domingo, 29 de junio de 2008


William Faulkner (II)

Autores del llamado "boom" de la literatura hispanoamericana han señalado su deuda con Faulkner; García Márquez y Vargas Llosa, particularmente. Puede ser estimulante leerlos buscando la correspondencia entre el norteamericano y los latinoamericanos. Por lo pronto, al lado del mítico condado de Yoknapatawpha, están los también míticos Comala, Macondo y Santa María de Rulfo, García Márquez y Onetti, respectivamente.



De Mientras agonizo

"Me acuerdo que mi madre llegó a los setenta y pico. Siempre atareada, lloviera o hiciese sol. Sin un día en cama desde que le nació el último crío. Hasta que, un buen día, hizo como si mirase a su alrededor, y entonces va y coge un camisón suyo, adornado con puntillas, que había tenido guardado cuarenta y cinco años y que nunca había sacado del arca, y fue y se lo puso y se echó en la cama y se tapó con el cobertor y cerró los ojos.
- Ahora, a cuidar a vuestro padre lo mejor que podáis -dijo- Ya no puedo más".

"... creía que la muerte era un fenómeno del cuerpo; sin embargo, ahora sé que no es más que una función de la mente: una función de las mentes de quienes sufren la pérdida. Los nihilistas dicen que la muerte es el final; los funcionalistas, que el comienzo; pero en realidad no es más que un simple inquilino o familia que deja su habitación o su ciudad".

"... si un hombre no tiene más salvación que el matrimonio, es que ese hombre está perdido. Y con todo, admito que Cora está en lo cierto cuando dice que si Dios ha creado a la mujer ha sido porque el hombre nunca sabe lo que le conviene ni aunque lo tenga ante las mismísimas narices".

"... el cuidado aburrido y minucioso de un joyero".

"Para dormir en una habitación extraña, antes tienes que vaciarte. Pero ¿qué eres antes de que te vacíes para dormir? Pero si te vacías para dormir ya no eres nada. Y si te llenas de sueño, es que nunca has sido nada".

"En ninguna parte de este mundo pecador puede un hombre honrado y trabajador sacar nada de provecho. Los que se benefician son esos que tienen las tiendas en las ciudades, que no sudan, que viven a costa de los que sudan. No los que trabajan de firme, no el labrador".

"... las cosas seguras son precisamente las que la gente ha estado haciendo tanto tiempo, que sus bordes están ya gastados y no hay nada ya en ellas que permita decir a un hombre: Esto no se había hecho antes y no puede ser hecho otra vez".

"... disuelto ese coágulo, que en definitiva somos, en la pluralidad del movimiento original, nos volviéramos ciegos y sordos para vernos y oírnos, y toda nuestra furia se aplacase en el reposo".

"... como mi padre solía decir, la finalidad de la vida no es otra sino la de aprestarse a estar mucho tiempo muerto".

"... aprendí que las palabras no tienen nada de bueno, pues que nunca se ajustan ni siquiera a aquello que tratan de dar a entender".

"pensé que las palabras ascienden derechas como una tenue línea, ligera e inofensiva, mientras que los hechos se arrastran horriblemente pegados al suelo, de forma y manera que, al poco rato, no hay modo de pisar a un tiempo esas dos líneas, por mucho que uno se espatarre".

"No sabía que estaba muerto. Yo me acostaba a su lado en medio de la oscuridad, oyendo a la tierra oscura que ensalzaba el amor de Dios y su belleza y su pecado; oyendo la oscura mudez en que las palabras son los hechos, y oyendo también esas otras palabras que no son hechos, que son solo los huecos de lo que falta a la gente, y que nos caen desde lo alto como los graznidos de los patos, como esos gritos que descendían desde la salvaje oscuridad en las noches terribles de antaño, balbuciendo torpemente en busca de los hechos..."

"... es de esa gente que, como cree que el pecado no es más que una palabra, piensa también que la salvación no es tampoco sino cuestión de palabras".


De Santuario



"El virginiano que nos contó aquella noche durante la cena cómo le habían enseñado a beber como un caballero. Basta poner un escarabajo pelotero en alcohol para conseguir un escarabajo sagrado; y si se pone en alcohol a un hombre de Mississippi se obtiene un caballero..."

"Al llegar la noche al negro le gustaba cantar junto a la ventana. Después de la cena, otros negros se reunían al lado de la valla que había debajo -trajes elegantes junto a los de mala calidad y a monos con manchas de sudor- y a coro con el homicida cantaban espirituales mientras los blancos aminoraban el paso y se detenían en la frondosa oscuridad de una primavera que casi era ya verano, para escuchar cómo los que estaban seguros de morir y el que ya se daba por muerto cantaban acerca del cielo y del cansancio: (...)
¡Un día más! ¡No hay sitio para ti en el cielo! ¡No hay sitio para ti en el infierno! ¡No hay sitio para ti en la cárcel de los blancos! Negro, ¿qué vas a hacer? ¿Qué vas a hacer, negro?"

"- Tonterías -dijo Miss Jenny- ¿Crees que Narcissa quiere que la gente sepa que alguien de su familia podría estar relacionado con personas que se dedican a cosas tan naturales como hacer el amor o estafar o robar?"

"La peor parecida de todas dijo que en opinión de los muchachos todas las chicas eran feas a no ser que estuvieran vestidas. Explicó que la serpiente llevaba varios días viendo a Eva y nunca se fijó en ella hasta que Adán le hizo ponerse una hoja de parra".

"- Las mujeres no tenemos la culpa -dijo Miss Myrtle- Los hombres se empeñan en no vernos tal como somos. Nos obligan a ser de una manera y luego esperan que seamos diferentes. Esperan que no miremos nunca a otro hombre mientras ellos van y vienen cuando les apetece".

"... y con el inconfundible aroma de las salas de los tribunales; ese olor enrarecido a lujurias exhaustas, a avaricias y a altercados y a amarguras, y también, a falta de algo mejor, a cierta desmañada estabilidad".



De Luz de Agosto



"... qué falso puede ser el más profundo de todos los libros cuando se pretende aplicarlo a la vida".

