lunes, 1 de agosto de 2011


Football, fútbol, soccer (V)

Pecados capitales del fútbol


El fútbol, pasión de multitudes, lleva las debilidades humanas hasta el extravío. Aquí, solo uno de los pecados capitales que es capaz de desatar.







CODICIA: el efecto colateral a la prosperidad del balón. El hijo de Pelé, Edinho, un guardameta regular del club Santos en los años noventa, quiso jugar en otras grandes ligas y terminó preso por lavado de dinero. La policía antinarcóticos de Brasil estuvo escuchando sus conversaciones durante ocho meses antes de arrestarlo. En una de esas charlas, Edinho habría dicho a su interlocutor, un presunto narcotraficante, algo como: "usted coloca el dinero y yo coloco el nombre de mi padre". El Rey Pelé lloró al enterarse de las andanzas de su hijo. La codicia es democrática, como todos los vicios. En las elecciones para la presidencia de la FIFA en 1998 hubo varias manos rotas que cambiaron el destino del fútbol. "Tengo pruebas de que por lo menos veinte votos fueron comprados y pasaron de Lennart Johanson al que luego ganaría las elecciones", escribe David Yallop. El ganador fue Joseph Blatter, entonces secretario general de la organización y delfín de Havelange. El encargado de mover las piezas entre los votantes habría sido Mohamed Bin Hamman, delegado de Qatar. "Cuando no podía persuadirlos verbalmente, lo hacía por medio de un cheque por 50 mil dólares", dice Yallop. Blatter y la FIFA negaron los hechos. La codicia de la gloria es el mejor estímulo para la generosidad de los gobernantes: en abril del 2002 el ministro de Defensa de Costa de Marfil regaló dinero y mucho trago a numerosos brujos para atraer la suerte. El equipo clasificó al Mundial. Pero ese mismo año, el general golpista Robert Guei mandó presos a los jugadores que habían sido eliminados de la Copa Africana de Naciones en la primera ronda. "Despojó a los jugadores de sus pasaportes y teléfonos celulares, los denunció públicamente y sugirió que necesitan aprender algo de disciplina de cuartel", escribe el editor Paul Laity en el último número de la revista National Geographic. No les perdonó que le quitaran el codiciado sabor de la gloria.





Hidalgo, David. Pecados capitales del fútbol. En El Comercio (Lima-Perú), 09.06.2006


Imagen: poesias.cl

miércoles, 26 de enero de 2011

Football, fútbol, soccer (IV)


Los fondos de cobertura descubren un nuevo activo: los futbolistas


Nuno Goncalves apoya con fervor a Portugal en la Copa del Mundo, pero tiene más razones para ello que sus compatriotas. Este gestor de fondos de cobertura ha invertido en el defensa de 25 años del equipo portugués, Ricardo Costa.

Goncalves, de 33 años, está a cargo de tres fondos de cobertura con unos US$ 14 millones en activos para Football Players Funds Management Ltd. Básicamente compra y vende participaciones en jugadores de Europa, Brasil y otras partes. Si uno de los 15 jugadores que actualmente tiene en su portafolio sobresale y una marca importante hace una apuesta por él, la empresa de Goncalves comparte una parte de las ganancias de ese acuerdo.

Hoy, Goncalves está ansioso ante el partido de semifinales que enfrenta a Portugal con Francia. Su esperanza es que la mayor exposición pública de Costa logre atraer el interés de alguno de los clubes de fútbol más acaudalados. "Se trata de vender caro, como en cualquier otra inversión", reconoce.

Goncalves pertenece a una vanguardia de gestores de dinero que está colocando sus fondos en ámbitos sobre los cuales poseen algo de conocimiento y que también disfrutan, tales como el fútbol o el vino. El financista Malcolm Glazer y el gestos de fondos de cobertura Ken Griffin, por ejemplo, se unieron para adquirir al equipo inglés Manchester United.

Goncalves comienza sus días en su oficina leyendo los tres periódicos deportivos de Portugal. Después, toma el teléfono para hablar con sus contactos, que pueden ser ex entrenadores y agentes de jugadores. Así se entera de los chismes sobre los equipos y de la salud de los jugadores en su portafolio.

A inicios de este año, Goncalves logró esquivar una bala peligrosa. Cristiano Ronaldo, uno de sus activos, estaba siendo abucheado en un partido en Portugal cuando mostró su dedo corazón al público. Por suerte, Goncalves y su empresa ya habían vendido el contrato del delantero al Manchester United. Y no importó que el jugador haya sido una de las figuras portuguesas en este mundial. Goncalves dice que no se arrepiente de haber concretado su ganancia.

Los equipos europeos rara vez tienen jugadores a préstamo como ocurre en América Latina. En vez de ello, ofrecen enormes sumas en efectivo por los jugadores que desean tener. Los clubes más ricos muchas veces gastan US$ 40 millones o más por un jugador estrella. Goncalves suele buscar talentos desconocidos que juegan en equipos infantiles y juveniles. Cuando se interesa en un jugador, Goncalves y uno de los clubes con los cuales su empresa ha forjado una alianza hacen una oferta en efectivo por comprar los derechos de transferencia del jugador. En general, se trata de montos menores a US$ 1 millón.

En una transacción promedio, su firma aporta cerca de 15% del costo de adquisición de un jugador, mientras que el equipo profesional aporta el resto. Si al jugador le va bien y un club más grande se interesa por él, el fondo y su socio venden los derechos del jugador a un precio mayor, logrando así sus ganancias. Para mayor protección, Goncalves tiene seguros que lo cubren en caso de que un jugador se lesione o fallezca.

Cristiano Ronaldo ha sido una de sus inversiones más exitosas. En 2001, un entrenador que trabajaba para el fondo descubrió al futbolista, que entonces tenía 16 años. Ronaldo jugaba en una academia de fútbol juvenil perteneciente al Sporting de Lisboa. El club y la firma de Goncalves estimaron un valor de transferencia de US$ 1,3 millones. El fondo de cobertura pagó US$ 256.000 a Sporting de Lisbo por una participación de 20% en los derechos de transferencia.

