, serotonina, glutamato, GABA, dopamina y la norepinefrina. Hoy se conocen unas 100 moléculas que actúan como neurotransmisores. También se descubrió que no todas actúan directamente, que algunos neurotransmisores modifican la acción de otros y en ciertos casos el mensaje final es eléctrico.
Otro aspecto del cerebro, basado en el descubrimiento de Ramón y Cajal y que había quedado sin respuesta, era la forma en que las neuronas desarrollan sus conexiones. Miles de millones de conexiones cumplen funciones específicas y no son producto de un crecimiento casual. La primera idea de esto proceso la obtuvieron los científicos en los años 40 estudiando el sistema visual de ranas y salamandras. Descubrieron que los nervios del ojo, cuando son cortados, se regeneran y los axones (brazos de las neuronas) encuentran sus conexiones originales.
Mientras los biólogos moleculares iban descifrando la actividad electroquímica de las neuronas, los neurólogos trataban de ubicar las funciones del cerebro. A partir del accidente de Phineas Gage, y el estudio de otros pacientes con lesiones cerebrales, se llegó a la conclusión de que ciertas funciones mentales están ubicadas en zonas específicas del cerebro. En 1957, un paciente identificado con las iniciales H.M. permitió a la Dra. Brenda Milner ubicar ciertas funciones de la memoria en el lóbulo temporal. Al año siguiente neurólogos suecos descubrieron que la enfermedad de Parkinson está ligada a la dopamina y ubicaron su origen en una región determinada del cerebro.
Una serie de experimentos con monos, gatos y ratones permitieron asociar directamente zonas específicas del cerebro con la percepción visual. Para sorpresa de los neurólogos se descubrió que la visión está dividida en funciones, y que diversas formas se registran en lugares especificos del cerebro. Los electroencefalogramas ayudaron a ubicar regiones de la actividad cerebral, pero recién en 1990 cuando Segi Ogawa logró crear imágenes de la actividad mental por resonancia magnética (PET), pudo estudiar el cerebro en actividad sin invadirlo. A partir de entonces se aceleró la identificación de las funciones de diversas regiones del cerebro.
El conjunto de estos descubrimientos, principalmente en la segunda mitad de este siglo, nos ha dado una visión del cerebro que nadie soñó alcanzar en la época de Ramón y Cajal. Paralelamente, los genetistas han descubierto la causa de ciertas enfermedades neurológicas en los genes defectuosos, como en la enfermedad de Huntington.
Al acabar el siglo XX, los neurólogos cuentan con un mapa parcial de las funciones cerebrales y con conocimientos de biología molecular sobre el funcionamiento de su inmensa red de conexiones. Sin embargo, a medida que se descubren nuevas funciones y mecanismos, resulta evidente la asombrosa complejidad del sistema. Tal vez el aspecto menos conocido y más importante es la capacidad del cerebro de modificarse, adquiriendo información, guardándola en la memoria para luego recabarla y darle uso. Este es el proceso de aprendizaje y alteración de la conducta de acuerdo a las circunstancias, que distingue a los seres pensantes y que estamos aún muy lejos de entender.
Poco después de realizar el primer trasplante de corazón del mundo, Christian Barnard declaró que el trasplante de cerebro era inverosímil, en un futuro próximo, pues la naturaleza del tejido del sistema nervioso central (que incluye el cerebro) hacía virtualmente imposible tal operación. Añadió el famoso cirujano que ni siquiera el caso de que fuera técnicamente factible podría hablarse realmente de trasplante del cerebro humano, pues lo que se haría en realidad sería proporcionar al cerebro un cuerpo nuevo. En consecuencia, tal operación sería un trasplante de cuerpo, no un trasplante de cerebro.
Esta distinción semántica indica claramente el puesto único del sistema nervioso entre todos los demás componentes del organismo humano. Representa el "yo" del individuo, mientras que los demás sistemas sólo representan funciones biológicas. Un cirujano puede cambiar el corazón, el hígado o el pulmón de un individuo, o hacerle un trasplante óseo o epidérmico, sin alterar su naturaleza esencial. Pero no puede decirse lo mismo en el caso de trasplante de cerebros. El receptor se consideraría, sin duda alguna, como el donante equipado con un cuerpo nuevo.
La explicación de Christian Barnard expresa algo que pocos estamos dispuestos a aceptar: que la masa de materia gris, húmeda y gelatinosa llamada cerebro es una y la misma cosa que nuestro yo consciente. Es a la vez mente y cuerpo, el órgano más importante del organismo vivo.