"En ello se plasma la bella forma de la juventud eterna, del deseo virginal que hace a los héroes. Y eso hace que los actos de los héroes estén tan próximos a lo increíble que no es extraño que esos actos surjan a veces como el fogonazo de los cañones en medio del humo, y que, en el instante en que acontecen, sin dar tiempo a respirar, se conviertan en un rumor de mil rostros, porque si no fuese así, la paradójica verdad estaría en contradicción consigo misma..."

"... que lo que destruye a la Iglesia no es el esfuerzo de los que tratan a tientas de entrar en ella o de salir de ella, sino los profesionales que la controlan y que han quitado las campanas de los campanarios (...) Le parece ver todas las iglesias del mundo como una muralla, como una de esas barricadas de la Edad Media, erizadas de estacas, muertas y puntiagudas; como una muralla alzada contra la verdad y contra esa paz, tan abierta al pecado como al perdón, que es la vida del hombre".

"... soportando todo esto ante los ojos y los oídos de la ciudad, sin vergüenza, con el narcisismo paciente y voluptuoso de los mártires, con su aire y continencia..."

Imágenes: ladoctaignorancia.blogspot.com, marit.vox.com, lib.umich.edu

sábado, 31 de mayo de 2008


Agradecimiento por la nominación al Excellent Blog Award

Al profesor Benedicto González Vargas (http://pedablogia.wordpress.com/), nuestro mayor reconocimiento por su trabajo pedagógico y su afán de mejorar la educación, tan instrumentalizada y venida a menos en las últimas décadas. Agradecemos el haber propuesto a nuestro blog para el Excellent Blog Award. A continuación, algunos blogs que también merecen reconocimiento:

El perro en la luna, sobre literatura infantil e incentivación de la lectura en los niños.

Desarrollo humano, constructivismo y educación; que ayuda mucho al trabajo de los verdaderos maestros con opiniones y análisis de situaciones educativas cotidianas.

domingo, 25 de mayo de 2008


William Faulkner (I)

Gran escritor norteamericano fincado material y artísticamente en el llamado "sur profundo": el de los estados confederados que perdieron la guerra de secesión contra los yanquis del Norte. Organizador de un universo de blancos, negros, sueños de grandeza confederada y una mirada lúcida y pesimista de la humanidad.





De El sonido y la furia

"Ya fue bastante que tu padre insistiera en llamarte con ese estúpido diminutivo (...) Los diminutivos son vulgares. Sólo los usa la gente baja..."

"... el reloj. Era el del abuelo y cuando padre me lo dio, dijo: Quentin, te doy el mausoleo de toda esperanza y deseo..."

"... ninguna batalla se gana jamás... Ni tan siquiera se libra. Sólo el campo de batalla revela al hombre su propia locura y desesperación, y la victoria es ilusión de filósofos e idiotas"

"... me di cuenta de que un negro no es tanto una persona como un modo de ser; una especie de reflejo invertido de los blancos entre los que vive"

"... con esa gastada y suave cualidad de las manos de los negros"

"... un hombre es la suma de sus desgracias. Un día crees que las desgracias han abandonado la partida, pero entonces el tiempo se convierte en tu mayor desgracia..."

"Parecía una bibliotecaria. Algo que vive entre los estantes polvorientos de certidumbres ordenadas, divorciadas de la realidad hace tiempo"

"Siempre son los hombres que no sirven para nada los que te dicen cómo debes hacer las cosas. Son como esos profesores de Universidad que no tienen ni un par de calcetines propios y te dicen cómo puedes hacerte millonario en poco tiempo, o esas mujeres que nunca consiguieron atrapar marido y te dicen cómo se debe educar a los hijos"

"No era el cuarto de una chica. Era un cuarto impersonal, y el suave olor a cosméticos baratos y los escasos objetos femeninos y las demás pruebas de esfuerzos inútiles y toscos por feminizarla, sólo añadían a su anonimato ese aire provisional y muerto de las habitaciones de las casas de citas"

"Ben volvió a gemir prolongadamente sin esperanza. No era nada. Sólo un sonido. Podría tratarse de todo el tiempo y la injusticia y la pena unidas y aulladas por una conjunción de planetas"

"Ahora el tono de su voz era tan diferente al tono anterior como el día de la noche, y poseía una calidad triste, timbrada, que recordaba a un cuerno de caza que penetrara en los corazones y siguiera sonando dentro de ellos cuando hubiera cesado en un decrescendo de ecos acumulados... Era como una roca pequeña y gastada por las sucesivas oleadas de su voz. Con este cuerpo parecía alimentar la voz que, como en los súcubos, había incrustado sus dientes en él. Y la congregación parecía mirarle con sus propios ojos mientras la voz le consumía, hasta que él ya no fue nada y ellos tampoco fueron nada, ni tan siquiera una voz, mientras que, en cambio, sus corazones hablaban entre ellos en salmos rítmicos sin necesidad de palabras..."

Quentin III
"... Pero el cual amaba la muerte por encima de todo, sólo amaba la muerte, y amaba y vivía en una deliberada y casi perversa anticipación de la muerte lo mismo que ama un enamorado que se reprime deliberadamente ante el cuerpo expectante entregado, cálido, tierno, increíble de su amada, hasta que ya no puede seguir soportando, no la represión, sino la prohibición, y entonces se lanza, se arroja, rindiéndose, ahogándose"

"... entre las manos negras que, como las de todas las mujeres de su raza, seguían tan flexibles y delicadas como cuando tenía treinta o veinte o hasta diecisiete años"






De Sartoris

"... creía con demasiada firmeza en la providencia para tener convicciones religiosas"

"Cuando una persona empieza a matar gente, la mayor parte de las veces tiene que seguir matando. Y cuando le pasa eso es como si ya estuviera muerto"

"Si alguna vez me canso de relacionarme con gente bien nacida, sé muy bien lo que haré: presentarme como candidata para el Congreso..."

"... la meta de la prudencia es soñar lo bastante alto como para no perder el sueño mientras se está empeñado en su búsqueda"

"Negros lentos e indecisos como figuras en un oscuro y plácido sueño, con olor animal, cuchicheando y riendo entre ellos. Había en sus murmullos sin consonantes una propensión al regocijo, y en su risa, seriedad y tristeza..."