Un año después, pagó otros US$ 384.000 para aumentar su participación a 35%. Fue la apuesta correcta. En 2003, Manchester United ofreció US$ 19,2 millones por adquirir el pase de Cristiano Ronaldo. El fondo de Goncalves se quedó con 35% del precio de transferencia, es decir, con US$ 6,7 millones. Con ello, Goncalves logró una ganancia de US$ 6,1 millones con una inversión de US$ 640.000



Zuckerman, Gregory y Keith Johnson. The Wall Street Journal Americas. En El Comercio (Lima-Perú), 05.07.2006
Imágenes: jachsper.blogspot.com
Football, fútbol, soccer (III)


El fulbo


No soy fanático del fútbol, pero me impresiona la inmensa fuerza de este deporte. Por ello he buscado una razón por qué el mundo se detiene cuando 22 fulanos corren detrás de una pelota incluso si los países que los jugadores representan no son los propios. Más aun en el caso peruano, que esta vez no toca -risueñamente- ni un pito allí, pues no hay en Alemania 2006 ni siquiera árbitros paisanos.


Luego de la reflexión, concluí que esa pasión se debe fundamentalmente a que el fútbol es la expresión máxima de la verdadera democracia popular, pues no impone restricciones a casi nadie. En el fútbol no se condiciona la edad, pues lo juegan por igual jóvenes y viejos, a veces separados en ligas, pero muchas veces juntos, como en los campeonatos de hijos y padres. Tampoco exige talla, pues hay buenos jugadores altos junto con chatos increíbles como Maradona, que no tendrían éxitos en deportes como el básquet. Ni siquiera exige un nivel de estado físico, pues brillan el atleta con su juego rápido, juntamente con el barrigón experto en la dribleada y el pase. Tampoco hay diferencia entre empleados y desempleados, pues si los primeros juegan partidos "entre colegas de trabajo", los segundos practican diariamente... pateando latas. Además, el fútbol no discrimina a los sexos; en el mundo lo juegan hombres y mujeres, aunque en muchos países, ellas, sabiamente, han decidido no competir con sus maridos actuales o potenciales. Y ni qué decir de razas o colores, pues ya vemos cómo brillan hoy en el campo blancos, negros, marrones y amarillos.


Pero la democracia del fútbol se observa sobre todo en el terreno económico, pues es un deporte de ricos y pobres. Se puede jugar con la cara pelota de cuero y logotipo internacional, con una Viniball de plástico o hasta con una modesta pelota rellena de trapos o de lo que se consiga. Además, mientras otros deportes como el béisbol exigen equipamientos sofisticados, en el modesto fútbol se puede jugar con o sin camiseta, con chimpunes, zapatillas... o sin zapatos. Y no se necesita un terreno especial, ya que se juega en cemento, tierra, césped o lo que se encuentre, y se usan arcos profesionales, blancos y acolchados, o se improvisa "el rincón de las ánimas" con un par de piedras o los maletines del colegio.


Para terminar, es tan democrático el fútbol que no discrimina a los inteligentes de los brutos. Mientras en el básquet, el tenis o el golf, se habla de puntos dobles, triples, de quinces o treintas o de handicaps, en el fútbol no hay más punto que el gol, que es o no es, tan simple que cualquiera lo entiende, tanto aquel que lo llama soccer, balompié, fútbol, futból, hasta aquel que lo llama, cariñosamente, fulbo.


¿Será entonces el fútbol un ejemplo de que la democracia sí sirve para unir al mundo?



Arellano, Rolando. El Comercio (Lima-Perú), 30.06.2006
Imágenes: freckle.blogs.com

viernes, 21 de enero de 2011

Football, fútbol, soccer (II)

Burlas, indiferencia y masculinidad: la triste vida de los aficionados al fútbol en EE.UU.



Por culpa de su pasatiempo favorito, Adam Chilenski ha aguantado burlas por más de una década. Este enfermero de 26 años de Columbus, Ohio, cuenta que sus amigos todavía se ríen de él, y que su padre piensa que es "un poco peculiar". Esta semana, Adam inventó una falsa cita con el doctor para salir más temprano del trabajo y reunirse con otros fanáticos que comparten su pasión. "Le dije a mi jefe que tenían que examinarme el pie por una uña encarnada", cuenta.


Chilenski no es seguidor de Viaje a las Estrellas ni coleccionista de cómics: Adam es un estadounidense aficionado al fútbol.


La Copa del Mundo se inicia hoy en Alemania, el primer dia de un mes completo centrado en el fútbol. En algunos países de América Latina y de Europa los juegos detienen el curso normal de los negocios. Este año, el fútbol ha detenido incluso una guerra civil: grupos étnicos enfrentados en Costa de Marfil declararon recientemente una tregua para apoyar la primera participación de la selección del país en el torneo.


En Estados Unidos, en cambio, sus seguidores deben tolerar las críticas de quienes consideran que el fútbol es lento, que se marcan pocos goles y que no es lo suficientemente "rudo" para el gusto estadounidense. "Después de tantos año, todavía luchamos contra la idea de que el fútbol no es un verdadero deporte", se lamenta Mark Spacone, un profesor de historia de secundaria que en 1995 fundó "Sam's Army" (El Ejército de Sam), la agrupación oficial de los hinchas de la selección nacional estadounidense.




Las humillaciones han continuado a pesar de que EE.UU. llegó hasta los cuartos de final en el Mundial de 2002. Los aficionados locales temen que si ahora el equipo no pasa de la primera ronda, arreciarán las críticas de comentaristas reconocidos, resucitando otra vez el ingrato recuerdo de lo que ocurrió en 1998, cuando la selección perdió los tres partidos que jugó. Entre los "enemigos" del fútbol destacan el periodista Frank Deford, el conducto de radio Jim Rohe y el ex candidato a vicepresidente Jack Kemp, quien calificó al fútbol como un deporte de "la Europa socialista". Para la gente mayor, que credió sin ver mucho fútbol, la popularidad del juego "representa una amenaza directa a la cultura y la tradición de EE.UU.", dice Franklin Foer, autor del libro How Soccer Explains the World (Cómo el fútbol explica el mundo). Foer agrega que los éxitos del equipo femenino de EE.UU. y la creciente importancia cultural de las llamadas soccer-moms -las madres de niños que juegan al fútbol-, refuerzan la percepción de que el fútbol es "menos masculino".