La neurona, unidad básica del sistema nervioso, es quizá la más interesante de todas las células vivas. Es, por una parte, una unidad eléctrica que (en la mayoría de los casos) o está conectada y en acción, o desconectada, sin presentar estados intermedios, y que produce su propia corriente a partir de un potencial de energía constantemente disponible. Cuando actúa, la neurona conduce un impulso eléctrico, el "impulso nervioso", a lo largo de una fibra llamada "axón". Por otra parte, la neurona es una unidad química, y cuando se transmite un impulso nervioso de una célula a otra célula (o a un músculo o una glándula), la transmisión momentánea constituye de modo general un fenómeno químico más que un fenómeno eléctrico. La actividad química tiene lugar en un complejo órgano de contacto, la "sinapsis" entre el axón de la célula transmisora y el cuerpo o una "dendrita" de la célula receptora. Las dendritas son las diversas prolongaciones (además de la neurita, axón o cilindroeje) del cuerpo celular. Lo que ocurre en la sinapsis determina el desarrollo del importantísimo proceso de comunicación entre las neuronas.
Con escasas excepciones, las células nerviosas, muy variadas, son microscópicas, a pesar de que en algunos casos sus neuritas ultrafinas llegan a medir varios decímetros. Estas minúsculas dimensiones se hacen patentes si pensamos que el cerebro humano de diez a doce mil millones de neuronas, todas las cuales están envueltas en otro tipo de células, las células "neuróglicas", que las superan en número. Incluso un nervio que corre a lo largo del cuerpo consiste en un manojo de fibras de células nerviosas, axones, y en un nervio único, que puede imaginarse como una línea telefónica principal, puede haber 100.000 fibras, siendo cada una de ellas la extensión de una neurona.
Todas estas células, que suman tres o cuatro veces el número de habitantes de la tierra, funcionan en armonía para dirigir el mecanismo electroquímico de un sistema infinitamente complejo de información y de control que decide lo que cada ser humano es en conjunto. Su poder más notable y misterioso es algo que todos aceptamos despreocupadamente: el poder de almacenar una asombrosa cantidad de información y recordarla a voluntad. El maravilloso proceso de la memoria puede verse en el hombre de ochenta o noventa años que relata los detalles de una experiencia vivida a los seis. Estremece, por ejemplo, el caso de un albañil que fue capaz, bajo hipnosis, de describir todas las muescas y vetas de un ladrillo que había colocado en una pared hacía veinte años. Hace varias décadas, los científicos estimaban que en setenta años de vida el cerebro humano, solo en estado de vigilia, recibe, y posiblemente almacena, unos quince billones de "bitios" de información (un bitio es la unidad más pequeña de información de un aparato de registro, como, por ejemplo, un computador). Pero esto no es más que un simple dato estadístico que difícilmente puede reflejar la naturaleza mágica de la memoria, cuyas funciones apenas hemos empezado a comprender, a pesar de que es primordial para todas las capacidades humanas.
Los investigadores descubrieron que las células nerviosas no se ajustan a ninguna descripción, sino que adoptan una amplia variedad de complejas formas geométricas y dimensiones. Sin embargo, hay características comunes. Toda célula tiene un cuerpo central, el "perikarion". Dentro de él se encuentra el centro metabólico que proporciona lo necesario para el propio mantenimiento de la célula y para satisfacer sus necesidades funcionales. Muchos de los elementos internos, los "organículos", que realizan el trabajo, son estructuras que se hallan en otros tipos de células vivas: las mitocondrias y los complejos de Golgi son dos ejemplos. Una de las principales tareas del perikarion es la síntesis de carbohidratos, líquidos, y, sobre todo, proteínas. "El significado biológico de las proteínas no necesita subrayados", explica un libro de texto de bioquímica. "Si podemos considerar a los carbohidratos y a los lípidos los combustibles del horno metabólico, debemos considerar que las proteínas forman no sólo el aparato estructural, sino también los mecanismos y palancas de la maquinaria operadora. De hecho, arriesgándonos a llevar a extremos la analogía, debemos considerar a las hormonas proteínicas (que actúan como reguladoras del metabolismo), como la alta dirección que proyecta la política de la empresa".