"... pero el deber es antes que la devoción, ya se sabe"

"Nunca he conocido a una mujer que leyera a Shakespeare... Habla demasiado"

"... mentir es parte del combate por la supervivencia... Es la manera que tienen los insignificantes seres humanos de manipular las circunstancias para que se ajusten a la imagen preconcebida que tienen de sí mismos como figuras del mundo. Su venganza contra los dioses siniestros"

"Era una historia descarnada, sin comienzo, torpe e inútilmente violenta y a veces grosera y vulgar, aunque su misma ferocidad hacía que no fuera ofensiva, de la misma manera que su vulgaridad impedía que llegara a ser obscena"

"- Yo no le aconsejaría a nadie que se casara. No serás feliz, pero las mujeres no están aún lo suficientemente civilizadas para ser felices sin casarse"

"- ¿Qué te pareció el ejército, Buddy? -preguntó Bayard.
- No es gran cosa -respondió el otro-. Apenas hay nada que hacer. Buena vida para un vago..."

"Buddy se llamaba igual que su padre (...) A los diecisiete años se había escapado para alistarse en el ejército; en el campamento de infantería en Arkansas a donde lo mandaron, otro recluta le llamó Virge y Buddy se peló con él sin darle tregua y sin cólera durante siete minutos; en el muelle de desembarque en Nueva Jersey otro soldado hizo lo mismo y Buddy tamibén se peleó con él, sin ceder y empleándose a fondo pero sin cólera. En Europa, poniendo siempre por obra los profundos pero nada complejos impulsos de su naturaleza, había conseguido, quizá inadvertidamente, llevar a cabo algo que más adelante se pudo saber de fuente autorizada: había causado serias molestias al enemigo, debido a lo cual Buddy recibió su amuleto, como él lo llamaba"

"He pasado muchas más navidades que vosotros y si para hacer fiesta hay que comprar cosas en una tienda, os digo que eso no es Navidad"

La Navidad
"... una ilusión: que la humanidad pueda olvidar su lujuria, su cobardía y su avaricia un día al año"



Nota: Para una visión más completa de Faulkner y su obra leer la entrevista que aparece en www.fiatluxxx.blogspot.com

Imágenes: enologia.blogia.com, fiatluxxx.blogspot.com, predicadormalvado.blogspot.com

domingo, 4 de mayo de 2008


Gitano, Gipsy, Romaní

Por todo el mundo se les ha llamado gitanos, término que algunos consideran despectivo. La mayoría de los romaníes suelen autodenominarse rom, que significa "hombre" en su idioma. También se les denomina sinti o calé.



"Para hallar el origen genético, cultural y lingüístico de los romaníes, hemos de retroceder unos mil años y situarnos en el norte de la India. Su idioma, aparte de algunas palabras incluidas más recientemente, tiene sin duda origen indio. Sin embargo, la razón por la que salieron de la India no es tan clara. Según algunos especialistas, es posible que sus antepasados hayan sido artesanos y artistas que acompañaban a los grupos de soldados que abandonaron su patria como consecuencia de varias invasiones. Sea como fuere, los romaníes llegaron a Europa a través de Persia y Turquía antes del año 1300.

En Europa, el concepto popular sobre los romaníes ha oscilado entre dos extremos. Por un lado se les ha idealizado en novelas y películas pintándolos como nómdas hospitalarios y despreocupados que mediante el cante y el baile dan libre expresión a las alegrías y las tristezas de su vida. Y por otro, se les ha difamado tildándolos de poco fiables, enigmáticos y recelosos, lo que los ha convertido en perpetuos extraños, aislados y excluidos de la sociedad que los rodea. Para comprender cómo llegaron a formarse estos estereotipos, remontémonos al intrigantes pasado de los romaníes.

En la Edad Media, el mundo de la mayoría de los europeos se circunscribía a poco más que su pueblo o ciudad. Imaginémonos lo que debieron de pensar muchos aldeanos al ver llegar por primera vez a las familias romaníes. Seguramente casi todo les parecía fascinante. No solo la tez morena, los ojos negros y el pelo como el azabache, sino también la forma de vestir, las costumbres y el idioma de aquella gente les resultaban muy extraños. Por si fuera poco, los romaníes solían rehuir el contacto con los demás, costumbre que tal vez hunda sus raíces en la sociedad de castas a las que pertenecieron en la India. Al cabo de unas décadas, la curiosidad inicial de los europeos dio paso a la desconfianza.



Los romaníes fueron literalmente marginados. Por ejemplo, solo se les permitía acampar en las afueras de los pueblos y no podían entrar ni siquiera a comprar víveres o a abastecerse de agua. Se rumoreaba que raptaban a los niños y que hasta se los comían. Hubo leyes que los obligaban a cocinar al aire libre para que cualquiera pudiera ver lo que contenían las ollas. La gente a menudo se las volcaba, derramando en el suelo la comida del día. No es de extrañar que algunos recurrieran al robo para sobrevivir.

Los romaníes lucharon contra la discriminación estrechando los lazos entre sí. Por siglos han hallado apoyo y satisfacción en la familia. Tradicionalmente, los padres se preocupan mucho por los hijos, quienes a su vez hacen lo propio con sus padres y los atienden cuando envejecen. Además, no pocos de ellos se aferran a las normas de conducta conservadoras.

Como rara vez eran bien recibidos, los romaníes seguían con su vida nómada, lo que propició que desarrollaran varias actividades como la metalistería, la compraventa y las artes del espectáculo. Gracias a estos oficios, al menos podían mantener a sus familias. Algunas de sus mujeres aprovecharon la fama de videntes que tenían para sacar dinero. La vida errante también reducía el riesgo de contaminación cultural y moral, pues limitaba su relación con los payos (personas que no son de su raza).

Entretanto, el prejuicio se tornó en persecución. En algunas partes de Europa, los romaníes fueron expulsados, y en otras, se les esclavizó por siglos. El fin de esta esclavitud en 1860 dio mayor auge a la diáspora romaní, lo que hizo que infinidad de ellos emigrasen a Europa del Este y al continente americano. Allá donde fueron, llevaron su idioma, sus costumbres y su talento.