En otras épocas, los aficionados al fútbol intentaban combatir las críticas con argumentos sobre la historia y la elegancia del juego. Joe Gannon prefiere una estrategia más directa. En 2002, compró un viejo autobús, lo pintó de blanco, azul y rojo y lo bautizó "El Expreso del Mundial". En él, Gannon y otros fanáticos han viajado desde su Ohio natal a todos los partidos de las eliminatorias para el Mundial, a ciudades como Boston, Washington y Hartford, en Connecticut. Esta semana volaron a Alemania, donde no serán los únicos estadounidenses: la federación de fútbol de EE.UU. vendió en un día los 10 000 boletos asignados por los organizadores, y después vendieron otros 8 000.


La falta de atención de los medios, sin embargo, le confiere a la selección algo del atractivo de los que no son favoritos para ganar.


Los grandes medios de comunicación también se están acercando. En las últimas semanas, artículos sobre fútbol han llenado las portadas de revistas como Sports Illustrated, Outside y National Geographic. La semana próxima, Miramax estrenará Once in a Lifetime, un documental sobre los New York Cosmos, el equipo donde jugarón Pelé y Franz Beckenbauer y que en los años 70 abrió los ojos del país a la existencia del fútbol.


Los jugadores aprecian este cambio, pero desearían ver aún más apoyo. Frankie Hejduk, un defensa de la selección que partició en los Mundiales de 1998 y de 2002, dice que poco a poco la atmósfera en los partidos en EE.UU. empieza a parecerse a la de los estadios europeos. "Si el resto del mundo está en este tren", dice, "el fútbol no debe ser tan malo".



Weinbach, Jon. En: The Wall Street Journal Americas. Una publicación para El Comercio (Lima-Perú), 09.06.2006
Imágenes: leyendasyrelatosdefutbol.blogspot.com, heraldohn.com, rantes22.blogspot.com

Football, fútbol, soccer (I)

"Pasión de multitudes"; "deporte más popular del mundo"; que hoy se ha convertido en uno de los más suculentos negocios del capitalismo. En él, todo es mercancía: los jugadores, árbitros, zapatos, medias, camisetas y logos. También los "doctos" periodistas y/o comentaristas deportivos, las barras bravas y los gobiernos. Fútbol que puede movilizar lo mejor y peor de las capacidades humanas: arte, estrategia, inteligencia, solidaridad, embriaguez, mafias y mercenarismo... A continuación, ocho artículos sobre el "fulbo" escritos por legos en la materia; o profesionales que no están en la materia.


El fútbol altera el ritmo cardiaco


Henrik Gerdin es un hombre satisfecho. Su equipo empató sobre el final, él ganó una apuesta y su ritmo cardíaco superó el nivel de orgasmo. El sueco de 25 años participó en un experimento de la Universidad de Loughborough, Inglaterra, que estudia los efectos de apostar a un partido en el Mundial en el ritmo cardíaco. Este se inspiró en una investigación sobre el aumento de ataques cardíacos después que Argentina derrotó a Inglaterra por penales en el Mundial de 1998.




El Comercio (Lima-Perú), 28.06.2006
Impostores y falsarios (II)


En el mes de julio de 1857, el matemático Michel Chasles puso en conocimiento de la Academia de Ciencias un lote de cartas inéditas de Pascal, que le habían sido vendidas por su proveedor habitual, el ilustre falsario Vrain-Lucas. Según ellas, el autor de las Provinciales había formulado, antes que Newton, el principio de la atracción universal. No dejó de extrañarse un sabio inglés. ¿Cómo explicarse -dijo en sustancia- que estos textos recojan medidas astronómicas llevadas a cabo muchos años después de la muerte de Pascal y que sólo conoció Newton ya publicadas las primeras ediciones de su obra? Vrain-Lucas no era hombre para apurarse por tan poco, puso de nuevo mano a la obra y pronto, rearmado por él, Chasles pudo mostrar nuevos autógrafos. Ahora los firmaba Galileo y estaban dirigidos a Pascal. De esta manera se resolvía el enigma: el ilustre astrónomo había hecho las observaciones y Pascal los cálculos. Todo ello, y por ambas parates, secretamente. Cierto es que Pascal no tenía sino 18 años a la muerte de Galileo. Pero eso nada importaba; no era sino otra razón que añadir para admirar la precocidad de su genio.


Sin embargo, advirtió el infatigable objetante, existe una nueva rareza: en una de esas cartas, fechada en 1641, Galileo se queja de no poder escribir sino a costa de una gran fatiga de sus ojos, y ¿no sabemos que desde fines del año 1637 estaba completamente ciego? Perdóneme -contestó poco después el buen Chasles-, estoy de acuerdo con que hasta ahora todos creíamos en esa ceguera; pero nos equivocamos, porque puedo introducir en los debates una pieza decisiva: otro sabio italiano hizo saber a Pascal, el 2 de diciembre de 1641, que en esa fecha Galileo, cuya vista se debilitaba hacía varios años, acababa en este momento de perderla por completo...


No todos los impostores han desplegado tanta fecundidad como Vrain-Lucas; ni todos los engañados, el candor de su lamentable víctima. Pero que el insulto a la verdad sea un engranaje, que toda mentira acarree casi forzosamente como secuela muchas otras, llamadas a prestarse, por lo menos en apariencia, apoyo mutuo, es cosa que enseña la experiencia de la vida y confirma la de la historia. Es la razón por la que tantos fraudes célebres se presentan en racimos: falsos privilegios del sitio de Canterbury, falsos privilegios del ducado de Austria -suscritos por tantos grandes soberanos, de Julio César a Federico Barbarroja-, falsificaciones en forma de árbol genealógico, del caso Dreyfuss: creeríase (y no he querido citar sino algunos ejemplos) ver una multiplicación de colonias microbianas. El fraude, por naturaleza, engendra el fraude.





