
miércoles, 26 de enero de 2011


viernes, 21 de enero de 2011
Burlas, indiferencia y masculinidad: la triste vida de los aficionados al fútbol en EE.UU.

Por culpa de su pasatiempo favorito, Adam Chilenski ha aguantado burlas por más de una década. Este enfermero de 26 años de Columbus, Ohio, cuenta que sus amigos todavía se ríen de él, y que su padre piensa que es "un poco peculiar". Esta semana, Adam inventó una falsa cita con el doctor para salir más temprano del trabajo y reunirse con otros fanáticos que comparten su pasión. "Le dije a mi jefe que tenían que examinarme el pie por una uña encarnada", cuenta.


"Pasión de multitudes"; "deporte más popular del mundo"; que hoy se ha convertido en uno de los más suculentos negocios del capitalismo. En él, todo es mercancía: los jugadores, árbitros, zapatos, medias, camisetas y logos. También los "doctos" periodistas y/o comentaristas deportivos, las barras bravas y los gobiernos. Fútbol que puede movilizar lo mejor y peor de las capacidades humanas: arte, estrategia, inteligencia, solidaridad, embriaguez, mafias y mercenarismo... A continuación, ocho artículos sobre el "fulbo" escritos por legos en la materia; o profesionales que no están en la materia.

En el mes de julio de 1857, el matemático Michel Chasles puso en conocimiento de la Academia de Ciencias un lote de cartas inéditas de Pascal, que le habían sido vendidas por su proveedor habitual, el ilustre falsario Vrain-Lucas. Según ellas, el autor de las Provinciales había formulado, antes que Newton, el principio de la atracción universal. No dejó de extrañarse un sabio inglés. ¿Cómo explicarse -dijo en sustancia- que estos textos recojan medidas astronómicas llevadas a cabo muchos años después de la muerte de Pascal y que sólo conoció Newton ya publicadas las primeras ediciones de su obra? Vrain-Lucas no era hombre para apurarse por tan poco, puso de nuevo mano a la obra y pronto, rearmado por él, Chasles pudo mostrar nuevos autógrafos. Ahora los firmaba Galileo y estaban dirigidos a Pascal. De esta manera se resolvía el enigma: el ilustre astrónomo había hecho las observaciones y Pascal los cálculos. Todo ello, y por ambas parates, secretamente. Cierto es que Pascal no tenía sino 18 años a la muerte de Galileo. Pero eso nada importaba; no era sino otra razón que añadir para admirar la precocidad de su genio.
viernes, 7 de enero de 2011

La historia del falsificador más original
La desaparición de "La Gioconda" del Museo del Louvre conmocionó a París en 1911. Casi un siglo después, la más reciente novela de Martín Caparrós causa parecida fascinación al relatar la historia del responsable del hurto: el argentino Marqués de Valfierno.
"Valfierno" (Premio Planeta Argentina 2004), ... es la historia del falso marqués Eduardo de Valfierno, habilísimo estafador argentino implicado en el robo de "La Gioconda" del museo del Louvre en 1911... Curioso personaje este Valfierno. El único dato sobre su existencia proviene de un reportaje publicado en una revista de Filadelfia en 1932, muerto ya el genial falsificador de arte.
(...)
"Valfierno" es también un tratado sobre la falsificación. Señalas en la novela que la condición de la existencia de un falsificador es, justamente, la de no existir...
En este sentido, Valfierno me parece uno de los artistas más loables. En general, todo artista quiere poner por delante de la obra su propia persona, mientras que el falsificador, si quiere ser bueno en ello, lo que hace es borrar todo rastro de su persona, pretender que no existe, que el cuadro lo hizo Da Vinci, Van Gogh, quien sea. Valfierno se falsifica a sí mismo, deja de ser quien era para ser otro. Estás frente a un artista tan imbuido de su arte que se abandona a sí mismo para realizarlo.
Lo paradójico es que Valfierno, al final de sus días, buscó el reconocimiento por su gran obra, la falsificación de la Mona Lisa...
¿Valfierno no es también el símbolo de una Argentina que, en su fundación como nación, no buscó también copiar a Europa, un país que debió falsificar una identidad?