Aun siendo oprimidos, la afición de los romaníes por la interpretación, la música y el baile les reportaba cierta satisfacción. En España, la mezcla de su cultura con otras dio origen al cante y baile flamenco, mientras que en Europa del Este, sus músicos adaptaron canciones populares dándoles un toque particular. Sus arrebatadoras melodías influyeron hasta en compositores clásicos como Beethoven, Brahms, Dvorak, Haydn, Liszt, Mozart, Rachmaninoff, Ravel, Rossini, Saint-Saëns y Sarasate.

En la actualidad se calcula que entre dos y cinco millones de romaníes -otros cálculos son más generosos- viven prácticamente en todos los rincones del planeta, en especial en Europa. Un gran número de ellos ha dejado la vida nómada. Aunque algunos son acaudalados, otros muchos son pobres y desafortunados, y viven en condiciones de miseria.

En Europa del Este, la teoría política durante la era comunista establecía la igualdad de todos los ciudadanos. Los gobiernos trataron con mayor o menor éxito de ponerle freno al nomadismo de los romaníes propocionándoles empleos y viviendas públicas. Todo ello supuso en ocasiones cierta mejora en la salud y en las condiciones de vida, pero no erradicó los persistentes sentimientos negativos y prejuicios que tanto los romaníes como los payos albergaron por siglos unos contra otros.



Los cambios políticos que tuvieron lugar en Europa del Este durante la década de 1990 auguraban una época de nuevas oportunidades. No obstante, también abrieron viejas heridas cuando la situación social y económica de muchos romaníes empeoró debido a la reducción de los programas de asistencia social y la relajación de las medidas antidiscriminatorias que establecían las leyes".

Durante la era nazi, se calcula que Hitler mandó asesinar a 400 000 romaníes, o tal vez más, en campos de exterminio, además de judíos, testigos de Jehová y otras personas. En 1940, incluso antes de que este genocidio fuera de dominio público, el actor Charlie Chaplin -de origen romaní- rodó El gran dictador, un filme que satirizaba a Hitler y el movimiento nazi. Otros artistas famosos de ascendencia romaní son el actor Yul Brynner, la actriz Rita Hayworth, el pintor Pablo Picasso, el músico de jazz Django Reinhardt y la cantante macedonia Esma Redzepova.





¡Despertad! Octubre de 2006
Imágenes: wikipedia, prensa.ugr.es

viernes, 18 de abril de 2008


Vallejo en el corazón

César Vallejo Mendoza es un reconocido poeta peruano y uno de los más importantes de la lengua castellana. A continuación, un notable artículo del periodista César Hildebrandt sobre este poeta genial. Vallejo murió en abril, como muchos poetas peruanos.


Ayer 15 de abril se volvió a morir César Vallejo. Digamos que se ha muerto 70 veces. Y digamos también que está más vivo que algunos de sus colegas que se reeditan cada año y que se suicidaron de un sueldazo en la sien en plena hacienda pública.

Vallejo es un poeta que pocos han leído, que muy pocos han entendido y que todos aplauden porque eso es lo correcto y porque, además, se le recuerda en su fase de modernista hablando de los heraldos negros que nos manda la muerte.

Pero ese no es el Vallejo que fue reivindicado póstumamente. El Vallejo que fue reconocido cuando ya era tarde es el que hizo sufrir y sufrió en los Poemas Humanos y el que ardió de cólera y lloró como un niño en los poemas dedicados a España. También es el Vallejo experimentoso y sentimental de "Trilce", escrito para desafiar lo chocanesco -con todo lo que eso puede significar-.

Lo más genial de Vallejo es su relación con el idioma. No exagero si digo que con él las palabras conocen sentidos distintos y los sentidos se expresan con palabras nuevas. Vallejo amaba el idioma español pero, al mismo tiempo, lo galopaba sin piedad, lo extenuaba en aventuras descubridoras. Vallejo no se cansa de navegar corriente arriba y de fundar nuevas comarcas de las que huye tan pronto lo aburren. Vallejo es un mujeriego del idioma. Y por eso es tan intratable para muchos traductores.

"Han matado, a la vez, a Pedro, a Rojas..." dice para confirmarnos que la crueldad de la guerra se lleva al padre y al marido pero también al luchador que es parte del nosotros. Y como para Vallejo la muerte siempre es "lacónico suceso", añade:

"Lo han matado suavemente
entre el cabello de su mujer, la Juana Vásquez,
a la hora del fuego, al año del balazo,
y cuando andaba cerca ya de todo".

Como saben los lectores de Vallejo, este Pedro Rojas guerrillero y antifranquista termina resucitando laicamente, como aquel otro combatiente del archiconocido poema "Masa". Porque Vallejo resucita a quien no debe morir y, como no cree demasiado en Dios, acude al poder popular y a la voluntad del herido tumulto para lograrlo. Por eso es que Rojas, levantado entre los muertos, vuelve a escribir con el dedo en el aire "¡Viban los compañeros! Pedro Rojas".

Nadie había hecho bodas tan notables de la rabia y la ternura. Nadie había ensayado tan radicalmente con las palabras ni con la emoción. Hay veces en que Vallejo parece tener más ojos, más oídos, más nervios y más capacidad de ser solidario que el más sensible de sus prójimos. Bueno, eso se llama, abreviadamente, genialidad.

"Ahí pasa la muerte por Irún:
sus pasos de acordeón, su palabrota,
su metro del tejido que te dije...
¡Llamadla! Hay que seguirla
hasta el pie de los tanques enemigos,
que la muerte es un ser sido a la fuerza,
cuyo principio y fin llevo grabados
a la cabeza de mis ilusiones,
por mucho que ella corra el peligro corriente
que tú sabes
y que haga como que hace que me ignora".

La muerte no lo ignoró aquel abril de 1938, a los 46 años de su edad. Vengativa, lo visitó en la cama modesta de aquella clínica del boulevard Arago, donde vivió los últimos tramos de ese matrimonio que yo siempre he imaginado espantoso. Su viuda contaría, años después, que Vallejo murió sin diagnóstico y así se hizo notar en el certificado de defunción. Gerardo Diego, a quien madame Vallejo odió siempre, ha descrito la hambruna que se sufría en esa casa.