Bloch, Marc (1965). Introducción a la historia. México: Fondo de Cultura Económica
Imágenes: madrimasd.org

viernes, 7 de enero de 2011

Impostores y falsarios (I)
La fama, el dinero y la vanidad son los fabricantes de esta enorme tribu que distingue a la "especie humana". A partir de ellos la estafa acecha en cualquier momento de la historia. A continuación dos casos notables.



La historia del falsificador más original

La desaparición de "La Gioconda" del Museo del Louvre conmocionó a París en 1911. Casi un siglo después, la más reciente novela de Martín Caparrós causa parecida fascinación al relatar la historia del responsable del hurto: el argentino Marqués de Valfierno.

"Valfierno" (Premio Planeta Argentina 2004), ... es la historia del falso marqués Eduardo de Valfierno, habilísimo estafador argentino implicado en el robo de "La Gioconda" del museo del Louvre en 1911... Curioso personaje este Valfierno. El único dato sobre su existencia proviene de un reportaje publicado en una revista de Filadelfia en 1932, muerto ya el genial falsificador de arte.

(...)

¿Cuán riesgoso puede ser novelar un tema como el robo de "La Gioconda", que de por sí es ya especialmente novelesco?
Eso fue lo que me previno de escribir este libro durante mucho tiempo. Me parecía que la historia en sí ya era tan perfecta que no veía qué agregarle. Pero luego se me ocurrieron dos razones para contestar esta pregunta: intentar una estructura más interesante que un relato lineal e inventarle una vida al personaje de Valfierno, personaje que nadie conoce. La novela ficciona cincuenta años de su vida.

"Valfierno" es también un tratado sobre la falsificación. Señalas en la novela que la condición de la existencia de un falsificador es, justamente, la de no existir...

En este sentido, Valfierno me parece uno de los artistas más loables. En general, todo artista quiere poner por delante de la obra su propia persona, mientras que el falsificador, si quiere ser bueno en ello, lo que hace es borrar todo rastro de su persona, pretender que no existe, que el cuadro lo hizo Da Vinci, Van Gogh, quien sea. Valfierno se falsifica a sí mismo, deja de ser quien era para ser otro. Estás frente a un artista tan imbuido de su arte que se abandona a sí mismo para realizarlo.


Lo paradójico es que Valfierno, al final de sus días, buscó el reconocimiento por su gran obra, la falsificación de la Mona Lisa...

Eso es lo que siempre me interesó del personaje. Debe ser terrible saber que has hecho algo genial y te angustia saber que vas a morir sin que nadie sepa tu historia.

¿Valfierno no es también el símbolo de una Argentina que, en su fundación como nación, no buscó también copiar a Europa, un país que debió falsificar una identidad?

A mí la palabra símbolo me asusta un poco. Digamos que fue la puesta en escena de aquello que la Argentina hizo entre 1880 y 1910. En ese tiempo hubo millones de personas que se falsificaron a sí mismas como argentinas. Llegaban al puerto de Buenos Aires y eran españoles, rusos, italianos o alemanes. Convertirse en argentino implicaba una construcción de una identidad distinta, falsa. Tenían que cambiar de lengua, de comida, de lugares, de trabajo, armarse de otros personajes. Efectivamente, en ese sentido, el destino de Valfierno se relaciona con el de millones de compatriotas.


¿Esa esquizofrenia en la construcción de la identidad argentina cómo se expresa actualmente?
Habría que verlo. A principios de siglo, siempre se comparaba a la Argentina con Australia. Y aparentemente a Australia le fue mucho mejor. Quizás porque entre los primeros contingentes hacia Australia había barcos enteros cargados de putas, y eso les dio algún tipo de ventaja sobre nosotros (ríe). Lo cierto es que ese destino de aluvión está en Australia, Canadá, Estados Unidos y, sin embargo, fuimos nosotros los que peor lo hicimos. Quizás por el esfuerzo de separarnos del contexto. Intentamos tanto no ser latinoamericanos que terminamos en esta situación actual, ridícula, en que somos latinoamericanos en el peor sentido, con la desigualdad, la sociedad polarizada, la exclusión y todo eso. Un país sin un estado fuerte que se haga cargo de sus ciudadanos.

Entrevista realizada por Enrique Planas. El Comercio (Lima-Perú), 22.12.05




jueves, 30 de diciembre de 2010

Argentinos VI

Diosito ha muerto


Una epidemia de agnosticismo se extiende por los arrabales de Buenos Aires, esa hermosa ciudad donde, sin embargo, también pueden vivir especímenes como Diego Armando Maradona.

Ese escepticismo celestial, esa huelga de fe deísta tienen una sola causa: el dios de la mano salvadora, el sentado a la diestra de un paquete de coca, el que todo lo ve, a excepción del mundo que lo rodea, el narcisista teatral sobre quien el honesto Sívori y el sobrio Carrizo habrían vomitado, ha muerto. Cuatro hostias luteranas lo han matado. Cuatro.




Y ha muerto en su ley. Es decir, pateando la razón, mezquinando los méritos del adversario, echándole la culpa al azar, parapetándose detrás de la fatalidad, poniendo cara de Napoleón doliente.

Para organizar talentos se requiere talento. Y Maradona no puede organizar ni su vida ni la cadencia de su sobreactuada respiración. Fue un genio y ahora es una melancolía procaz. Y en materia de dirección técnica se ha notado que es un analfabeto. Un analfabeto que, gracias a Julio Grondona, escribe enciclopedias y firma ejemplares en la librería de la AFA.