En resumen, la misión de recepción y transmisión de una célula nerviosa puede ser algo muy complejo. Como acabamos de ver al analizar las entradas celulares, cientos o miles, con mensajes bien inhitorios, bien excitatorios, pueden incidir en una sola célula cuya misión es a su vez inhibitoria o excitatoria. Si se activa un impulso en la célula receptora, la actividad eléctrica recorre el axón y es distribuida a través de sus ramas. Cada una de estas llega luego a una sinapsis entre varias otras (inhibitorias y excitatorias) que forman las entradas de otra célula, que es también por su parte inhibitoria o excitatoria. Tal complejidad desafía la capacidad de comprensión si se recuerda que el sistema nervioso central del hombre contiene suficientes conexiones sinápticas como para ligar diez o doce mil millones de células nerviosas. Incluso zonas funcionales independientes como el ojo, desafían cualquier intento de imaginar el intrincado circuito. La retina depende de unos 130 millones de células receptoras, y las fibras que conducen al cerebro son aproximadamente un millón.
Vivimos en un siglo más sutil; pero no parece que los argumentos básicos cambien jamás. La torpeza del índice craneano fue reemplazada por la complejidad de los tests de inteligencia. Los signos de criminalidad innata ya no se buscan en notorios estigmas anatómicos, sino en criterios propios del siglo XX: en los genes y en delicadas estructuras cerebrales.
En la actualidad, ha quedado en evidencia el carácter mítico de la historia de la constitución cromosómica XYY como estigma de criminalidad (Borgaonkar and Shah, 1974; Pyeritz et. al., 1977). Estos dos estudios revelan los defectos metodológicos elementales de que adolecen la mayoría de los trabajos que afirman la existencia de una vinculación entre la constitución cromosómica XYY y la criminalidad. El número de varones XYY internados en instituciones mentales para delincuentes parece ser mayor que el normal, pero no hay pruebas seguras acerca de una eventual presencia elevada de los mismos en las cárceles comunes. Un máximo del 1% de los varones XYY norteamericanos pueden pasar parte de su vida en este tipo de instituciones mentales. Sumándole la cantidad de dichos individuos que pueden ser internados en cárceles comunes con la misma frecuencia que los varones XY normales, Chorover (1979) calcula que un 96% de los varones XYY llevan una vida ordinaria y nunca atraen la atención de las autoridades penales. ¡Vaya porción relativamente elevada de individuos XYY en instituciones mentales para delincuentes guarde relación alguna con la existencia de niveles elevados de agresividad innata.
Otros científicos han atribuido la conducta criminal al mal funcionamiento de áreas específicas del cerebro. Después de los grandes disturbios ocurridos en los ghettos negros durante el verano de 1967, tres médicos escribieron una carta al prestigioso Journal of the American Medical Association, en la que decían lo siguiente (citado en Chorover, 1979): Es importante advertir que sólo un pequeño número de entre los millones de habitantes de los barrios bajos participaron en los disturbios, y que sólo una fracción de los mismos cometieron actos incendiarios, lanzaron disparos y perpetraron asaltos. Ahora bien, si la única causa y factor desencadenante de los disturbios fuesen las condiciones de vida en esos barrios, ¿cómo la amplia mayoría de sus habitantes podría resistir entonces la tentación de la violencia desenfrenada? ¿Acaso hay algo en el violento que lo distingue de sus vecinos pacíficos?
Primum vivere, deinde philosophare. Primero vivir, después filosofar.
"Todo recién nacido contiene en sí la muerte, todo moribundo, la vida eterna". Hermann Hesse
"... el amor se puede mendigar, comprar, recibir como regalo o recoger en la calle, ¡pero robarlo es imposible!". Hermann Hesse
"Encontramos consuelos, conseguimos insensibilizarnos y aprendemos artificios para engañarnos. Pero no hallamos lo Esencial, el Camino de los caminos". Hermann Hesse
"Aunque la nobleza vive de la parte del que da, el agradecerle está de parte del que recibe". Calderón de la Barca.