El Perú oficial despreció a Vallejo. Clemente Palma, el crítico literario más importante de la Lima que Vallejo merodeó sin demasiadas ganas, se burló del poeta y vaticinó su defunción literaria. También estuvo lo del incendio en el norte, un capítulo que acaba de recordar notablemente Eduardo González Viaña. Es cierto que José Carlos Mariátegui vislumbró al genio, pero la voz del fundador del socialismo peruano no era en ese momento tan importante como lo fue cuando la historia lo puso en la cumbre que le correspondía. También es cierto que Antenor Orrego lo estimó humana y literariamente y que, a raíz de su muerte, un joven José María Arguedas escribió, con el seudónimo de Pedro Tierra, un emocionado artículo vallejiano aparecido en la revista "Hoz y martillo". Pero el Perú oficial -es decir, la derecha que no lee y el pueblo que le sirve agachadamente- le dio la espalda.




El asunto es que Vallejo se fue a Europa con el ánimo de no volver a este país erizado de Palmas. Y la verdad es que se murió en la miseria. Y también es verdad que sin la campaña de André Coyné, el francés a quien también le debemos el descubrimiento de César Moro, Vallejo no habría sido admitido, veinte años después de su muerte, en la comunidad literaria de Lima. Claro que después de Coyné se puso de moda decir que Vallejo "era el más grande". Y lo era, pero no porque lo dijeran en Lima. Porque a Vallejo lo amaron y lo elogiaron, en Europa, Pablo Neruda, Louis Aragon, André Malraux. "Tenías algo de mina, de socavón lunar, algo terrenalmente profundo" le escribió Neruda en agosto de 1938. Y el español Andrés Iduarte estampó en la revista "Hora de España" estas palabras que no cesarán de ser ciertísimas: "Le faltaba (a Vallejo) toda condición para eso que llaman 'el éxito'. No admitió ser poeta bufón de poderosos, ni secretario de imbéciles, ni traspunte de badulaques... Vivió en la amargura y en la pobreza, pero sin rencor ni resentimiento... La muerte de Vallejo la produjo, sencillamente, el hambre a que lo condenó su nobleza..."

Que estas líneas sirvan para desenmascarar al viejo país falsamente aristocrático que maltrató a Vallejo y que, años más tarde -"muerto el combatiente"- le dedica discursos y homenajes. Y que sirvan quizás para recordarles a algunos a qué frivolidad de membretes que elevan socialmente y a qué poquedad de premios que "consagran" se ha reducido en muchos sentidos, el quehacer de los que escriben amando la deriva de los acomodos.

Quizás para ellos Vallejo escribió esto:

"Vanse de su piel, rascándose el sarcófago en que nacen
y suben por su muerte de hora en hora
y caen, a lo largo de su alfabeto gélido,
hasta el suelo".


Hildebrandt, C. Vallejo en el corazón. En La Primera, 16.04.08 (Lima)

viernes, 4 de abril de 2008


La biología y los sexos (II)

Un rasgo de nuestra sociedad que parece decididamente anómalo es el relativo a la cuestión de la propaganda sexual.



"Como hemos visto, lo que se puede esperar con mayor seguridad por razones evolutivas, es que cuando los sexos difieren, sean los machos los llamativos y no las hembras. El hombre occidental moderno es, sin duda, excepcional en este aspecto. Es cierto, por supuesto, que algunos hombres se visten ostentosamente y ciertas mujeres lo hacen con colores apagados, pero normalmente no hay duda que en nuestra sociedad el equivalente de la cola del pavo real es exhibido por las mujeres, no por los hombres. Las mujeres se pintan el rostro y se pegan falsas pestañas. Aparte los actores y los homosexuales, los hombres no lo hacen. Las mujeres parecen estar interesadas en su propia apariencia personal y son estimuladas a ello por diarios y revistas. Las revistas masculinas se preocupan menos del atractivo sexual del varón, y un hombre que se interese demasiado por su vestimenta y apariencia puede despertar sospechas tanto en los hombres como en las mujeres. Cuando una mujer es descrita en el curso de una conversación, es muy probable que su atractivo sexual, o la carencia de él, se subraye de manera especial. Esto es así, tanto si el que tiene la palabra es un hombre como si es una mujer. Cuando se describe a un hombre, lo más probable es que los adjetivos empleados nada tengan que ver con el sexo.

Enfrentado a estos hechos, un biólogo se verá forzado a sospechar que está contemplando una sociedad en que las hembras compiten por los machos, en vez de presentarse la situación inversa. En el caso de las aves del paraíso, llegamos a la conclusión de que las hembras son de aspecto apagado porque no necesitan competir por los machos. Los machos son brillantes y ostentosos porque las hembras son muy solicitadas y pueden darse el lujo de ser exigentes. La razón por la cual las aves del paraíso hembras son solicitadas es que los huevos son un recurso más escaso que los espermatozoides. ¿Qué ha sucedido con el hombre moderno occidental? ¿Se ha convertido realmente el macho en el sexo buscado, el que está en demanda, el sexo que puede darse el lujo de ser exigente? Y si es así, ¿por qué?".

Dawkins, R. (1985). El gen egoísta. Las bases biológicas de nuestra conducta. Barcelona: Salvat
Imagen: care2.com
Postdata: Con la moda metrosexual del siglo XXI, el hombre moderno occidental se está volviendo femeninamente ostentoso. ¿Estará recuperando su naturaleza animal?

domingo, 30 de marzo de 2008


Amarcigado

Personas que eran, dérmicamente, como los árabes del desierto, de un color pardo-amarillento-rojizo



"Mi tía Carolina Denegri Icaza, gran viajera y conocedora de muchísimos lugares, me decía que el color amarcigado llegó a ser, por su rareza, muy estimado y estimable por nosotros. Sin embargo, ella recordaba que en el Oncenio ya no había prácticamente amarcigados, esto es, personas que eran, dérmicamente, como los árabes del desierto, de un color pardo-amarillento-rojizo, o sea gente bronceada.