Los argentinos que reclaman su permanencia y los que, en Ezeiza, tras la caída ante el equipo alemán, aplaudieron a ese dios tan caído como el muro de Berlín, demostraron la esencia del peronismo catedralicio. Porque Maradona es Perón con una sola pelota.

Esa esencia viene del impulso tanático, de las malas costumbres del masoquismo, de la educación en crisis que reverbera en algunos comentarios de la argentinizada cadena Fox.

Esa esencia ordena, a quien la padece, amar lo que hace daño, ser incondicional del infortunio, castigarse. Esa esencia explica la canonización cegetepista de Eva Duarte, el regreso de un Perón devastado y sombríamente criminal, la asunción al olimpo de las casas rosadas de esa ama de casa impropia llamada María Isabel Martínez, el ascenso a los más elevados infiernos del brujo López Rega. Y esa esencia construyó a Carlitos Ménem, esa entidad viscosa que conducía un Ferrari, salía de putas siendo presidente y quiso enviar soldados argentinos a las tierras invadidas por los Estados Unidos.

Maradona es parte de esa Argentina negra que, felizmente, por más que lo pretenda, no ha podido vencer a la Argentina que amamos los que amamos a Argentina: la de los cinco Premios Nobel: tres de Química y Medicina y dos entregados en nombre de la paz a Carlos Saavedra Lamas, el artesano de la paz del Chaco, y a Adolfo Pérez Esquivel, el hijo de gallegos que sacó la cara por los derechos humanos cuando Videla y Pinochet hacían de las suyas en Latinoamérica.




Esa Argentina de Susana Rinaldi y Leopoldo Lugones, de Jorge Cafrune y Adolfo Bioy Casares, de Manuel Mujica Láinez y Julio Cortázar, del exacto Borges y del piantado Girondo, de Fangio y Labruna, de Piazzolla y Troilo, de Campanella y Bemberg, de Mairal y Les Luthiers, esa Argentina que enseña sin arrogancia y cumple en silencio con su destino de país grande que algún día se librará del vampirismo, esa Argentina, digo, nada tiene que ver con Maradona y con la zafiedad intrínseca que rodea a Maradona: sus rabias andróginas, sus consumos, sus tratos a la prensa cautiva, los aretes de la contraseña, las aguas servidas de su boca.

Hablar de dioses falsos es redundante. Pero si hubiese una escala de las imposturas divinas en primer lugar, sin duda, lo ocuparía este patán rezado por patanes, este huachafo que el malevaje subió a las hornacinas del barrio de La Boca. La verdadera Argentina se merecía esta muerte.


César Hildebrandt. "Matices". Hildebrandt en sus trece (Lima-Perú), 9.07.10
Argentinos V

Inmigrantes e invasores


"Vale un Perú" se decía para significar mucha riqueza. "¡Vale un Perú!" y de verdad que lo valía en los sueños de una plebe desplazada e hidalga que trepó a los barcos para venirse al Dorado; sueños desesperados que para bien se truncaron en la costa atlántica, donde masivamente los barcos encallaron cortando su ruta y los sueños.

Los argentinos descienden de los barcos, esa es su más noble estirpe; la de macarroneros que luego trocaron su sangre en azul en la compulsa con mestizos gauchos, apocados por la sangre de una raza vencida que, pampeanamente y después, fue exterminada. "Andiamo", "voilá", "hello", "achtung", "vos", "shalom"... música bárbara de invasores que nunca saludaron al entrar y quedaron con raíces en el aire porque odiaron desde el inicio a la madre nutricia que los recibió y les dio de comer por compasión y porque nunca dejó de cumplir su función...




Y hoy, siglo XXI, los tenemos observando su blancura en la soledad del derrumbe monetario, hacinados en el corralito que se fabricaron desde que llegaron con su estupidez a cuestas: única riqueza de su pobre corazón. Nunca olvidaron a la vieja y pequeña Europa, y entre mate, vinos y vacío imaginaron ser de vieja estirpe en el nuevo mundo. Y así, abrumados por la exuberancia e infinitud de una tierra que nunca pudieron poseer, terminaron en un corralito a imitación de su cicatera madre patria... Quizá cuando aprendan a ser americanos como los otros blancos que pronto se olvidaron de Europa, allá en el norte del Nuevo Mundo, les llegará la gracia de mirar desde lo alto al gran museo al que aspiran imitar y regresar.



Anacarsis Klooth


Argentinos IV

En busca de la divinidad constante


La voz popular tradicionalmente cuenta que Buenos Aires se parece a París. Esto solo es verdad en lo que respecta a unas cuantas manzanas que rodean la plaza Carlos Pellegrini, el Jockey Club y la Embajada de Francia, donde se levantan varios "petit hotels" copia conforme de la arquitectura de Haussman del siglo XIX francés. Por lo demás, el resto de la enorme ciudad de Buenos Aires más hace pensar a Madrid, a cualquier ciudad del Mediterráneo de Italia, y sitios como el viejo Café Tortoni, en la parte de la antigua city, están salidos directamente de algún rincón de Palermo.


Hoy también existe un Buenos Aires "ultra design" de edificios inteligentes de última generación en la nueva zona financiera frente al río y un barrio "yuppie chic" alrededor del Faena + Universe, el último hotel ultratendencia diseñado por Philippe Starck en los renovados "docks" de Puerto Madero.



El perfil de Buenos Aires ha ido cambiando al ritmo de sus olas migratorias y de la moda en el mundo; lo que no cambia es la particular originalidad de su gente. Esta ciudad repleta de galerías de vanguardia, de teatros de ensayo y de librerías con todos los libros que se pueda desear no es solo racionalismo cerebral y cultura europea. A diferencia de Francia, donde el pueblo cuestiona cada cosa y la "inteligentsia" no cree en nada de origen divino, los argentinos ven a Dios en todo. Desde los dirigentes políticos hasta las figuras del deporte y la farándula, aquí nadie es rey, todos son dioses.


