domingo 24 de enero de 2010

Eros XIV




Según la tradición cashinahua, Kanáibari, al verse un día solicitado insistentemente por su ganosa nuera para que yaciese con ella, le dijo tajante: "No puedo hacerte el amor. Tengo una pinga tan grande, que si te uso, te voy a desfondar y morirás".


No quiso creerlo la loca peticionaria y siguió instando a su suegro para que la poseyese. Entonces, ante tanta insistencia, él la poseyó.


"Y cuando Kanáibari -dice la historia- se levantó de encima de ella, la sangre escapaba a grandes chorros de su vagina destrozada" (Marcel André d'Ans, La Verdadera Biblia de los Cashinahua. Lima, Mosca Azul, 1975, 338-339).





Marco Aurelio Denegri. De esto y aquello. En Domingo (suplemento dominicial de La República, Lima-Perú), 27.02.2005
Imagen: elcrisolonline.blogspot