Por la creciente escasez del verdadero amarcigado, se había comenzado a llamar asì, a principios del Novecientos, al trigueñito que combinaba su trigueñidad con cierta morenez o morenura. Pero el amarcigado no era trigueño, ni moreno, ni oliváceo, ni capulí, aunque algo tenía de todo ello. Tal el caso de Pedro Abraham Valdelomar y Pinto. Refiere Sánchez que Valdelomar era "amarcigado, casi oliváceo" (L.A.S., Valdelomar o la Belle Époque, 9). A Valdelomar no le habría hecho ninguna gracia semejante caracterización. Valdelomar -que siempre escribía amarsigado- manifiesta lo siguiente, en un artículo publicado en La Prensa, el 10 de octubre de 1916: "¿Quién dice que el señor Balbuena es amarsigado? Inexactitud diatribesca y tamaña. Useñoría es hasta buenmozo".

Balbuena era trigueño, según observación valdelomariana constante en el mismo artículo: "Extendió (Balbuena) la mano, con un ademán de mecenas trigueño y pródigo, (...)" (A.V., Obras: Textos y Dibujos, 716-717).

Lo moreno claro se podìa confundir y de hecho se confundía con lo amarcigado, confusión que se aprecia en estos versitos de Fernando Soria (1861-1911):

No me gustan las rubias
oxigenadas,
me gustan las morenas
amarcigadas.
(Concejo Provincial de Lima, Folklore, Festival de Lima,
Edición Antológica, 8. Lima, 1959, 24)

De acuerdo con mi tía Carolina, hacia 1925 se decía amarcigado del quídam cuya piel era "del color del piso", según expresión despectiva de Rosa María Denegri Cox, una de mis tías abuelas. Ser uno "del color del piso" equivalía a ser obscurito, de color nogal o caoba; y al que era así se le llamaba amarcigado, vocablo que a la sazón ya no se tomaba en buena parte. Tanto es así, que para atenuar su connotación negativa se recurría frecuentemente al diminutivo, sólo que no se decía amarcigadito, sino amacigadito, porque sin la ere epentética es más fácil articular el término.

Finalmente, presumo que la ere epeténtica de amarcigado data de fines del Ochocientos. Arona todavía dice amacigado. Hoy amarcigado no tiene usuarios. En realidad, no los tiene desde mediados del siglo XX. Amarcigado comenzó a obsolescer después que cayó Leguía y en la década de 1950 era ya voz obsoleta".

Denegri, Marco Aurelio. En Domingo, la revista de La República (Lima), 07.08.2005

Imagen: cruzherrera.com


La biología y los sexos (I)

¿Cuál es la esencia de la masculinidad? ¿Qué define, en el fondo, a una hembra?



"Nosotros, como mamíferos vemos que los sexos están definidos por conjuntos globales de características: posesión de un pene, el hecho de parir a los hijos, al amamantamiento por medio de unas glándulas lactíferas especiales, ciertos rasgos cromosómicos, etc. Este criterio para juzgar el sexo de un individuo está muy bien para los mamíferos, pero para los animales y plantas en general, no es más fiable que la tendencia a usar pantalones como un criterio para juzgar al sexo humano. En las ranas, por ejemplo, ningún sexo posee un pene. Quizás, entonces, lsa palabras macho y hembra no tengan un significado general. Son, después de todo, solamente palabras y si no las encontramos útiles para describir a las ranas estamos en total libertad para abandonarlas. Podríamos, arbitrariamente, dividir a las ranas en Sexo 1 y Sexo 2 si así lo deseamos. Sin embargo, existe un rasgo fundamental en los sexos que puede ser utilizado para catalogar a los machos como machos y a las hembras como tales, a través de los animales y las plantas. Y es que las células sexuales o "gametos" de los machos son mucho más pequeños y numerosos que los gametos de las hembras. Esta aseveración es válida tanto si nos referimos a los animales como a las plantas. Un grupo de individuos posee grandes células sexuales y es conveniente emplear la palabra hembra para ellos. El otro grupo, que por conveniencia denominados macho, posee células sexuales pequeñas. La diferencia es especialmente pronunciada en los reptiles y en las aves, en los cuales una única célula es bastante grande y nutritiva para alimentar a una criatura en desarrollo durante varias semanas. Aun en los humanos donde el óvulo es microscópico, supera varias veces en tamaño al espermatozoide. Como podremos apreciar más adelante, es posible interpretar todas las demás diferencias que existen entre los sexos como derivados de esta diferencia básica".



Dawkins, R (1985). El gen egoísta. Las bases biológicas de nuestra conducta. Salvat: Barcelona
Imagen: lablar.com

viernes, 14 de marzo de 2008


Lo festivo, lo procaz y lo obsceno en literatura (III)

Léxico obsceno

Cuando al insultado lo remitimos a la concha de su madre, le estamos diciendo que tenga cópula carnal con ella.



Conchetumadre es la forma abreviada de la frase exclamativa ¡Ándate a la concha de tu madre! Esto se considera afrentosísimo porque equivale a decir ¡Anda, cacha con tu madre!
Cuando al insultado lo remitimos a la concha de su madre, lo que en realidad le estamos diciendo es que tenga acceso o cópula carnal con ella; que se la tire, que se la cache. Estamos, pues, incitándolo a que viole el tabú universal del incesto entre madre e hijo; violación que se juzga gravísima. Por eso resulta tan ofensivo el improperio.
El incesto entre padre e hija no se considera tan terrible, razón por la que nadie dice incitativamente ¡Ándate a la pinga de tu padre!, ni mucho menos ¡Ándate a la concha de tu hija!
Variante de la exclamación incitativa ¡Ándate a la concha de tu madre!, es ¡Ándate a la chucha de tu madre!; y variantes de esta última, variantes más enfáticas, son ¡Ándate a la rechucha de tu madre! y ¡Ándate a la recontrachucha de tu madre!
El uso ha convertido la expresión conchetumadre en simple insulto; insulto mayor, claro está, pero sólo eso, insulto. De ahí que las mismas mujeres digan, cuando insultan, conchetumadre, por haber perdido este término la connotación de ayuntamiento entre madre e hijo. Una mujer que exclame, dirigiéndose a otra, ¡conchetumadre!, estará ciertamente agraviándola con insulto muy subido, pero éste ya no llevará consigo, connotativamente, la propuesta de que cometa incesto el hijo con su madre.