El culto a la divinidad conoció su apogeo en la época de Perón, donde Evita no era solo amada como símbolo político sino venerada como una diosa por el pueblo. El premio Nobel V.S. Naipul explora de manera detallada este fenómeno en su cuento corto "The Return of Eva Perón", donde escribe la increíble atracción que ejercía esta mujer de origen humilde y de pasado turbulento sobre una sociedad de militares y de machistas; la eterna fascinación del hombre latino con la figura de la mujer santa y pecadora a la vez. Evita fue una diosa que el pueblo argentino luego trató en serio de elevar oficialmente al rango de santa de la Iglesia Católica, una idea que no prosperó. A partir de allí la gente ya no se conforma con tener simplemente estrellas, hay una necesidad colectiva de rodearse de divinidad.



Las muy famosas y muy veteranas figuras de la televisión Mirtha Legrand y Susana Giménez, que desde hace décadas permanecen en la primera fila de los rátings, son comúnmente llamadas diosas por sus fans. Una belleza más reciente y más joven como la "top model" Valeria Mazza es considerada como la diosa argentina de las pasarelas internacionales. No es inusual que la gente al dirigirse a ellas en público y seguro que en privado les digan "Sos una diosa", con cara de palo y sin pensar que hay en ello ninguna ironía, actitud totalmente impensable para un francés racional por más entusiasmado que esté.


Caso excepcional fue cuando Francia ganó la Copa del Mundo en 1998 y se editó un DVD con el título "Los dioses del estadio", fruto de un entusiasmo que desbordó la conducta medida del francés promedio, la justificación sigue siendo que nadie nunca, ni en mil años, pensó que ganarían. Esto no es nada comparado con la veneración que el pueblo argentino le tiene a Diego Maradona, el dios del fútbol. A partir de su cura de desintoxicación en La Habana y de su protagonismo en la cita cumbre de Mar del Plata junto a Chávez desafiando a Bush, Maradona ha vuelto a saltar a las primeras planas de los diarios y a aparecer en la televisión, donde se lo vio hace poco rodeado por una corte de entrevistadores fanáticos, quienes sumergidos en plena idolatría optaron por llamarlo directamente dios en alusión a su número 10. Durante la emisión iban emocionados de un lado al otro como impulsados por una fe ciega diciéndole: "Por favor, dios, vení para acá".


Cierto es que los argentinos tienen un gran país, muy buen fútbol y que han ganado muchas veces lo que ha dado pie al dicho "Dios es argentino". Y quién sabe, después de todo, ¿por qué no, che?



Maki Miró Quesada. "Carta de París". En El Comercio (Lima-Perú), 17.12.05

sábado, 18 de septiembre de 2010

Argentinos III

El trotamundos estuvo aquí


Había regresado de Tanzania y estaba escribiendo un libro sobre la crisis de su país cuando una revista le pidió que viajara a Lima para entrevistar a Mario Vargas Llosa. Aquí bebió pisco sour y habló de todo.



Una de las ideas sobre Argentina es que es una sociedad sin los abismos sociales que tienen otros países de América Latina. ¿Esto cambiará después de la crisis?

No cambiaría, ya cambió. Argentina es hoy un país rumbo al subdesarrollo y a la desigualdad progresiva. En el año 74, los asalariados tenían el 50% del producto bruto (PBI); hoy, no más del 30%. O sea que la concentración de la riqueza se ha producido en los últimos 25 años nos imprime ya una estructura socioeconómica muy semejante al resto de América Latina. Hay una latinoamericanización de Argentina, cuyo punto de inflexión fue la Guerra de las Malvinas, cuando descubrimos que éramos latinoamericanos porque nuestras ilusiones de alianza con Estados Unidos y el Occidente cristiano se desvanecieron, y el único apoyo que recibimos fue el de algunos países de América Latina. Por lo demás, este proceso se incrementa cada día. Hay cálculos de que si hay un 10% de inflación en los próximos seis mese -cosa inevitable- va a haber dos millones de nuevos pobres, y si hay un 17% -cosa probable- serán tres millones y medio. El proceso es incontenible.


Hasta hoy los argentinos han sido viajeros privilegiados que casi no necesitaban visa. ¿Tú, que viajas a cada rato, ya has sentido que el primer mundo te empieza a mirar diferente?

En términos concretos, sí: desde el 1 de marzo los argentinos volveremos a necesitar visa para entrar en Estados Unidos. Y es curioso: hace unos días miraba la lista de los 29 países cuyos ciudadanos no necesitaban visa para Estados Unidos y era como el country club del mundo con tres o cuatro colados. Pronto Argentina dejárá ser uno de esos colados, lo cual tal vez nos haga mirar hacia otros países, digamos de América Latina, donde gracias a Dios los chilenos nos están desplazando aceleradamente de ese papel de basura altiva que siempre cumplimos.




¿Cuál crees que es el papel que cumplen sus tres personajes emblemáticos: Eva Perón, el Che Guevara y Maradona?

A mí siempre me sorprendió la capacidad que tiene Argentina para producir imágenes de camiseta. ¿Qué foto de camiseta produjo, por decir, Alemania, un país cuyo peso cultural en el mundo es infinitamente mayor?


Una velada como la de Hitler

Una foto que no puedes llevar porque te rompen la cabeza al doblar la esquina. Sí, pero, ¿qué foto de camiseta ha producido España? Esa capacidad que tenemos para generar íconos es curiosa. Es más, Argentina produce esas tres imágenes y una asociación inmediata que se ha visto mucho desde que empezó la crisis: el verbo llorar. Supongo que es a partir de la ópera "Evita" y su canción básica "Don't cry for me, Argentina". Entonces estamos ante la imagen sudada de Maradona y el supuesto llanto. Quizá somos muy líquidos a pesar de los sólidos que creíamos ser.


¿Cuál es tu frase sobre Maradona y los argentinos?