"Nunca me ha interesado captar la atención rápidamente. Quiero perdurar. No me importa si eso significa no sorprender". Raf Simons
"La amistad es más difícil y más rara que el amor. Por eso, hay que salvarla como sea". Alberto Moravia
"Cada amigo representa un mundo dentro de nosotros, un mundo que tal vez no habría nacido si no hubiéramos conocido". Anais Nin
"Los animales son buenos amigos, no hacen preguntas y tampoco critican". George Eliot
"La arquitectura es una música de piedras y la música, una arquitectura de sonidos". Ludwig van Beethoven
"Un pueblo bien construido daría como resultado calma, orden, limpieza e impondría la disciplina". Le Corbusier
"La historia de la arquitectura es la historia del hombre en su labor de organizar y dar forma al espacio". Nikolaus Pevsner"Opino que lo que se llama belleza reside únicamente en la sonrisa". Tolstoi
"En la vida, las cosas más bellas no se pueden tocar, se deben sentir con el corazón". Helen Keller
"Cada cosa tiene su belleza, pero no todos pueden verla". Confucio
"La belleza es un acuerdo entre el contenido y la forma". Henrik Johan Ibsen
"No hay excelente belleza que no tenga algo extraño en proporción". Francis Bacon
"La belleza que atrae rara vez coincide con la belleza que enamora". José Ortega y Gasset
"No se ha de adornar el alma con la belleza del cuerpo, sino al contrario, el cuerpo con la del alma". Saavedra Fajardo
"La mirada que en principio admira y celebra es más honda, más pura que aquella que comienza por desconfiar y reprochar". Fernando Savater
"Todos los seres son hermosos, si se les sabe ver en sí mismos, independientemente de sus acciones". Marcel Conche
"El maquillaje que embellece más es una sonrisa sincera". Anónimo
"Escoge a una mujer de la cual puedas decir: hubiera podido escogerla más bella, pero no mejor". Pitágoras
"La belleza es un reino muy corto". Sócrates
"Con veinte años todos tienen el rostro que Dios les ha dado; con cuarenta el rostro que les ha dado la vida y con sesenta el que se merecen". Albert Schweitzer.
"El progreso hacia la justicia no es para nada un sueño, es la ley de la civilización". Bertha von Suttner
"Todos ven lo que tú pareces, pocos sienten lo que tú eres". Maquiavelo
"El verdadero amor, el amor ideal, el amor del alma, es que sólo desea la felicidad de la persona amada, sin exigirle en pago nuestra felicidad". Jacinto Benavente
"Firmísima es la amistad entre los iguales". Quinto Curcio
"La alegría es la piedra filosofal que todo lo convierte en oro". Benjamin Franklin
"Llaneza muchacho...; que toda afectación es mala". Cervantes
"Nos aburrimos porque nos divertimos demasiado". H. Mares
"Su sabiduría, pues, no excluye la inocencia y la ingenuidad. No excluye ni aun la ignorancia". Ciro Alegría
"Debemos considerar el amor como acicate del conocimiento y la posesión". Ciro Alegría
"El trabajo no debe ser para que nadie muera ni padezca sino para dar el bienestar y la alegría". Ciro Alegría
"Una espiga se parece a otra y el conjunto es hermoso. Un hombre se parece a otro y el conjunto es también hermoso". Ciro Alegría
"Si es arte el mío y si en arte es una virtud la sinceridad, yo la reclamo". Ciro Alegría
"No piense sino pasar trabajos quien quiera que la puna le dé bienes". Ciro Alegría
"La suerte se eslabona como una cadena de acero a la cual no se puede romper". Ciro Alegría
"El hombre es igual al río, profundo y con sus reveses, pero voluntarioso siempre". Ciro Alegría
"El conocimiento llega, pero la sabiduría se demora". Alfred Tennyson
"Es más seguro interesar a los hombres por medio de lo absurdo, que por medio de ideas justas". Napoleón
"Obra de modo que la máxima de tu voluntad pueda ser, en todo tiempo, principio de una ley general". Kant
"Un verdadero amigo es un alma en dos cuerpos". Aristóteles
"La lectura es al espíritu lo que la gimnasia al cuerpo". Steele
"Se puede tener por compañera la fantasía, pero se debe tener como guía la razón". Samuel Johnson
"Lo que brilla ha nacido para el momento, lo auténtico no escapa a la posteridad". Goethe
"La palabra fue dada al hombre para ocultar su pensamiento". R.R. Malagrida
"Las verdaderas pasiones son egoístas". Stendhal
"El mundo habrá acabado de joderse el día en que los hombres viajen en primera clase y la literatura en el vagón de carga". Gabriel García Márquez
"Uno no es de ninguna parte mientras no tenga un muerto bajo la tierra". Gabriel García Márquez
"Una parte de la vida la pasamos haciendo mal lo que hacemos; otra parte no haciendo nada; y el resto haciendo lo que no debiéramos hacer". Séneca.
"Mujer, el día que críes a tus hijos recién te darás cuenta cuánto le debes a tu madre". Descartes.