Denegri, Marco Aurelio. En Domingo, la revista de La República. 27.02.2005
Imagen: pintura de Gustav Klimt en lapieldeltambor.blogia.com

lunes, 10 de marzo de 2008

Lo festivo, lo procaz y lo obsceno en literatura (II)


Lo procaz...

El anillo de Hans Carvel



Hans Carvel era un hombre docto, experto, estudioso, un hombre de bien, sensato, de buen criterio, campechano, caritativo, dadivoso y filósofo; alegre por demás, buen compañero y bromista si los hay, algo ventrudo y muy despreocupado de su persona. En su vejez se casó con la hija del magistrado Concordato, joven, hermosa, agradable, despierta, complaciente, graciosa, que encantaba con su trato a sus vecinos y servidores. Sucedió, pues, que al cabo de unas semanas se volvió celoso como un tigre y comenzó a sospechar que ella se hacía toquetear las nalgas por otros. Para evitarlo, le relataba los más hermosos cuentos referentes a desgracias derivadas del adulterio; le leía a menudo la historia de las mujeres prudentes, le predicaba acerca del pudor, escribió un libro alabando la fidelidad conyugal y condenando en términos duros y firmes a las casadas infieles, y le regaló un hermoso collar de zafiros orientales. No obstante, la veía tan desenvuelta y afable para con sus vecinos que sus celos iban en aumento. Una noche, estando acostado con ella y entregado a sus preocupaciones, soñó que hablaba con el diablo y le contaba sus inquietudes. El diablo le consolaba y le puso un anillo en el dedo mayor, diciendo: "Te entrego este anillo; mientras lo lleves en el dedo, tu mujer no será carnalmente conocida por otro sin que lo sepas y lo consientas". "Muchas gracias, señor Diablo -dijo Hans Carvel-. Renegaré de Mahoma si alguna vez me lo quito del dedo".
El diablo desapareció. Hans Carvel, muy satisfecho, se despertó y encontró que tenía el dedo en el..., ¿cómo se llama? de su mujer.
Olvidaba contar que ésta, al advertirlo, echó el culo hacia atrás, como diciendo: "No, querido, no es eso lo que tienes que meter" y a Hans Carvel le pareció entonces que le querían robar su anillo. ¿Acaso no es un remedio infalible?
Francois Rabelais, Gargantúa y Pantagruel



Señora, flor de madroño



Señora, flor de madroño,
yo querrya syn sospecho
tener mi carajo arrecho
bien metido en vuestro coño;
por ser señor de Logroño
non deseo otro prouecho
synon foder coño estrecho
en estio o en otoño.
Cancionero de Baena
Citado en: Camilo J. Cela, Diccionario secreto.


De Trópico de Cáncer


"No tengo dinero, ni recursos, ni esperanzas. Soy el hombre más feliz del mundo. Hace un año, hace seis meses, creía que era un artista. Ya no lo pienso, lo soy. Todo lo que era literatura se ha desprendido de mí. Ya no hay más libros que escribir, gracias a Dios. Entonces, ¿éste? Este no es un libro. Es un libelo, una calumnia, una difamación. No es un libro en el sentido ordinario de la palabra. No, es un insulto prolongado, un escupitajo a la cara del Arte, una patada en el culo a Dios, al Hombre, al Destino, al Tiempo, al Amor, a la Belleza... a lo que os parezca. Cantaré para vosotros, desentonaré un poco tal vez, pero cantaré. Cantaré mientras la palmáis, bailaré sobre vuestro inmundo cadáver..."

Henry Miller


Imágenes: perrolobo.files.wordpress, andaluciasur.blogcindario, fotolog.com

viernes, 7 de marzo de 2008


Lo festivo, lo procaz y lo obsceno en literatura (I)

Dicen algunos eruditos que la ñoñería y la pudibundez llegó a la literatura castellana con los judíos durante la feudalidad. Quizá sea cierto, pero en el medioevo y Renacimiento europeo hay buena literatura que puede ser calificada de procaz u obscena. Lo que sigue es de diversas épocas.


Lo festivo




El cura de chuchurumbel

La prima del cura
de Chuchurumbel,
por no hacer dos camas
se acuesta con él.
Ricardo Palma



El delito de Juan Pro

Me llamo Juan Pro. Nací, hace ya algunos años, en un puertecillo pesquero de la costa cantábrica. Mis padres descuidaron mi educación. Fui golfo, recogí colillas, dormí tres veces en cuartel de policía. Al cumplir los quince años, mi padre me llamó una tarde a su dormitorio y me dijo:
- Juan, eres un inútil. Un hombre debe ganarse la vida con su propio esfuerzo. Hasta hoy has tenido mesa, cama y ropa limpia. Mañana el "Isabel II" zarpa para Buenos Aires. Te he recomendado al capitán López. Haz tu lío... y buena suerte.
Me quedé lívido, anquilosado e idiota. En la noche, no cerré los ojos. En la madrugada, mi madre, cautelosa, deslizó tres duros en mi faltriquera. Partí.
Llegué a Buenos Aires un Viernes Santo. Recuerdo que un señor Rivera me aceptó como sirviente. Trabajé, estudié, me hice hombre. A los ventidós años era ingeniero electricista, y jefe de una usina en Córdoba. Y en Córdoba cometí el crimen que desde hace dos años purgo en esta "Cárcel de Nuestra Señora de la Anunciación".
¿Queréis saber por qué delito hube de transponer los infamantes umbrales de este presidio? Os referiré la historia de mi delito, tal como la expuse a mis jueces el día de mi defensa. Hablé así:


"Señores Jueces: La imputación que sobre mi persona recae, de haber atentado contra el pudor de doña Amelia Sotillo, reposa en la ignorancia en que se encuentra todavía la Justicia de ciertos detalles necesarios de esclarecer. He aquí los antecedentes y las circunstancias del crimen que se me imputa.
Vi por primera vez a Amelia Sotillo en el "Teatro San Martín". Era una mujer hermosa, morena, de ventidós a ventitrés años, alta, distinguida y coqueta. Gustó de la impertinencia de mis gemelos aquella noche, mientras en la escena se complicaba el "quid-pro-quo" de una comedia de Tristán Bernard. A la salida, me situé estratégicamente. Me miró con interés, con fiebre casi. La seguí.
Con asiduidad diaria rondé su ventana. Sonreían a mi paso -enloquecedoramente para mi corazón- sus labios sangrientos y húmedos, reventones e inaccesibles. Me enamoré de la boca de Amelia Sotillo...