Que somos una confusa nube de pedos que gira alrededor de la cabeza de Maradona. En mis viajes he constatado que, salvo el Occidente más cercano, cuando en la mayor parte del mudno te preguntas de dónde eres y dices Argentina, te responden "Ah", porque no saben nada. Pero en el 50% de los casos ese "Ah" es "Ah, Maradona". Somos, con una intensidad que pocas veces se ha visto en la historia del mundo, un país cuyo símbolo excluyente está en las espaldas de una sola persona. Por eso no me extraña que no haya cargamento de coca que le alcance.


Trágico, ¿no? Tan trágico como Evita y el Che.

Efectivamente, Argentina ha sido buena en producir historias trágicas. Se me ocurre pensar que es proque la esencia de la tragedia es la inadecuación entre lo que uno cree que debe ser y lo que realmente es. Y si hay un país en el que esto ha sido notorio es Argentina.




Incluso Borges: él también era un inadecuado en la literatura latinoamericana de su tiempo.

No, yo creo que Borges era un adecuadísimo que se pasó la vida construyendo un personaje único y maravilloso al que le puso todo su esfuerzo y que se llamó Jorge Luis Borges. Haciendo inverosímiles reclamos de modestia, distracción y ambigüedad, no hizo más que alimentar su propia estatua desde que tenía 30 años. Además fue absolutamente argentino y adecuado a la Argentina en la medida en que no podría haber sido producto de casi ningún otro país. Quiero decir que si hay algo interesante en Borges es cómo él se apropia sin el mejor pudor de elementos de las culturas más variadas: francesa, española, china, inglesa, india; cosa que otros integrantes de esas culturas no podrían haber hecho porque el peso de sus tradiciones es muy fuerte. Pero Borges, como vivió en ese lugar de nada y de nadie que es Argentina, pudo agarrar lo que quería y armar su propia conformación cultural.


Hablando de literatura, te quiero hacer una típica pregunta de encuesta: ¿Borges, Cortázar o Roberto Arlt?

Me encantaría decir Roberto Arlt porque queda bien, porque su genio es imperfecto y un poco involuntario, pero como ni siquiera tengo la tentación de decir Cortázar, mentiría si no dijese Borges. La obra de Borges es definitoria de la literatura argentina y, con todo lo conservador y reaccionario que era en sus declaraciones, creo que tuvo una actitud cultural mucho más contestaria que, por ejmplo, García Márquez. En los libros de García Márquez América Latina es una especie de continente irrazonable lleno de monos y palmeras donde las chicas vuelan y los coroneles conocen el hielo cuando son niños. Esto conforta la imagen que Europa y Estados Unidos tienen de nosotros y nos deja en un lugar manejable y cómodo. Borges, en cambio, le robó trozos a su cultura.




Angulo Daneri, Toño. "El trotamundos estuvo aquí". En El Comercio (Lima-Perú), 19.02.02
Imágenes: inculto.wordpress, lkbzuhela.blogspot.com, lateclaconcafe.blogia.com

sábado, 11 de septiembre de 2010

Argentinos II




Pero la verdadera mancha del lenguaje argentino es el voseo. La frase rioplatense está como salpicada de viruelas con esa ignominiosa fealdad. Es de veras extraño que un pueblo tan hermosamente orgulloso de su personalidad como el nuestro haya venido a singularizarse con tan calamitoso rasgo. Porque, ¡ay!, es demasiado pintoresco el voseo argentino como para fundar en él una satisfacción patriótica... Ese mazacote del pronombre vos entreverado con los enclíticos y posesivos del tú (Callate vos... Venite aquí con tu libro... A vos te hablo... Ite, que me incomodás...), constituye de por sí un atentado contra la lógica. Ni habla bien el que piensa mal ni piensa bien en que más habla. Hablar así es verdaderamente una caída en el caos. El pensamiento no puede salir incólume, a la postre. Dejar de hablar así es, al contrario, una adquisición luminosa. Bien lo sé yo. Cuando por el cariño de una venerada memoria yo adopté el tú, siendo todavía muchacho, sentí como que se aclaraba mi espíritu. Las ideas cobraban con esto sólo una mayor cohesión. El pensamiento se fortalecía y se limpiaba. Callate vos... Venite aquí con tu libro... A vos te hablo.... Ite, que me incomodás..., vinieron a ser fórmulas insensatas, ya para siempre inaguantables. Me avergonzaba de haber podido hablar así alguna vez, como hoy me avergüenza oir hablar de ese modo a mis compatriotas.

Cosa rara. Si por no caer en plebeya ruindad la gente culta de España hubo de rechazar el voseo, aquel voseo tan sonoro de los clásicos, ¿cómo es que hubimos de conservarlo en nuestra Argentina, mezclado a la más desatinada conjugación que se conozca? El nuestro fué pueblo pobre: pueblo de pastores en que hasta los amos tenían algo de pastores. Viejos nombres que ahora mismo damos a prendas nuevas del indumento denotan que las modas se demoraban mucho en llegar por aquí. Por eso llamamos media al calcetín, pollera a la falda, saco a la americana. El voseo -ese arcaísmo- es una antigualla parecida, que de puro pobres no supimos sustituir a tiempo.


Fuera de esto, ¿cómo hablaba en nuestra América, Fernández de Oviedo, por ejemplo? Pues veréis: "Martín de Muza, dicho me han que os quejáis de mí e no tenés razón. Por vuestra vida, que no murmurés de mí." Donde vemos un tenés y un murmurés de todo punto rioplatenses. Y peor que él hablaría de seguro la masa de los conquistadores. Por otra parte, podemos convencernos de que hay una época en que las formas singulares del tú y los plurales del vos se compenetran a causa de la coexistencia de ambos tratamientos. Hemos hallado, nada menos que en Covarrubias, este gazapo de conjugación: "Acomodándonos con el uso de la lengua latina, decimos tú al mismo Dios y señor nuestro dizendo: Tú, Señor, aved piedad de mí..." esto por 1610.


Ahora bien: este mal nos vino de la Península.