"Si a los treinta años no fuiste nada, no maldigas el día en que naciste, maldice el tiempo que perdiste". José Carlos Mariátegui.
"Los hijos se convierten en un castigo o en una recompensa para los padres, según la educación que hayan recibido". Aristóteles.
"El cultivo endereza a las plantas, la educación endereza a los hombres". Proverbio árabe.
"Estoy de duelo, se me ha muerto una metáfora". Xavier Abril
"Aquellos que no recuerdan el pasado, están condenados a repetirlo". George Santayana
"Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo". Benjamin Franklin
"Educación es lo que queda cuando uno ha olvidado todo lo que aprendió en la escuela". Albert Einstein
"El arte de la vida consiste en hacer de la vida una obra de arte". Voltaire
"El porvenir está en manos de los maestros de escuela". Víctor Hugo
"Nada se aprende sin un poco de trabajo". Santa Teresa
"Los escritores que están describiendo un libro nuevo casi siempre escriben un libro viejo". Oscar Wilde
"El corazón de un sabio es como un espejo: refleja cada objeto sin empañarse". Confucio
"Es más fácil escribir diez volúmenes de principios filosóficos que poner en práctica uno solo de estos principios". León Tolstoi
"El gran fin de la vida no es el conocimiento, sino la acción". Aldous Huxley
"La mayoría de hombres prefiere morir a pensar. Muchos lo logran". Bertrand Russell
"Los grandes maestros son inmortalmente risueños. El buen reír educa y forma el gusto". Sarmiento
"Si no vives para servir, no sirves para vivir". Gabriela Mistral
"Sería más propicio decir que son tres los tiempos: presente de lo pasado, presente de lo presente y presente de lo futuro... presente de las cosas pasadas (memoria), presente de las cosas presentes (visión) y presente de las cosas futuras (expectación)". San Agustín
"... los animales somos el mecanismo más complicado y más perfecto en cuanto a su diseño en el universo conocido". R. Dawkins
"Cultura es lo que queda después de haber olvidado lo que se aprendió". André Maurois
"Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación". Groucho Marx
"Nuestra época se enorgullece de las máquinas que piensan y recela de los hombres que tratan de hacerlo". H. Mumford Jones
"El arte consiste en llegar hasta las últimas consecuencias". Henry Miller
"Una casa sin libros es una casa sin dignidad". Edmundo D'Amicis
"El humorismo, como toda planta ligera, tiene raíces profundas". Jardiel Poncela
"Que otros se jacten de las páginas que han escrito, a mí me enorgullecen las que he leído". Jorge Luis Borges
"Podemos juzgar el corazón de una persona por la forma en que trata a los animales". Inmanuel Kant
"Toda organización material, sea de materia viva o inanimada, hinca sus raíces en los mismos hechos, y que la simetría y belleza de los productos de los compuestos químicos sintéticos, de las formaciones geológicas, de los árboles, las flores o las jovencitas son en esencia imputables al mismo tipo de agentes ordenadores". Joseph Needham
"Publicar es un negocio descabellado. Todos esos cocteles llenos de gente grosera lista para dar su opinión acerca de tus libros. Hacerle eso a un escritor es bastante malo, pero cuando se meten con tus personajes, es un crimen. Ya no puedo tolerar ese tipo de intromisiones". J.D. Salinger
"Se compara a veces la crueldad del hombre con la de las fieras; es insultar a éstas". Fedor Dostoiewsky
"Para un escritor, el cerebro es mejor que una computadora". Norbert Wiener
"Nunca te separes de tus ilusiones; cuando ellas se hayan ido, podrás aún existir, pero habrás dejado de vivir". Mark Twain
"...Sólo hay dos grandes enfermedades en el mundo de hoy: el bolchevismo y el americanismo; y el americanismo es la peor de las dos, porque el bolchevismo sólo destroza tu casa, tu negocio o tu cráneo, mientras que el americanismo destroza tu alma". D.H. Lawrence
"A veces creo que hay vida en otros planetas, y a veces creo que no. En cualquiera de los dos casos la conclusión es asombrosa". Carl Sagan
"No es sabio el que sabe muchas cosas, sino el que sabe cosas útiles". Esquilo
"El hombre es un pensador lento, desordenado y brillante; la máquina es rápida, exacta... y estúpida". Von Newman
"La originalidad no consiste en decir cosas nuevas, sino en decirlas como si nunca hubiesen sido dichas por otro". Goethe
"Sólo hay un bien, el conocimiento; sólo hay un mal, la ignorancia". Sócrates
"La gente se cansa de todo, en primer lugar de lo que más le gusta". Bernard Shaw
"No hay más que dos medios para librarse de la pesadilla del paso implacable del tiempo: el placer y el trabajo. El placer agota y el trabajo fortifica". Charles Baudelaire
"Si la gente sólo hablara cuando tuviera algo que decir, el ser humano perdería muy pronto el uso del lenguaje". William Somerset Maugham
"La Tierra tiene lo suficiente para las necesidades de todos, pero no para las ambiciones de unos pocos". Mahatma Gandhi
"El cine crea memoria, la televisión crea olvido". Jean-Luc Godard
"Quien no quiere razonar es un fanático; quien no sabe razonar es un tonto; y quien no se atreve a razonar es un esclavo". William Henry, escritor británico.