Una noche de audacia, me detuve a la hoja de su ventana y la hablé. Me contestó, extrañándose de que no lo hubiera hecho antes. Conversamos; conversamos mucho... Daban las dos de la madrugada cuando una mano blanca dibujaba una seña de adiós en medio de la soledad oscura de la calle de Artigas. Volví al día siguiente... Un beso en los dedos subrayó nuestra despedida...
Solicité, discretamente, la amistad de un visitante. No hubo tropiezo en mis propósitos, y una noche -de smoking y gardenia- hice mi entrada en el salón de los esposos Sotillo. Las hijas, Juana, Isabel y Amelia, me recibieron con amabilidad.
Comencé a frecuentar la casa semanalmente. Luego, todas las noches. Se tertuliaba en el jardín de la casa y en la glorieta se servía el mate. A menudo, don Alberto, el padre de la familia, me forzaba a embestidas ajedrecísticas.
Intimé. En aquellas reuniones nocturnas, bajo la gravedad de la glorieta, mi apellido resonaba con solicitación incesante.
- Pro, papá le llama...
- Pro, mamá quiere decirle una cosa...
- Pro, juguemos nuestra partidita...
- Pro, cuidado con el mate que está hirviente...
Una noche nos quedamos solos; Amelia y yo. Era en pleno verano y la familia estaba invitada a una fiesta. Ella arguyó indisposición; yo pretexté fatiga. Permanecimos largo rato en la sala sin decirnos palabra, como temerosos de la felicidad que las horas nos prometían.
Nos acercamos el uno al otro, y ahí, en la soledad tibia del gran salón abandonado comenzó a desgranarse el cuchicheo íntimo, el runrún de los ruegos, el chichisveo insinuante de las frases imploradoras...
- ¡Ven!... ¿Quieres?...
- No, qué dirá la servidumbre...
- ¡Ven!... Nadie nos verá... ¡Ven! Es tan hermoso amarse bajo la glorieta, allá en el corazón del jardín saturado de Luna... ¡Ven!
- ¡No! ¡No, por Dios!...
Pero se puso de pie. Recorrimos el senderillo enarenado; llegamos a la glorieta, y, condiciosamente, eternizamos la sagrada cruz de nuestros labios...




- ¿Me amas Amelia?
Su boca glotona respondió con expresiva elocuencia muda...
- Pro, por favor, no me olvides nunca... Si supieras lo feliz que soy bajo la rudeza de tus manos que oprimen y de tus labios que sangran sobre mis dientes... ¡No me abandonarás nunca!... ¿Verdad?...
Y su mano, su mano aquella que parecía refundir los Siete Pecados Capitales para mi carne en celo, su mano fugaz, rápida, sabia, lenta, cariñosa, enloquecedora, exasperante, atizó mi pasión...
- ¡Prométeme... que serás... siempre... mío!
- ¡Sí, Amelia... sí!
- ¡Pro... mé... te... me... lo!
Al oir mi nombre, la pasión me cegó. Todo mi ser se diluyó en una sola ansia, convergió a un solo fin, arrebatado por el sonambulismo de un deseo incontenible... La inconsciencia de mi fuerza supo cooperar traidoramente... Después... para qué recordarlo... Mi historia continúa en la primera foja de la querella presentada por don Alberto Sotillo por atentado al pudor...
Señores Jueces: ¿Seré culpable? La fatalidad de mi apellido me condenará quizá; pero sobre mi conciencia quedará eternamente gravitando como un consuelo y como una justificación íntima, la anfibología integral de aquella frase maldita".
Así terminaba mi defensa. Pobre debieron estimarla. Me falta un año para cumplir mi condena, cuyos únicos efectos de regeneración moral se reducirán a este simple detalle: usaré el apellido materno...
Alfredo González Prada



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miércoles, 5 de marzo de 2008

La eficiencia sexual de la mantis religiosa y la unidad básica de toda la materia viva

Ya se sabe que la verdadera maravilla del universo es la vida, a la que el banal humano trata de destruirla. Mientras tanto, se distrae eligiendo las 7 maravillas del mundo actual y en otras tonterías.




"Las mantis son grandes insectos carnívoros. Normalmente comen pequeños insectos como las moscas, pero suelen atacar a cualquier ser que se mueva. Cuando se acoplan, el macho, cautelosamente, trepa sobre la hembra hasta quedar montado sobre ella y copula. Si la hembra tiene la oportunidad, lo devorará empezando por arrancarle la cabeza de un mordisco, ya sea cuando el macho se está aproximando, inmediatamente después que la monta o después que se separan. Parecería más sensato que ella esperase hasta el término de la copulación antes de empezar a comérselo. Pero la pérdida de la cabeza no parece afectar al resto del cuerpo del macho en su avance sexual. En realidad, ya que en la cabeza del insecto es donde se encuentran localizados algunos centros nerviosos inhibitorios, es posible que la hembra mejore la actuación sexual del macho al devorarle la cabeza. De ser así, es un beneficio adicional. El beneficio primordial es que consigue una buena comida".



"Una molécula de ADN es una larga cadena de pequeñas moléculas denominadas nucleótidos (...) Los nucleótidos que la componen son solo de cuatro tipos distintos, cuyos nombres podemos abreviar así: A, T, C y G. Son los mismos en todos los animales y plantas. Lo que difiere es el orden en que están ensartados. El componente G de un hombre es idéntico, en todos los detalles, al componente G de un caracol. Pero la secuencia de los componentes en un hombre no solamente es diferente de la de un caracol, sino que lo es -aunque en menor medida- de la secuencia de los demás hombres (con excepción del caso especial de los gemelos idénticos)".


Dowkins, R. (1985). El gen egoísta. Barcelona: Salvat
Imágenes: espacionatural.com, libros.com.sv