- "Amiga Caba"... -leemos en el capítulo 167, primera parte, de la Crónica Sarracina de Pedro de Corral, titulado De cómo el rey rogó a la Caba que fiziese su plazer e de lo que le prometió-. "Amiga Caba, non entendedes vos lo que vos digo por la vía que yo querría; ca si yo te quiero bien, non es por cosa tanto commo por que querría mi voluntad cumplir contigo e tenerte..." Esto en las vísperas del descubrimiento de América, pues la Crónica se considera escrita en 1430.


En la segunda parte de la misma habla el Rey con el espíritu de Dios. Y dice el Rey: "Aved piedat de mí et non me dexedes tentar... El mi seso es turbado como de aquel que non ha vertud sin la tu gracia. Librame, Señor, por la tu misericordia..."

Así se escribía en las Españas. (Y conste que esto de Españas decíase ya en el siglo XIII y que no hay ningún encubierto intento de imperialismo español -como suele creerse y aun escribirse- en que los escritores de la Madre Patria conservan el viejo glorioso plural.)


Claro que no es caso único el de la Crónica Sarracina en lo tocante a la mezclada forma de tratamiento. En Berceo (Milagros de Nuestra Señora), en el milagro del clérigo y la flor, que es el tercero, hallamos:

Dissol Sancta María: Fiziestes desguisado
que iaz el mi notorio de vos tan apartado.
Mándote que lo digas...


Y más abajo:

El que vos soterrastes lueñe del cimiterio,
al que vos non quisiestes fazer nul ministerio,
por ti esti te fago.


He aquí otro ejemplo, también de Berceo, en El romero de Santiago:

... don traidor palavrero
non vos puet vuestra parla valer un mal dinero...
diste consejo vano.


Y éste en el milagro de la deuda pagada:

Fié en el tu Cristo...
Qui más en vos crediere, etc.




Caso idéntido hallamos en Calila e Dimna, en el "ejemplo de la liebre y el león", última parte: "Non puede ser que no te diga la verdad e faga lo que vos debo naturalmente". Así habla el león a Dimna.

Don Miguel de Toro en su estudio sobre argentinismo y andalucismo (La Prensa, 25 de septiembre de 1938) señala muchos otros lugares de autores en que se mezclan el tú y el vos.


Así:
Y vos, divino Señor,
que tan humano te muestras...


Pero lo más interesante del mencionado trabajo es la cita de Lope de Rueda por la que se verifica que es solamente la negra Eulalia quien habla con aquel batiburrillo: "¿Paréscete a vos que daba yo buen ejemplo?" "Lo que prueba -añade el señor de Toro- que a mediados del siglo XVI se consideraba ya como vulgar"... Dato decisivo a fe para mi tesis.

Tuvimos todos los riesgos de la incultura y muy escasas defensas de la inteligencia. Añádase esta afirmación de Bello, cuyo leal españolismo no ha de ponerse en problema: "Y aunque sea ruboroso decirlo, es necesario confesar que en la generalidad de los habitantes de América no se encontraban cinco personas en el ciento que poseyesen gramaticalmente su propia lengua, y apenas una que la escribiese correctamente". Cierto, cierto. Era América, para el pensamiento, como una inmensa zona negra, desde el estrecho de Magallanes hasta el último límite Norte. Y bien que pronto resplandecieran dos poderosos faros de civilización, honor de la Colonia (México y el Perú), era el resto un solo tenebroso desierto donde muy débilmente clareaba algún embrión de ciudad, y en el caserío, alguna primera escuela de frailes. De consiguiente, en todo lo negro del mapa se decía de vos, salvo en el Perú y Méjico, donde, por la obra de una mayor cultura, se hablaba de tú por tú. ¡Y bien que era negra la extensión argentina, sin otras luces que aquellas, muy pocas, de la naciente Universidad de Córdoba! Casi en las vísperas de la Revolución hubo, por fin, un Vértiz progresista en Buenos Aires. Y todavía quiso nuestro destino que recién iniciada la ímproba labor cultural de los prohombres de Mayo, obras y proyectos fuesen desbaratados por Rosas. Todo el Buenos Aires culto de 1810 decía de tú; todo Córdoba también. Mas, venido que fué el Tirano, se retornó al voseo. Que también hubo de parecer el voseo una adecuada forma de adulación y bajeza federal. ¡Victoria oscura de la barbarie sobre la cobardía!

Después, ¿cómo ignorarlo? Aluviones humanos de Italia, de Rusia, o de regiones dialectales de la propia España, y gentes de todas las partes del mundo, engrosaron de pronto la población del país. En poco tiempo, muchas familias de esas pasaron de los rudos ajetreos de la pobreza y el trabajo a los tranquilos afanes de la prosperidad y el lujo. Mas si la bolsa creció tan de súbito, no lograron tan rápidamente enriquecer el espíritu. Bien se echa de ver en su lenguaje, no siempre de irreprochable dicción ni de muy refinado léxico. El voseo tuvo así los prestigios de la gente acomodada; abuelos que lo aprendieros en la calle, dejáronlo en herencia a sus nietos, y de este modo, a los falaces resplandores del oro, vino a parecer de buen tono esa viruela del idioma, como de nuevo lo queremos llamar.




Pero si tal voseo puede llegar a parecer una graciosa extravagancia, ni supone honra alguna para el país, ni, por otra parte, ha de tomársele como una enfermedad incurable. Y aquí diré con Bello que la "Gramática de una lengua es el arte de hablarla correctamente, esto es, conforme al buen uso, que es el de la gente educada". Y pondré en apoyo a sus propias razones; a saber: que "se prefiere este uso porque es el más uniforme en las varias provincias y pueblos que hablan una misma lengua, y por lo tanto, el que hace má fácil y que generalmente se entienda lo que se dice: al paso que las palabras y frases propias de la gente ignorante varían mucho de unos pueblos y provincias a otros, y no son fácilmente entendida fuera de aquel estrecho recinto en que las usa el vulgo".



Capdevila, Arturo (1954). Babel y el castellano. Buenos Aires: Losada
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