"Aquellos que dicen que una vida debe vivirse a cualquier costo se han escrito ya a sí mismos un epitafio de infamia, puesto que no habrá causa o persona que no estén dispuestos a traicionar para sobrevivir". Sidney Hook, filósofo estadounidense
"Retirado en la paz de estos desiertos/ con pocos, pero doctos libros juntos,/ vivo en conversación con los difuntos,/ y escucho con mis ojos a los muertos". Francisco de Quevedo.
"... porque es evidente para todo el mundo hoy en día (...) que el pecado original consistió en ser titular de una propiedad". Malcolm Lowry.
"Este curioso mundo en el que habitamos es más maravilloso que conveniente, más hermoso que útil; es más para ser admirado que para ser utilizado". Henry David Thoreau
"La única flor que yo respeto es la rosa de los vientos". Tonada popular ecuatoriana.
"No es analfabeto el que no sabe leer ni escribir; analfabeto es el que sabiendo no lo hace". Virgilio, poeta latino.
"La física es matemática no debido a que sepamos tanto sobre el mundo físico, sino debido a que sabemos tan poco; sólo podemos descubrir sus propiedades matemáticas". Bertrand Russell
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"El hacendado frunció las cejas ante el nuevo problema. Pero era evidente que esos hombres necesitaban y, siendo de hecho sus colonos, estaba en el deber de protegerlos. Pertenecía a esa clase de señores feudales que supervive en la sierra del Perú y tiene para sus siervos, según su propia expresión, 'en una mano la miel y en otra la hiel', es decir, la comida y el látigo. Ese era el momento de la miel".
"Y el Simón dijo:
- Qué me dirá onde mí... Güenas leguas tenía sobre yo cuando llegué pacá... Yesto tamién nues mío, nues e nosotrus que lo sembramos... Uno busca su pequeño sitio en el mundo y nuay, o se lo dan prestao... Yes solamente un pequeño, un pequeño lugar en el mundo..."
"Pero la Martina no sabía nada de esto; el Mateo era aún huella de su carne y su vida, y con esa lealtad de los seres que tienen una intimidad sencilla, lo aguardaba pacientemente. Al comienzo sufrió la soledad de su cuerpo vigoroso, lleno de voluptuosas corrientes que deseaban cauce. Pero la escasez trajo el hambre y la flacura, y la lumbre erótica apagóse en la sangre lenta y el músculo magro. Las fuerzas se agazaparon en los últimos rincones vitales para economizarse y resistir".
Ciro Alegría. Los perros hambrientos.
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"... mientras sea un mendigo murmuraré y diré que no hay pecado sino en ser rico; y cuando sea rico estará mi virtud en decir que no hay vicio sino en la pobreza. Puesto que los reyes rompen sus juramentos ante el Interés. ¡Ganancia, sé mi diiosa, pues quiero rendirte culto!"
Shakespeare, King John
"... así como las flores de invernadero languidecen y se opacan al ser extraídas de su ambiente, las creaciones estéticas no lucen brillos perennes cuando sólo se nutren del egotismo o apenas realizan habilidosos escarceos". Alberto Tauro
"En lo inverosímil hay a veces más verdad, más humanidad que en lo verosímil". José Carlos Mariátegui, El artista y la época.
"Ese miedo a ver su imagen física alterada, a menudo se debe a una idea muy falsa de la belleza, que ha martirizado a miles de mujeres. Las gentes un poco refinadas tienen un sentido más amplio de la belleza". Marguerite Yourcenar.
"Ese rechazo a envejecer es otra manera de no amar la vida". Marguerite Yourcenar.
"Cuando se organizan ejércitos y se unen los problemas, vence quien no se complace en la guerra". Tao Te Ching.
POESÍA
Sopla fríamente el viento norte,
cae espesamente la nieve.
Sé buena conmigo, ámame,
tómame de la mano y ven conmigo.
Pero ella se demora, ella charla,
no hay tiempo que perder.
Nada es más rojo que la zorra,
nada es más negro que el cuervo.
Sé buena conmigo, ámame,
tómame de la mano y ven conmigo.
Pero ella se demora, ella charla,
no hay tiempo que perder.
Canción popular china
SOLA Y SU ALMA
Una mujer está sentada sola en una casa. Sabe que no hay nadie más en el mundo: todos los otros seres han muerto. Golpean a la puerta.
Thomas Bailey Aldrich (1836-1907), poeta y novelista norteamericano
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Identifícate con el infinito,
haz una excursión al vacío.
Ejercita plenamente lo que has recibido de la Naturaleza,
pero no obtengas nada más.
En una palabra, vacíate.
Chuang Tzu
LA OBRA Y EL POETA
El poeta hindú Tulsi Das, compuso la gesta de Hanuman y de su ejército de monos. Años después, un rey lo encarceló en una torre de piedra. En la celda se puso a meditar y de la meditación surgió Hanuman con su ejército de monos y conquistaron la ciudad e irrumpieron en la torre y lo libertaron.
R.F. Burton (1821-1890), explorador, orientalista, políglota y antropólogo.
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Quien gobierna mediante su excelencia moral puede ser comparado con la Estrella Polar, que permanece en su lugar mientras todas las demás estrellas se inclinan hacia ella.
Escuela confuciana
LA GRAN ENSEÑANZA
Cuando los antiguos quisieron que brillase en toda la tierra la naturaleza primitivamente pura del hombre, empezaron por organizar su Estado; al querer organizar su Estado, empezaron por poner de acuerdo a sus familias; al querer poner de acuerdo a sus familias, empezaron por educar a su persona; al querer educar su persona, empezaron por corregir su corazón; al querer corregir su corazón, empezaron por ser sinceros en sus pensamientos (por ver las cosas como realmente son); al desear ser sinceros en sus pensamientos, empezaron por ampliar al máximo sus conocimientos.
Al ser corregido su corazón, su persona fue educada; al ser educada su persona, sus familias se pusieron de acuerdo; al ponerse de acuerdo sus familias, sus Estados quedaron bien organizados; al quedar bien organizados sus Estados, el reino entero vivió feliz y tranquilo.
Escuela confuciana
HISTORIAS UNIVERSALES
En un cosmos inconcebiblemente complejo, cada vez que una criatura se enfrentaba con diversas alternativas, no elegía una sino todas, creando de este modo muchas historias universales del cosmos. Ya que en ese mundo había muchas criaturas y que cada una de ellas estaba continuamente ante muchas alternativas, las combinaciones de esos procesos eran innumerables y a cada instante ese universo se ramificaba infinitamente en otros universos, y estos, en otros a su vez.
Olaf Stapledon (1887-1950), utopista inglés.
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Conociendo al hombre conocemos al cielo.
Mencio
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- ¿Qué necesidad tengo de la filosofía o la virtud? -dijo Liu Pang, el primer emperador Han-. He conquistado el Imperio a caballo.
Sí, señor -fue la respuesta-, ¿pero podéis gobernarlo también a caballo?
Del pensamiento chino
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CÓMO SE ESCRIBIÓ LA BIBLIA
"El Espíritu Santo, al redactar las Escrituras, se deleita no solo en la propiedad, sino también en la delicadeza, la armonía y la melodía del lenguaje; con elevadas metáforas y otras figuras, que puedan causar gran impresión a los lectores, y no con un lenguaje bárbaro o trivial, no con el lenguaje que se emplea en los mercados y en los hogares..."
John Donne
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EL SONETO
No desprecies el soneto: Crítico, frunciste el ceño
sin estimar sus honores justos; con esta llave
su corazón abrió Shakespeare; la melodía
de este pequeño laúd alivio dio a la herida de Petrarca;
mil veces el Tasso hizo sonar este caramillo;
con él consoló Camoens la pena del exiliado;
como alegre hoja de mirto resplandeciera el soneto
en medio de los cipreses con que el Dante coronó
su frente de visionario; luciérnaga brillante,
alegró al suave Spencer, traída del País de las Hadas
para abrirse paso en las sendas oscuras; y cuando la niebla
cayó en torno del camino de Milton, en sus manos
el instrumento se hizo trompeta con que lanzó al aire
confortantes acentos, ¡ay, muy pocos!
William Wordsworth
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GRAN VERDAD
Los cántaros más preciosos
se hacen de simple arcilla.
También los versos mejores
se hacen de voces sencillas.
Inscripción en un cántaro popular
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TANGO
Acaso te llamarás solamente María
no sé si eras el eco de una vieja canción
pero hace mucho, mucho, fuiste hondamente mía
sobre un paisaje triste desmayado de amor
Un otoño te trajo
tu nombre era María y nunca supe nada de tu rumbo infeliz
Eras como el paisaje de la melancolía
que llovía, llovía, sobre la tarde gris.
Catulo Castillo
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Y DE CORAJE
Una noche, hace añares, en un cafetín del puerto montevideano, estuve hasta el amanecer tomando tragos con una puta amiga, y ella me contó:
- ¿Sabés una cosa? Yo, a los hombres, en la cama, no los miro nunca a los ojos. Yo trabajo con los ojos cerrados. Porque si los miro me quedo ciega, ¿sabés?
Eduardo Galeano
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EN EL FONDO, TODO ES CUESTIÓN DE HISTORIA
Varios siglos antes de Cristo, los etruscos enterraban a sus muertos entre paredes que cantaban al júbilo de vivir.
En el 66, con Graciela, bajamos a las tumbas etruscas y vimos las pinturas. Había amantes disfrutándose en todas las posiciones, gente comiendo y bebiendo, escenas de música y celebración.
Yo había sido amaestrado católicamente para el dolor y me quedé bizco ante ese cementerio que era un placer.
Eduardo Galeano
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HELENA Y MENELAO
Helena jamás volverá junto a Menelao. Un marido que para vengar su honor complica a tanta gente y a tantos dioses demuestra que tiene más amor propio que amor.
Marco Denevi
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A PRIMERA VISTA
Verse y amarse locamente fue una sola cosa.
Ella tenía los colmillos largos y afilados.
Él tenía la piel blanda y suave: estaban hechos el uno para el otro.
Poli Délano
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En "Las aventuras de Huckleberry Finn", al inicio aparece esta extraña nota:"este era un hombre, miserable y desgraciado. Y era tan desgraciado que vivía pidiéndole a cualquier diablo, a cualquier demonio, a cualquier espíritu, que le concediera un instante de felicidad a cambio de cuatro o cinco eternidades en el infierno (...). Un día se le apareció un pequeño duende del campo, quien le propuso: un deseo te voy a conceder y nada a cambio voy a exigir. Una condición debes cumplir: de lo que te atrevas a pedir, tu vecino el doble va a tener. Al alba debes responder. Nuestro hombre, pobre, miserable y desgraciado, se puso a pensar: soy un hombre trabajador, voy a pedir una tierrita y dos tractores, buena semilla... pero mi compadre va a tener dos tierras y cuatro tractores (...) ¡No! Voy a pedir la felicidad, pero el vecino va a ser dos veces más feliz (...) ¡No! Voy a pedir ser muy inteligente... Y el estúpido ese que vive a mi lado va a ser el doble de inteligente. (...) Así pasó lo que quedaba del día y noche cavilando, dándole vueltas al asunto sin poder dormir. La mañana lo sorprendió hundido en el pantano de la incertidumbre. Apareció el duende del campo y, medio hablando, medio cantando, le preguntó: ¡si sabes ya lo que vas a pedir no te demores, me tengo que ir! Él lo miró unos instantes al cabo de los cuales, no sin amargura, respondió: Sí, ya lo sé. ¡Arráncame un ojo!".
Nicolás Buenaventura, cuentero colombiano.
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Hay en el judaísmo una leyenda, originada en el exilio babilónico y desarrollada posteriormente en la Cabalá y las leyendas hasídicas, que afirma que el mundo sobrevive gracias a la existencia de 36 hombre justos, cuyo mérito sumado previene la destrucción de la humanidad a manos de un Dios harto de su corrupción e iniquidad. A la muerte de uno de los Lamed Vav (36 en la numeración hebrea), quienes sabían de su existencia dirán con tristeza, "era uno de los treinta y seis".
G. Gorriti. En La República (Lima-Perú)